China sienta las bases para reconstruir el epicentro

  • Tras el balance de 41.353 muertos por el terremoto, 32.666 desaparecidos y 274.683 heridos, el Gobierno chino solicita con urgencia tres millones de tiendas para realojar a los cinco millones de desplazados

En el último de los tres días de luto en los que el pueblo chino llora a los muertos de Sichuan, gobierno y población comienzan a mirar al futuro y a sentar las bases para reconstruir los lugares devastados por el seísmo, hoy un mar de tiendas de campaña que cobijan a casi cinco millones de desplazados.

La Oficina de Información del Consejo de Estado (ejecutivo) chino cifró hoy en 41.353 los muertos por el terremoto, con 32.666 desaparecidos y 274.683 heridos.

Mientras, un artilugio tan simple como una lona y varios palos se ha convertido en el objeto más codiciado por los equipos de rescate y salvamento, empeñados en dar techo a una masa desordenada de supervivientes que emigra a golpe de cada una de las 162 réplicas sentidas desde el terremoto, 26 con más de 6 grados de magnitud.

Las autoridades han solicitado con urgencia tres millones de tiendas para cubrir sus necesidades de realojamiento, y a ellas se ha de sumar una partida de 250.000 barracones portátiles encargados por el gobierno para antes del 30 de junio, con el objetivo de que sean un millón en un plazo de tres meses.

Los desplazados dejan atrás un paisaje de postguerra con 21 millones de inmuebles dañados cuya seguridad evalúan 201 expertos y 140 asistentes del Ministerio de Alojamiento y Desarrollo Urbano-Rural.

Nada se puede hacer por los 5,36 millones de edificios convertidos en escombros y que en algunos casos, como el del distrito de Beichuan, donde murieron más de 8.600 personas, obligarán a una reconstrucción del poblado en un emplazamiento distinto, convirtiéndose el original en un memorial a las víctimas.

Según informó hoy la agencia estatal Xinhua, un 70% de los edificios de Beichuan, localidad situada a 70 kilómetros del epicentro, se vinieron abajo con el seísmo y ninguno de los inmuebles en pie está a salvo del derrumbe.

Bajo vigas y ladrillos yace también la economía de los distritos devastados por el terremoto, con 9.626 millones de dólares en pérdidas para 14.207 empresas industriales, según cifras del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información.

Más preocupante parece la economía familiar de aquellos que lo han perdido todo, sobre todo cuando las aseguradoras han recibido sólo 28.400 peticiones procedentes de pólizas de vivienda.

El Banco Popular de China (BOC, central) solicitó a las entidades bancarias chinas que otorguen apoyo financiero a las labores de reconstrucción, extiendan préstamos y eviten imponer multas a aquellos que han quedado desahuciados por la catástrofe.

Con todo, como destacan los editoriales de la prensa local, China confía en salvar la situación con su fortaleza económica y con los 2.290 millones de dólares recibidos en donaciones.

Mientras sienta las bases para hacer frente a este reto, el gobierno sigue volcado en el trabajo a corto plazo, que pasa, además de por las labores de realojo, por concluir la retirada de cadáveres de los escombros y evitar los brotes de epidemias, una labor que se ha complicado en las últimas horas con el regreso de la lluvia.

Los equipos médicos y 3.500 especialistas se esmeran por evitar cualquier epidemia derivada de la gangrena gaseosa, infección que puede resultar mortal, tras detectar 58 casos que han resultado en 30 amputaciones.

En medio de esa lluvia, de las banderas a media asta y del temor a nuevas réplicas, los científicos chinos continúan escrutando las condiciones del fatal movimiento telúrico.

Ji Shaocheng, especialista en Geofísica de la Universidad de Montreal (Canadá) recordó que en la zona de Sichuan "cada 150 años hay un gran terremoto de unos 8 grados de intensidad", la misma magnitud que el registrado la pasada semana.

"En los últimos 400 años se registraron allí al menos nueve seísmos de más de 6,5 grados, el último en 1976 (el mismo año que el Tangshan, que dejó 240.000 muertos) en el distrito de Songpan, en el que se sucedieron tres seísmos de 7,2 grados, 6,7 grados y 7,2 grados los días 16, 22 y 23 de agosto de aquel año", explicó.

En un artículo recogido por la prensa estatal, Ji señaló que en Sichuan se encuentra la falla de la montaña de Longmen, foco del movimiento telúrico situado junto a la altiplanicie de Qingzang, un accidente resultante del choque de las placas tectónicas india y euroasiática.

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