Domingo de Ramos

De la incertidumbre... a la plenitud

  • La jornada inaugural de la Semana Santa resultó de lo más lucida después de una mañana en la que se temió lo peor por las lluvias caídas · Los cinco cortejos redondearon un gran día de procesiones

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En la oscuridad a la luz. De la tristeza a la alegría. Del pesimismo al entusiasmo. De la incertidumbre... a la plenitud de un Domingo de Ramos que, contra todo pronóstico, brilló de manera sobresaliente con las cinco cofradías en la calle redondeando un gran inicio de la Semana Santa.

Las informaciones meteorológicas de los días anteriores y el mal tiempo con el que amaneció ayer el día hacían temer lo peor. De hecho, varios fueron los chaparrones, aunque de leve intensidad, que cayeron a lo largo de la mañana. Una mañana que en términos cofrades se desarrolló en el interior de un salón con los hermanos mayores y representantes de las cinco cofradías del día sentados en una mesa analizando la situación e intentando tomar una decisión sobre qué hacer con sus respectivas salidas. Intensos fueron los debates a juzgar por la demora en la toma de una decisión. De hecho, se tuvo que producir hasta una segunda reunión a última hora de la mañana para alcanzar el acuerdo final.

Las cinco cofradías decidían realizar su salida procesional retrasando el cuadro horario de la jornada treinta minutos. Es decir, que ni se recortaban itinerarios, ni se suspendía el acto de la venia en Catedral a la llegada de Borriquita ni se adelantaban las recogidas. Todo transcurriría igual pero iniciando la jornada media hora más tarde.

Así lo tuvieron que trasladar a sus hermanos en Salesianos y en El Carmen los hermanos mayores, pues el acuerdo se tomo al filo de las dos de la tarde (minutos antes de que el Despojado tuviera que poner su Cruz de Guía en la calle). Luis Manuel Rivero, por ejemplo, explicaba a los hermanos del Despojado que los partes que habían estudiado daban bastante seguridad de ausencia de lluvias, con lo que la alegría y la ilusión brotó en las caras de penitentes, cargadores, acólitos y del público que se agolpaba en Salesianos o en la Alameda para ver las dos primeras salidas del día.

LAS PROCESIONES

Efectivamente, el buen tiempo acompañó a los desfiles procesionales. Hubo incluso intervalos bastante soleados y con temperaturas bien altas. Así las cosas, el Despojado y, media hora después, Borriquita, pusieron rumbo a Catedral a media tarde, con bastante público tanto en Puertatierra como en el casco histórico.

Hubo un momento crítico a primera hora de la tarde. Con las dos cofradías en la calle, el cielo comenzó a encapotarse y la situación pintaba en paraguas y penitentes corriendo en busca de refugio. Pero todo quedó en un susto, porque de nuevo salió un sol radiante que hizo brillar el nuevo dorado del paso de misterio de Borriquita –cuya restauración y enriquecimiento con las nuevas cartelas está quedando fantástico– cuando avanzaba por San Agustín a los sones de Alma de Dios.

A una jornada plagada de público en las calles se les fueron sumando las otras tres cofradías conforme avanzaba la tarde. Todas ellas con bastante buen gusto en la calle, con unos cortejos muy nutridos y con numerosos detalles para observar por el público que llenaba las aceras. Y para poner la guinda a una jornada extraordinaria, plena, se consiguió (lo cual es de destacar, porque habitualmente no ocurre) el cumplimiento horario –con esos 30 minutos de retraso global– en la carrera oficial, llegando Borriquita a Catedral incluso con algunos minutos de adelanto.

LUGARES  DESTACADOS

Otra de las cosas brillantes que dejó el día fue el paso de las hermandades por algunos lugares que resultaron de lo más destacado. El primer momento especial lo puso el Despojado que transitó por las calles más próximas a San José y a Salesianos en su ida a Catedral, en lugar del camino de regreso, como había hecho hasta ahora. Borriquita, por su parte, dejó una curiosa estampa cuando su cortejo giró hacia Cristóbal Colón al final de San Francisco, llegando a Catedral por Cobos en lugar de Nueva, San Juan de Dios y Pelota. En ese tramo de San Francisco o Cristóbal Colón, es de destacar la celeridad con la que transitaba el cortejo y las largas zancadas con las que andaban ambos pasos.

Con Borriquita camino de Catedral, el Despojado terminaba de recorrer el Paseo Marítimo y el Campo del Sur para protagonizar un curioso momento al llegar a la iglesia de Santa María, donde fue recibido por la cofradía del Nazareno. La banda del Rosario interpretó en ese punto la marcha Gitano Tú eres de Santa María, dedicada al Regidor Perpetuo, y los andares del paso provocó la reacción del público allí congregado en forma de aplausos.

