China declara tres días de luto por las 34.000 víctimas del seísmo

  • Las autoridades buscan más cadáveres entre los escombros y la pesadilla continúa, ya que los temblores no cesan y miles de personas son evacuadas

Las cifras que divulgan las autoridades chinas -más de 34.000 muertos y 220.109 heridos- seis días después del terremoto que asoló 100.000 kilómetros cuadrados en la provincia suroccidental de Sichuan, revelan una inmensa tarea de reparación de daños materiales y morales. Sólo en esa provincia, donde se encuentra Wenchuan, epicentro del seísmo, el número de muertos asciende a 31.978 y el de heridos, a 209.905, según la oficina de atención a emergencias.

El presidente chino, Hu Jintao, continuó ayer su recorrido por las zonas devastadas, donde aseguró a los supervivientes que el Gobierno no les abandonará. También pidió a las autoridades locales que pongan en marcha planes para recuperar la normalidad de la vida diaria, con protección especial a huérfanos y discapacitados. Con 4,8 millones de personas sin hogar y decenas de miles de familias afectadas, con miembros fallecidos o heridos, los expertos empiezan a analizar cómo debe abordar el Gobierno comunista la tarea de reconstrucción moral y material.

"Los desplazados son tantos como la población del Estado de Minesota -unos cinco millones de personas-, en EEUU. El Gobierno deberá analizar si reconstruye sus viviendas en la misma zona o los realoja en otras áreas de la provincia o del país", declaró a la radio un experto chino. La misma fuente elevó a 23 millones los afectados psicológicamente por el desastre, mientras que millones de emigrantes de Sichuan en otras partes del país se han quedado sin familiares y sin casa.

Con un total de 33.000 rescatados vivos hasta el momento, según cifras oficiales, ayer fueron localizados entre los escombros más supervivientes, como Tang Xiong, sacado de las ruinas de un hospital en la localidad de Beichuan, 139 horas después del seísmo. También ayer se evacuó por helicóptero a la capital de Sichuan, Chengdú, desde la reserva de osos panda de Wolong, de un grupo de turistas británicos.

Según fuentes oficiales, en las últimas 24 horas se ha desembalsado el agua acumulada en presas y lagos, que ayer obligó a evacuar a miles de personas en la zona por riesgo de inundaciones.

Y la pesadilla continúa. Ya que ayer un temblor de magnitud 5,7 provocó que miles de personas huyeran de edificios en la capital provincial, Chengdu, ubicada unos 200 kilómetros al sur del epicentro de la última réplica. Todas las informaciones apuntan a que no ha habido nuevas víctimas, pero los caminos han quedado muy dañados y la Policía está intentando evitar que la población entre en el área afectada.

China mantendrá a partir de hoy tres días de duelo nacional.

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