EEUU dice que el ciclón podría haberse cobrado 100.000 vidas

  • Aún quedan 5.000 kilómetros cuadrados en Myanmar anegados por las aguas

Pasada la tormenta, en Myanmar llega la hora del balance y de evitar males mayores. En el escenario de la catástrofe, un millón de birmanos han quedado sin hogar, según Naciones Unidas, que da por supuesto que las cifras de víctimas mortales crecerán "muy significativamente" conforme el agua se retire de las partes asoladas del país. Sí se atrevió a dar un número la Embajada de Estados Unidos en el país asiático, que anticipa un total de 100.000 fallecidos en basándose en las informaciones recibidas en este consulado. Entretanto, las organizaciones internacionales inician el reparto de las ayudas, labor en la que también participa el Ejército local entregando alimentos y agua en el delta de Irrawaddy.

La Junta militar birmana asegura estar haciendo "todo lo posible" para asistir a los afectados por el ciclón Nargis, pero lo cierto es que la situación desborda cualquier despliegue logístico. A los muertos y desaparecidos confirmados se añade el millón de personas que se han quedado sin un techo bajo el que vivir, según el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Richard Horsey.

Además, hay "unos 5.000 kilómetros cuadrados bajo las aguas" en las tierras bajas del delta de Irrawaddy, señaló Horsey. De ahí que el balance sea tan sólo provisional, dado el "desafío logístico" que supone el actual panorama en Myanmar. De hecho, el vicesecretario General para Asuntos Humanitarios de la ONU, John Holmes, auguró que la cifra de fallecidos aumentará de manera "muy significativa", aunque no quiso dar estimaciones concretas.

Sí dio estimaciones más exactas la encargada de negocios de le Embajada estadounidense en Rangún. "Las informaciones que hemos recibido indican que podría haber alrededor de 100.000 muertos en la zona del delta", agregó. Asimismo, indicó que las últimas estimaciones del Gobierno militar hablan de 70.000 muertos.

La duda estriba en si esta tragedia pudo haber sido menor. La Organización Meteorológica Mundial, dependiente de la ONU, piensa que sí, ya que las autoridades birmanas alertaron a la población de que se aproximaba un potente ciclón pero no pudieron anticipar un tsunami de 3,5 metros, según el experto Dieter Schiessl. "No hay este tipo de sistema de radares en la zona costera de Birmania", lamentó Schiessl, ya que "los países en desarrollo carecen de la financiación y también de los recursos de personal para desplegar y operar estos sistemas".

Helicópteros militares birmanos comenzaron ayer a repartir alimentos y agua. La magnitud de la tragedia ha llevado a la Junta militar a admitir la colaboración de distintas organizaciones internacionales, entre ellas Naciones Unidas. El jefe del equipo de este organismo en Myanmar conversó ayer con el Ministerio de Relaciones Exteriores para detallar necesidades y organizar la inmediata movilización del despliegue. Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja ofreció ayer a las autoridades -que siguen poniendo trabas a la llegada de cooperantes extranjeros- su ayuda para asistir a los damnificados, especialmente los detenidos.

Un diplomático destinado en Rangún señaló que las principales necesidades en la capital son el combustible y el agua, pese a que las compañías privadas habrían conseguido el visto bueno del Gobierno para importar fuel. En la ciudad, se pueden ver filas kilométricas de vehículos delante de las gasolineras y largas colas de personas en los puntos de distribución de agua. Además, los efectos del Nargis pueden provocar un recrudecimiento en la crisis alimentaria, ya que, según el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los daños en el 65% de la producción birmana de arroz molido previsiblemente desencadenarán una "escasez de alimentos localizada". En este sentido, la FAO alertó de que también se verán perjudicadas las 600.000 toneladas de este alimento que la junta preveía exportar en 2008.

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