Ayer se estrenaba también la nueva plaza de San Juan de Dios como escenario cofrade. Y ese estreno lo hizo a lo grande. Las cofradías del Despojado –tras bajar Jabonería y San Juan de Dios–, Sagrada Cena –desde Sopranis nada más salir– y Humildad –que se incorporaba por la calle Nueva– coincidieron en esta renovada plaza. Y esto protagonizó una imagen impactante, con tres cortejos desfilando por una plaza que estaba hasta la bandera de público disfrutando del momento. Además, La Cena optó por llegar de Sopranis a Pelota justo por delante del Ayuntamiento, sin dar el rodeo al que obligaba antes la calzada y la existencia de aceras que han sido eliminadas. Una estampa peculiar que se completó al andar unos metros en paralelo los cortejos de la cofradía de Santo Domingo y la de Humildad, que llegaba a Pelota por el centro de la plaza.

Tres cofradías, tres caminos distintos, una misma plaza. San Juan de Dios dio muestras, de esta forma, de que ahora está mejor acondicionada para acoger el paso de cofradías. Y para que vean que lo del horario es una realidad, en cruzar la plaza de San Juan de Dios las tres cofradías se empleó alrededor de una hora y media.

Y eso ocurría mientras la tarde seguía mejorando en cuanto al tiempo se refiere y mientras la quinta de las cofradías del Domingo de Ramos iniciaba su recorrido desde San Lorenzo por otros enclaves destacados de la ciudad como son la Plaza de la Libertad y la Plaza de las Flores. Tanto mejoró el tiempo, que los palios pudieron lucir con sus candelerías encendidas al soplar un viento muy suave.

El colofón a una jornada brillante que regalaron ayer el tiempo y las cinco cofradías se produjo con las recogidas de cada procesión. En este punto, momento destacado fue el que protagonizaron las agrupaciones musicales de Polillas y Sagrada Cena interpretando varias marchas al unísono en San Juan de Dios, o el del Despojado cerrando un Domingo de Ramos que ni soñado en la parroqua de San José.

BORRIQUITA

El consensuado retraso en las salidas de los cortejos procesionales también se hizo sentir en la parroquia del Carmen, donde la cofradía de la Borriquita tenía previsto realizar su salida a las dos y media de la tarde.

A las dos y cuarto el nuevo párroco y director espiritual de la hermandad, el carmelita Antonio Luis Leal, se encontraba en el altar mayor junto al prior de la comunidad, Carlos Quijano y el escultor Luis González Rey, recién galardonado con el Premio Bartús e invitado a ordenar la primera levantá del paso de misterio, meintras que el equipo de mayordomía se ocupaba de los últimos detalles para el desfile procesional. 

Llegaban también los dos Antonio Barrueco, padre e hijo, que además se habían confundido al vestir la túnica y uno se había puesto la del otro, por lo que se las cambiaron en la sacristía, para luego el segundo, junto con Oscar Castejón, ambos guardias civiles, dedicarse a encender los cirios del palio de la Virgen del Amparo.

Sobre las tres menos cuarto, mientras que en la calle caía un débil lluvia, el exhermano mayor Manuel Rodríguez era recibido con muestras de afecto por los presentes en el templo y poco después el mayordomo, Ignacio Ortíz, desde el altar mayor, informaba a los hermanos que iban a participar en la estación de penitencia  que ya no había más previsiones de agua, aunque podían caer unas gotas, y en ese supuesto pidió a todos mantener la calma y el orden del cortejo. Luego el director espiritual, junto al hermano mayor, José Cía, entonaban el Padrenuestro y la Salve. A las tres se abrían las puertas de la iglesia y salía la cruz de guía seguidas de secciones de penitentes portando palmas, que precedían a la presidencia del paso de misterio, que formaban el párroco, con una palma rizada, el hermano mayor y Juan Torres por la hermandad del Carmen.

Los hermanos Martín dirigían la cuadrilla de cargadores del paso con la imagen de Jesús de la Paz, que minutos después salía a la Alameda, entre los aplausos del público mientras que la agrupación musical Polillas interpretaba el himno nacional.

A las tres y veinticinco partía el palio con la imagen de la Virgen del Amparo, en cuya presidencia figuraba una representación de la cofradía del Prendimiento, dirigiendo José Julio Reyeros  la cuadrilla de cargadores del paso, al que acompañaba la banda de música Pedro Alvarez Hidalgo de Puerto Real.

