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Domingo de altos vuelos

  • A falta de riesgo de lluvia, el fuerte viento de Levante pone en jaque las salidas procesionales y obliga a cambios de itinerarios. Pese a ello, salieron las cinco cofradías, dos de ellas desde extramuros

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LA noticia hasta hace unos días era que no iba a haber noticia. Que la previsión de lluvia no iba a estar presente en toda la semana. Se la prometían los cofrades muy felices; pero a falta de lluvia, el viento se convirtió ayer en absoluto protagonista del día. El fuerte Levante que desde hace días sopla en la ciudad amenazó al Domingo de Ramos y de algún modo le dejó importantes heridas, al no permitir contemplar la jornada como en los papeles se había programado.

Se quedó la ciudad sin ver el cortejo de Borriquita avanzando por la Avenida, o el del Despojado por Paseo Marítimo, Campo del Sur y El Pópulo. Y con ello se quedó, de alguna forma, la jornada sin poder valorar esta nueva configuración que el Consejo ha dado para 2017, por lo que cualquier análisis que se haga no se corresponderá con la realidad de la normalidad.

El Domingo de Ramos empezó a tambalearse la misma noche previa. A las once se reunieron los hermanos mayores en la sede del Consejo para plantear la situación y analizar posibles alternativas. Y ahí es cuando las dos hermandades de extramuros (Borriquita y Despojado) y la de Las Penas (al realizar su recorrido de ida a Catedral por el Campo del Sur) plantearon sus dudas con respecto al itinerario que tenían que cubrir en unas condiciones de viento como las de ayer.

Y efectivamente, al mediodía de ayer se daban las primeras noticias: Borriquita y Despojado renunciarían a los itinerarios de ida para discurrir por García Carrera y el interior de Bahía Blanca hasta salir a las Puertas de Tierra buscando Santo Domingo y Sopranis. Camino que se entendía más recogido de cara al combate del viento.

Ya con estas dos hermandades en la calle, Las Penas decidía mantener el itinerario previsto pero retrasar algunos minutos su salida (se anunció 15 minutos pero finalmente solo fueron cinco); mientras que La Cena y Humildad mantenían intactas sus salidas procesionales (en cuanto a horario e itinerario).

Posiblemente fue la hermandad de San Lorenzo la que se llevó ayer la peor parte, ya que su salida al Campo del Sur fue bastante llamativa en la pelea constante contra el viento. Preocupaba mucho este factor en la cofradía, tanto que ya de San Lorenzo salió el paso de palio con una serie de cintas en el manto de la Virgen de la Caridad para evitar que el viento jugara una mala pasada. A ese sistema improvisado se le añadieron después una docena de manos, y alguna que otra horquilla, que sostuvieron el manto de la Dolorosa cuando apareció por el Campo del Sur y durante su recorrido por esta vía pegada al mar. Además, el cortejo transitó con las insignias tumbadas para facilitar la tarea del portador y evitar posibles daños en el patrimonio.

Prisas

La presencia del viento dejó en un segundo plano la noticia de la jornada, y posiblemente de la Semana Santa de 2017: la salida procesional de Borriquita desde la parroquia de San José, completando un itinerario de más de doce horas que hacía al cortejo llegar hasta la confluencia de Ancha con San José y volver a extramuros.La fórmula por la que optó la hermandad -que tuvo una muy lucida salida, algo lenta en las maniobras pero que generó una espectacular expectación (como demuestra la foto de la portada del Diario de hoy)- fue la de transitar el paso de misterio en una especie de paso de agua o casi de traslado, sin corresponder los andares con la música que interpretaba detrás la agrupación Polillas. Así discurrió el cortejo por todo García Carrera, Acacias y Plaza de la Constitución, hasta pisar suelo de Santa María, donde recuperó un andar acompasado a la música que ya mantendría durante todo su recorrido por el casco histórico.

Curiosamente, esta misma estampa del paso andando a un ritmo excesivamente acelerado y sin hacer caso del acompañamiento musical se repetiría después con el Señor de las Penas por el Campo del Sur en varios tramos.

De algún modo, es como si la cofradía realizara un traslado de un punto a otro de la ciudad (de San José al casco histórico, o de Sagasta al Pópulo) para continuar en ese segundo punto el discurrir normal de una procesión. Aspecto que deberán cuidar en un futuro estas hermandades. En el lado contrario podría situarse al Despojado, que con un ritmo ágil logra cubrir un trayecto igual de amplio que el de Borriquita (algunos metros más, incluso) con un cortejo siempre compacto y con un paso que siempre anda al compás de la música o de los tambores -con unos cambios en los movimientos, por cierto, algo menos presentes que años anteriores a lo largo del camino-.

Pese a todo, ni el viento ni las prisas lograron ensombrecer un Domingo de Ramos que dejó muy buen sabor de boca y muchos detalles y momentos para enmarcar. Especialmente elegante, por ejemplo, fue el tránsito de María Santísima de la Caridad por los primeros adoquines del barrio del Pópulo, a los sones de la marcha Sanidad (cuya cofradía aguardaba en representación en la parroquia de Santa Cruz). Mantuvo su línea la hermandad de la Sagrada Cena, con un cortejo serio y elegante. Y sacó a la calle todo el peso de su historia la hermandad de la Humildad y Paciencia, que ponía el broche de oro a una jornada que pese al viento, las prisas y otros contratiempos demostró sus altos vuelos.

Todo ello además con una gran cantidad de público en las calles, llenando especialmente extramuros a primera hora de la tarde, al coincidir este año en esta zona de la ciudad la salida de las dos primeras cofradías de la Semana Santa. Ese lleno, lógicamente, se trasladó conforme avanzaba la tarde al casco histórico, que presentaba llenos espectaculares en vías como San Francisco o San Juan de Dios cuando las cinco cofradías procesionaban por la carrera oficial.

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