Sevilla FC

La crispación asalta al Sevilla

  • La afición se manifiesta claramente pidiendo medidas contundentes y Castro promete soluciones tras una jornada de protestas y altercados en torno al equipo

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No se libra nadie. La crispación ha asaltado al Sevilla entero, salvo algún jugador como Jesús Navas, el único al que se le acercaban los aficionados en el viaje de vuelta de Madrid para agradecerle su entrega y su vergüenza. El resto fue increpado en Atocha, también en Santa Justa. Óscar Arias está en el ojo del huracán, así como Vincenzo Montella, y los aficionados ya miran a lo más alto de la cúpula sevillista. José Castro tuvo que dar explicaciones a aficionados indignados en Madrid y en Sevilla, donde, tras desembarcar del AVE que trasladó a la expedición blanquirroja desde la capital de España, pidió perdón a los aficionados, hasta tres veces. Pero la hinchada sevillista no se conforma con eso y quiere soluciones urgentes tras la vergonzosa final de Copa.

Ante ese clima de crispación que ha asaltado al Sevilla entero hace falta calma y tranquilidad, una profunda reflexión. "Cabeza fría", dijo el utrerano. Aunque en estos momentos, con el equipo habiendo recibido una humillación histórica en una final, habiendo mostrado todos los defectos que arrastraba ante el Barcelona de Messi e Iniesta, y fuera de los puestos europeos por el goal average general, una parte del sevillismo incluso pidió la dimisión de su presidente.

Desde luego, Arias y Montella ya no cuentan con el favor de nadie entre los aficionados de a pie. Sobre eso tratará este martes el consejo de administración. La situación es muy complicada en vísperas de la visita este viernes al Levante, un equipo que lucha por no descender. Tras llegar de Madrid, se reunieron Castro y Montella. Las horas del italiano pueden estar contadas desde que los 25.000 aficionados del Wanda exigieron a coro soluciones inmediatas.

"Como presidente tengo que pedirles perdón a todos los sevillistas y tomar medidas", dijo el dirigente utrerano a los periodistas congregados en Santa Justa. "El presidente y el consejo de administración adoptarán las medidas que crean para en estos cinco partidos que nos quedan intentar estar en Europa de nuevo". Ésta es la prioridad en estos momentos, porque el Sevilla debe luchar con todo lo que tiene, con todo lo que les queda de ánimo y fuerzas físicas a los jugadores, por seguir en Europa, otra cosa sería un fracaso absoluto. Y la afición es consciente de ello y quiere soluciones inmediatas.

Aparte de esas soluciones drásticas para frenar la sangría inmediatamente, el club debe tratar ya de esbozar las líneas maestras de un nuevo proyecto para la temporada que viene, pero antes debe rematar ésta. "Veremos cuáles son las decisiones que tomamos. Pero lo importante ahora es tener cabeza fría y pensar qué es lo mejor para la entidad. Le hemos dado un golpe a uno de nuestros baluartes, que es la afición, porque lo de ayer es incomprensible. Yo también, como sevillista, estoy decepcionado", dijo Castro, que fue increpado en Atocha y Santa Justa.

El ambiente crispado ya se percibió en la salida de Atocha. Allí, en la zona de embarque, coincidieron los aficionados que viajaron con el club y la plantilla. Y algunos aficionados increparon a los jugadores, echándoles en cara su actitud en la final de Copa. Pizarro incluso se volvió a uno en especial que les dijo que no tenían vergüenza y Martagón hubo de llevarse al argentino para que no fuera a más aquello. Algo similar pasó con Pareja y otro aficionado. Ni siquiera Castro se libró de algún insulto. El ambiente estaba tan crispado que el presidente y los consejeros esperaron a que todo el pasaje estuviera embarcado para pasar el control y bajar a los andenes. Aun así, en la puerta de los vagones había algunos aficionados que se dirigieron al presidente. Castro se paró a replicar a un aficionado, a lo que otro le espetó: "Cállate la boca y vete ya". La palabra dimisión se oyó más de una vez.

La escena se repitió, sin que llegara a mayores, en Sevilla, donde decenas de aficionados increparon al equipo al salir de Santa Justa para subir al autobús, que no era el oficial, para que no fuera identificado. Y Castro atendió a algún hincha antes de pedir perdón a todo el sevillismo ante la prensa. Lo deportivo cobra vital importancia y las medidas irán encaminadas a reconducir la situación. Hace falta calma, cabeza fría, entre tanta crispación, lógica crispación.

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