A esa hora la cruz de guía llegaba por  la calle Calderón de la Barca a la plaza de Mina donde se concentraban numerosas  personas.

DESPOJADO

El colegio de Salesianos volvió a ser escenario ayer del estreno de la Semana Santa gaditana. Con un patio más nutrido de público que años anteriores, a las dos y veinticinco de la tarde la Cruz de Guía del Despojado fue recibida por aplausos cuando la puerta del pabellón desde el que la cofradía realiza su salida procesional se abrió. Media hora llevaba el público esperando ese momento, que parecía que no iba a llegar.

Los preludios a la salida, con la incertidumbre sobre la decisión que iban a adoptar los hermanos mayores, se vivieron con absoluta normalidad en el interior del pabellón. Los hermanos aguardaron sentados, divivididos en los correspondientes tramos, a conocer las noticias que a la hora de la salida trasladó el hermano mayor, Luis Manuel Rivero.

La espera sirvió también para saludar a las representaciones y autoridades que se acercaron hasta Salesianos (como la alcaldesa, los concejales Ana Mestre, Antonio Castillo, Jesús Tey o Carmen Sánchez, el presidente del Consejo, Martín José García, y varios miembros de su permanente, el delegado del Domingo de Ramos, Antonio Roa...). También estuvo en Salesianos el antiguo director del colegio, Juan Carlos Pérez Godoy, que no quiso faltar a la cita con la cofradía de la que fue director espiritual. Muchos de ellos hasta se hicieron fotografías delante del paso, como también lo hicieron muchos hermanos y cargadores. 

A las dos y media de la tarde Joaquín Cortés levantó por primera vez el paso. Y cinco minutos más tarde el Despojado salía a la calle, acompañado en ese mismo instante por los rayos del sol y mostrando sus credenciales desde la Marcha Real (que la cuadrilla interpretó con izquierdos y doble paso), siendo la primera marcha, como todos los años, Cristo del Amor. La conjunción entre la banda del Rosario y los cargadores es perfecta, y como años anteriores, el público abarrotó Salesianos y su entorno para disfrutar con el cortejo de nazarenos blancos, fajines de esparto y cirios al cuadril y con los andares del paso de misterio camino del casco histórico.

En el cortejo, de casi doscientos nazarenos (además de muchos pequeños vestidos de monaguillo y de también una nutrida penitencia), destacaba la reliquia de San Juan Bosco, que ya el año pasado formó parte del mismo. En la presidencia, por su parte, figuraban el actual director del colegio, Javier López Luna; y el concejal de Turismo, Bruno García, que todos los años acompaña a esta cofradía.

SAGRADA CENA

Un cargador de la Sagrada Cena se abrazaba a sus dos hijos pequeños que aguardan en un banco muy cercano al paso de misterio en la iglesia conventual de Santo Domingo. Ajeno a las horas de sufrimiento solo tiene ojos y mimos para sus pequeños. Con tacto, muy despacio y con también mucho mimo sale el enorme paso por la puerta trasera del templo conventual. Sobran unos pocos centímetros a cada lado de la puerta. Cariño el que se profesan unos hermanos a otros. Hay besos y abrazos sonoros momentos antes de la salida. Buenos deseos y algo así como que la suerte ya está echada. 

Unos minutos antes el prior del convento de Santo Domingo, fray Pascual Saturio, explica a todos los hermanos de una manera catequética el simbolismo que rodea a la cofradía, por ejemplo el de la Inmaculada Concepción, con el hermano mayor Benjamín Muñoz a su lado. Y por allí va de un lado a otro el mayordomo José María Caro, que está omnipresente en los momentos previos a la salida. Lo mismo se dirige a todos los cargadores que da instrucciones acerca de cuándo se debe para el tañido de las campanas porque van a cantar una saeta que en este caso fueron dos, una de ellas interpretada por el cantaor Juan Romero.

En el patio del convento los cargadores calientan y se preparan para salir y recuerdan el accidente que tuvo el día anterior el cargador y caranavalero Fali Figuier en el movimiento del paso.

Lentitud, a veces excesiva pero totalmente justificada para poner la cofradía en la calle. A la Sagrada Cena no le iba más remedio que esperar un rato con su cruz de guía plantada en la frontera de Sopranis con la plaza de San Juan de Dios para que el Despojado pasara procedente de Santa María.

Y por ello no tuvo problemas para que el paso de misterio metiera hasta tres marchas seguidas en la primera tirada en la calle y dar varios pasos hacia atrás: Signum Fidei, Nuestro Padre Jesús del Milagro y En tu Santa Cena, interpretadas por la Agrupación Musical Sagrada Cena. Un recorrido que el hombre que da la voz debajo del paso dedicó "a los tres que trabajan fuera y a los 70 que tenemos el orgullo de portarlo". 

