Una mañana más corta pero igual de intensa

  • El Nazareno recorrió las calles en la mañana del Viernes Santo, con un itinerario que arrancó casi de día

  • La Pescadería quedó fuera del recorrido

El Nazareno sigue siendo el Señor de la Madrugada, aunque en realidad los sucesivos retrasos en su horario de salida, a lo largo de los últimos años, hacen que la procesión saliera este Viernes Santo ya de día, a las seis de la mañana, con lo que la mayor parte del recorrido se hizo íntegramente bajo la luz del sol.

En esta ocasión el recorrido de esta señera cofradía portuense, fundada en el año 1564, presentaba importantes novedades con respecto a años anteriores. El primero de ellos era precisamente la hora de salida, a las seis de la mañana, y el segundo la ausencia del paso por La pescadería, un enclave que durante décadas tuvo un enorme significado para el sector de la ciudad vinculado al mundo del mar y de la pesca, pero que hoy en día ya no tiene tanto sentido al estar las instalaciones portuarias reubicadas en la otra margen del río.

Aún así, la hermandad no quiso dejar de lado la devoción que sien te por ella el sector de la mar y uno de los momentos más memorables fue la ofrenda floral que se realizó junto al monumento al marinero, en la avenida de la Bajamar.

En esta ocasión, el tramo de la Pescadería se sustituyó en el itinerario por la subida por la calle Maestro Domingo Veneroni, Micaela Aramburu y Plaza del Polvorista.

Como en los últimos años, el acompañamiento musical de los pasos corría a cargo de la agrupación musical Virgen de la Oliva, en el paso de Misterio, y de la banda de música Pedro Álvarez Hidalgo, de Puerto Real, en el paso de Palio.

Esta hermandad es una de las que cuenta con más penitentes y también una de las que más devociones arrastra, lo que se puede ver por ejemplo con la cantidad de personas que siguen a sus titulares durante todo el recorrido.

A pesar de que durante todo el recorrido hay fieles que salen a las calles para ver el paso del Nazareno, que dejó estampas que se quedan grabadas en la retina como el paso por el Castillo de San Marcos, cada año es ya habitual que el grueso de los portuenses que acuden a ver la recogida se agrupen tanto en la plaza de España como en las calles cercanas, para asistir al momento en el que los titulares de la hermandad se despiden de El Puerto hasta el año próximo. Este año no fue una excepción y al filo de las doce de la mañana no cabía ya ni un alfiler en la plaza de España, en una mañana en la que el buen tiempo y el calor se prolongaron durante todo el día.

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