La madrugada toma el relevo más cofrade

  • En la antesala de su 250 aniversario, la hermandad de Jesús Nazareno vive con La Isla otra noche única de devoción

  • El Regidor Perpetuo recorre con expectación las calles del barrio de la Iglesia y elude el centro

Del mejor Jueves posible La Isla saltó a una noche perfecta en la que la hermandad del Silencio tomó el relevo en una calle completamente a oscuras para iluminarse tan solo con la luz de la cera encendida que presagiaba lo que todavía entonces estaba por venir. La elegante escena que brindaron los nazarenos de la Expiración, los suaves mecíos del palio de la Esperanza precedida de su escolta de guardiamarinas -siempre presente la vinculación histórica de la cofradía con la Armada- y el repertorio musical más clásico -Amarguras por Carrera Oficial- fueron lo mejor de esos momentos en los que la ciudad aguardaba ya expectante la salida de Jesús Nazareno y el comienzo de su gran noche.

Andaba aún el palio verde bordeando la Alameda cuando la cruz de guía de plateada de los penitentes morados se plantó en la rampa de la Iglesia Mayor para regalar a La Isla otras ocho horas cofrades. La salida, como siempre, como manda la tradición, estuvo arropada por una gran cantidad de público que se congregó en torno a la plaza de la Iglesia y el entorno del centro. Eso sí, en lo que respecta al ambiente, en estas primeras horas de la madrugada, resultó bastante tranquilo.

Justo en la primera levantá se rompió uno de los varales del palio de la Virgen La hermandad regresó a la calle Real ya de mañana para afrontar su clásica recogida

En la antesala de su 250 aniversario, la hermandad del Nazareno -el Regidor Perpetuo- continuó ese jueves pletórico entregándose por derecho en una salida que, además, le llevó a recorrer las calles del barrio de la Iglesia al modificar su itinerario de salida. Esta vez, el cortejo esquivó el centro más centro -la plaza del Rey y la calle Las Cortes- para dar la vuelta al salir de la Carrera Oficial por las calles Dolores, Benito Pérez Galdós, Jorge Juan, Almirante Cervera... Desde luego, el barrio de la Iglesia correspondió a esa decisión de la junta de gobierno de cambiar el recorrido, que se convirtió inevitablemente en un escenario memorable en la puerta del gran aniversario de la hermandad.

En la presidencia del paso de Jesús Nazareno volvió a procesionar la alcaldesa, Patricia Cavada, en representación de la Corporación Municipal, refrendando así esa vinculación del Ayuntamiento con la imagen distinguida desde hace siete años como Regidor Perpetuo de los isleños. A estos lazos, de hecho, se había aludido apenas unas horas antes, en el prometedor inicio de la jornada del Jueves Santo, durante el acto de entrega del bastón de mando de regidor que tuvo lugar en la Iglesia Mayor.

También volvió a estar presente una representación de la Policía Nacional, cuerpo que desde hace ya 15 años es Hermano de Honor de la cofradía.

Fueron grandes momentos. Para la hermandad, que se embarca así en la aventura del aniversario, y para la ciudad que disfrutó con la estampa de su devoción isleña de siempre, la de Jesús Nazareno por las calles de La Isla.

Un incidente, sin embargo, vino a empañar estas horas redondas que nuevamente fueron bendecidas con la suerte del buen tiempo. A la salida, justo en la primera levantá del palio de María Santísima de los Dolores, uno de los varales maestros de la trasera se rompió inesperadamente, una desafortunado suceso que obligó a parar la procesion durante un buen rato y para el que tuvo que improvisarse con urgencia una solución. El palio, finalmente, se echó a la calle y procesionó con levantás a pulso, pasitos cortos y mecíos muy suaves, muy distinto a los aires que normalmente desprende esta querida talla mariana en la madrugada del Viernes Santo. Hasta las cuatro de la madrugada no dejó atrás la Virgen los palcos de la Carrera Oficial para adentrarse en la calle que lleva su nombre. La noche, a pesar de todo, se recuperaba y continuaba según lo previsto.

Y hasta bien entrada la mañana del Viernes Santo la cofradía no volvió a aparecer por la calle Real tras recorrer las curvas de Capitanía. Pasadas las diez y media de la mañana -a la hora que tenía prevista- la cofradía se recogió en la Iglesia Mayor tras el tradicional 'encuentro' de los pasos de los dos titulares, una escena que nuevamente volvió a arropar y a aplaudir una gran cantidad de público. Así se despedía La Isla de una gran noche. Y así daba también comienzo a otra gran jornada: el Viernes Santo, la última tarde.

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