El Consejo Nuclear pide una sanción récord para Ascó por la fuga de noviembre

  • La cuantía de la multa, que tiene que fijarla el Ministerio de Industria, podría ser de entre 9 y 22,5 millones de euros · El CSN propone que la central sea penada con cuatro sanciones graves y dos leves

El pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acordó ayer por unanimidad proponer al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio la apertura de un expediente a la Central Nuclear de Ascó I por seis sanciones, cuatro de ellas graves y dos leves, por los incidentes ocurridos en noviembre del pasado año, cuando se produjo una fuga de partículas radiactivas.

Esto podría suponer una multa de hasta 22,5 millones de euros, que sería la más alta de la historia de España a las centrales nucleares. Por su parte, la Asociación Ascó-Vandellós (ANAV), la entidad titular de la planta, anunció que esperará la notificación de Industria para presentar las "alegaciones pertinentes".

Ahora corresponde a Industria decidir cual es la cuantía que le impone, que estará entre los nueve y los 22,5 millones de euros.

En octubre de 2007, una reforma de la ley del CSN multiplicó por diez las multas a las nucleares por infracciones, pasando las de mayor gravedad de tres a treinta millones de euros.

"Es la primera de cierta importancia (desde la reforma). Económicamente, es la sanción más alta que se propone como consecuencia de la modificación de la Ley", dijo Isabel Mellado, directora de Seguridad Nuclear del CSN.

En todo caso, Mellado precisó que el informe remitido al ministerio no recomienda sanción económica alguna, sino que señala los incumplimientos y el marco que tienen en la ley. Así, las faltas graves en grado máximo pueden multarse con entre 4,5 y 9 millones de euros; las graves en grado medio, con entre 1,5 y 4,5; y las leves en grado mínimo, con hasta 15.000 euros.

El Consejo plantea cuatro sanciones graves, una en grado máximo, y dos leves en grado mínimo. La directora de seguridad nuclear justificó estas sanciones por la existencia de un "riesgo potencial" que habría dado lugar a efectos "leves".

El CSN entiende que, aunque no existió daño a la población ni al medio ambiente, y la estimación en términos de riesgo es "remota y de carácter leve", se produjeron "fallos significativos" en el control, así como por la ocultación de la información por parte del titular de la planta. De todas formas, la asociación recurrirá la sentencia del ministerio, sea la que sea, realizando las alegaciones pertinentes.

El Consejo decidió que deben imponerse un total de seis sanciones, debido al comportamiento que tuvieron. La primera es una sanción grave en grado máximo por emisión radiactiva con potencial de superación del límite anual de dosis para miembros del público en el interior del doble vallado de la central.

Hasta lo ocurrido ahora con Ascó I, la sanción económica más severa ha recaído en Vandellós II -en agosto de 2006-, cuya cuantía ascendió a 1,6 millones de euros. La multa se debió a la gestión del problema de corrosión en el sistema de aguas esenciales que se había detectado en agosto de 2004 y que mantuvo Vandellós parada cinco meses y medio al año siguiente.

Junto a la de Vandellós II, destaca la sanción aplicada a la central de Almaraz (Cáceres) en la década de los noventa, la segunda más grave: se elevó a casi 90 millones de pesetas (unos 540.000 euros) y se impuso a consecuencia de un problema del sistema de alimentación de aguas esenciales.

En mayo de 2006 fue cerrada definitivamente la central de Zorita (Guadalajara), que en 2002 fue multada con 240.000 euros por permitir que se mantuviera en funcionamiento, pese a que los sistemas de aspersión de la cúpula del reactor no funcionaban adecuadamente.

En 1997, Vandellós II ya recibió una multa de 50 millones de pesetas (300.500 euros), y en 1989, Vandellós I fue multada con 40 millones de pesetas (240.000 euros) por un grave accidente que motivó el cierre de la planta.

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