Faltó osadía para ir a buscar al coloso

  • Desde el minuto 1 se guareció el Sevilla cerca de Palop, sin fe en discutirle la posesión al Barça; tampoco había piezas para ello

Echó a rodar la pelota y en dos acciones trató el Sevilla de recuperar la pelota en campo del rival, la llave para que los blancos tuvieran la mínima opción ante el mejor equipo del momento. Pero la pelota fue a Zokora y éste, en lugar de lanzar a algún atacante, se giró y cedió el balón atrás, no arriesgó. El mensaje estaba ahí. Había que guarecerse, esperar, cerrar, no cometer errores atrás y aprovechar alguna salida rápida, alguna carrera de Jesús Navas o Diego Capel. Pero defender tan atrás y sin piezas defensivas por delante de la zaga salvo Zokora era una misión imposible. Pronto lo dejó claro Maxwell. El Sevilla flotó al brasileño, confió en que subiera él la pelota, como si no supiera jugar al fútbol: pase mágico al hueco, Messi habilitado por poco y gol. De ahí al monólogo.

Defensa

Guardiola prescindió de Ibrahimovic y metió a Bojan como falsa boya. No había referencias, sino un trío de pequeños muy dinámicos que interpretó el juego de las cuatro esquinas, con intercambios y la inclusión desde atrás de ese todocampista llamado Daniel. Y los cuatro bailando al son que marcaba el mejor diapasón del mercado, el de Xavi. Pronto llegó el 0-2 con un pase que sólo el genial cerebro puede hacer, un botepronto, tal como recibió la pelota, que se incrustó como una bala en el corazón de la defensa sevillista para que Bojan ejecutara. Era el riesgo de jugar tan atrás, a veces en la misma área.

Encima, Fazio y Adriano se lesionaron y Álvarez tuvo que hacer dos cambios obligados que cambiaron las cuatro piezas de la zaga: quedó una línea con Stankevicius-Squillaci-Lolo-Escudé, que siguió padeciendo a Daniel, aunque no tanto a Messi o Bojan.

Ataque

Sin la pelota no hay debate. Jesús Navas y Diego Capel arrancaron muy atrás las pocas veces que recibieron balones en ventaja, Kanoute se tuvo que incrustar en el medio a ayudar y Luis Fabiano lo intentó con su calidad, pero desasistido casi siempre. Un error de Puyol ante Kanoute y la falta de concentración de todo el Barça ante la falta que sacó Zokora dio vida a un Sevilla con uno menos.

Virtudes

La casta hasta el último minuto.

Talón de aquiles

Sin fe para iniciar la batalla.

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