Y en el Compás de Santo Domingo que no se cabía desde un buen rato antes veían perderse al paso de misterio camino de Sopranis con alegría pero con la inquietud de mirar un cielo que por unos momentos había vuelto a nublarse.

HUMILDAD

El patio  del antiguo Instituto del Rosario acogió un año más a los penitentes de la hermandad de la Humildad y Paciencia,  en tanto en el interior de la iglesia de San Agustín todo estaba a punto para la salida de la hermandad, cuando el reloj marcaba las seis menos cuarto de la tarde.

Poco después, desde el altar mayor, el director espiritual de la hermandad, Julián Fernández López-Terrada, acompañado por el hermano mayor de la corporación, José Luis Cañizar, instaba a los hermanos que iban a procesionar a orar antes de manifestar su fe en las calles y a llevar con dignidad la túnica de la hermandad, con sacrificio, oración y silencio.

El rezo del Padrenuestro, la Salve y el Gloria precedieron a las palabras del hermano mayor, que reiteró el compromiso a dar testimonio de fe durante la estación penitencial, coincidió con la apertura de las puertas del templo, saliendo a la calle las cuatro bocinas que preceden a la cruz de guía seguidas de la misma con sus correspondientes faroles de acompañamiento.

Una representación de la hermandad de penitencia de la Virgen de Begoña, de Bilbao, acompañaba al director espiritual en la presidencia que precedía al paso de misterio, con Francisco Alvarez Márquez como capataz de su cuadrilla de cargadores, al que seguía la banda de cornetas y tambores del Cristo de las Tres Caídas, de Arcos.

Las secciones de penitentes de la Virgen de la Amargura, formadas mayoritariamente por mujeres, se unían luego al cortejo procesional, ante el paso de palio que dirigía Juan Manzano Barrios, formando parte de la presidencia del mismo el sacerdote Juan Ortuño, hermano de la cofradía.

En el interior del templo, la joven Rocío Armida Cortés, contemplaba como el paso de palio, a los sones de la marcha "Amargura: Reina de San Agustín", interpretada por la banda de música del Nazareno de Rota,  enfilaba la calle Nueva, y lloraba por no poder acompañarla este año, como vienen haciendo desde que tenía tres, debido a que una dolencia de la que se recupera la mantiene temporalmente en silla de ruedas.

LAS PENAS

La tranquilidad en el interior de la iglesia de San Lorenzo fue la nota predominante en la antesala a la salida de la archicofradía. El retraso acordado para efectuar la salida sirvió para una profunda reflexión después de un año que no ha sido fácil en el seno de la hermandad. Y de esa calma fueron testigos directos el actual hermano mayor, Jesús Carmona, y hermanos de peso como Francisco Moscoso, Miguel Ángel Novo, Juan Manuel Alcedo, José Manuel Romo... y tanto otros que deben significar mucho en la historia reciente de la corporación. Todos ellos con el hábito. Dando ejemplo.

Jesús García Cornejo, párroco del templo y director espiritual de la archicofradía, incidió en la oración previa a la salida "en la necesidad de recordar las difíciles situaciones económicas en Cádiz, para que pidamos por algún familiar en esa situación". El momento más emotivo sólo lo presenciaron los hermanos y las personas presentes en el interior del templo, ya que antes de abrir las puertas el paso del Cautivo se elevó sobre los hombros de sus cargadores mientras desde el coro de la iglesia la banda de música Enrique Galán interpretaba Jesús de las Penas. Las lágrimas se escaparon por los ojos de muchos hermanos, quizá recordando en ese momento el difícil año vivido. Una vez en la calle sí hubo una diferencia notable respecto a otros años, ni mejor ni peor pero notable, al acompañar al Señor una agrupación musical cuando lo tradicional en los últimos tiempos era una banda de cornetas y tambores.

En la presidencia del cortejo, tanto delante del paso del Cristo como el de la Virgen, destacó una nutrida representación militar, estando al frente de la misma el teniente Jesús Álvarez Puente y el sargento José Ramón Cué.

A las siete y veinte de la tarde el palio rojo de la Virgen de la Caridad alcanzó la calle Sagasta, tras una perfecta maniobra de la cuadrilla de Ruiz Gené. La marcha La Caridad de Tus Penas fue la primera que sonó tras el palio. El público aplaudió con devoción la pasión de unos cargadores que regalaron unos mecidos muy elegantes que aportaron grandeza a este paso.

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