Antonio Ceballos Atienza · Obispo de Cádiz y Ceuta

"Me duele cuando veo a los cofrades enfrascados en cosas sin importancia"

  • El representante de la Iglesia en Cádiz defiende la vigencia de las hermandades y la labor que desde el Obispado se ha venido haciendo con ellas en los últimos años

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Puede ser su última Cuaresma al frente de la diócesis. Y con la perspectiva que le da los años de servicio en Cádiz y Ceuta, el obispo Antonio Ceballos analiza y se pronuncia sobre la situación de la Iglesia y de las cofradías en estas semanas en las que cobran un protagonismo especial y en una Cuaresma que vuelve a venir marcada por la difícil situación económica.

-¿Cómo se presenta esta Cuaresma en la diócesis de Cádiz y Ceuta?

-La Cuaresma, tiempo de preparación intensa para la Pascua, siempre tiene este mismo objetivo. Pero si la vida es para el cristiano un itinerario hacia la casa del Padre, en esta misma vida vamos haciendo un recorrido en nuestro camino de fe para ir encontrándonos con el Señor. En este camino vital nos vamos encontrando con distintas situaciones que la propia vida y la sociedad nos van indicando. Aquí es donde la Cuaresma puede ser distinta porque Dios nos va pidiendo respuestas de fe en este momento en el que Él se nos revela y se da a conocer.

-En su carta pastoral pide usted una mayor implicación y ayuda a los necesitados y más imaginación en las acciones a llevar a cabo. ¿Qué recomendaría a las cofradías? ¿Cómo podrían los cofrades realizar una mejor labor en este sentido?

-Por lo que te decía antes, cada Cuaresma nos encontramos con situaciones distintas a las que debemos dar una respuesta de fe. Vosotros habláis con muchos sacerdotes sobre temas de cofradías y de pastoral; y ellos habrán manifestado, estoy seguro, los grandes problemas y sufrimientos de muchas familias que llevan en sus carnes los efectos de la crisis económica. Te puedo asegurar que cuando me cuentan, tanto los párrocos como los miembros de las cáritas parroquiales y arciprestales, los casos con nombres y apellidos es no sólo para estar preocupado, sino para considerar este momento como una llamada urgente de Dios a un compromiso serio, exigente y continuado. Para ello debemos colaborar no sólo con lo superfluo sino también con lo que tenemos como necesario.

Lo que cada cofradía debe hacer en esta situación le va a venir dado porque como entidad también están sufriendo los efectos de la crisis y, por otra parte, la situación es tan dramática que habrá que dar incluso de aquello que parece necesario. No sé lo que en concreto podría hacer cada cofradía para dar, como entidad cristiana, un testimonio en este sentido, pero estoy seguro que cada junta de hermanos encontrará la forma de dar testimonio de pobreza y de evitar la ostentación. Si en algo somos ricos y privilegiados es en imaginación.

-¿Cree que las cofradías están realizando una buena labor en líneas generales? ¿Ve excesivas las polémicas en el seno de las hermandades?

-Seamos realistas, todo grupo humano y vivo tiene que tener diversas formas de ver las cosas y de cómo dar solución a otras. Esto ocurre también en las propias familias. Lo contrario sería signo de muerte. Se suele decir que donde mayor paz y tranquilidad hay es en los cementerios. No es el caso de las hermandades y cofradías. Pero, y esto me duele como obispo de la diócesis, cuando os veo enfrascados en cosas sin importancia para la mayoría de las gentes de nuestras comunidades, y no digamos para aquellos que mantienen una postura de indiferencia ante Dios y la Iglesia, experimento y observo que estas actitudes no favorecen nada la tarea para la que estamos en la Iglesia de Jesucristo: la evangelización. Muchas veces nos falta ser adultos en la fe y laicos dialogantes, animadores entusiastas, misericordiosos, que sepan comprender y perdonar, y que sepan colaborar con las orientaciones que marca la Iglesia. Pero, en líneas generales, poco a poco se va realizando una buena labor en todos los sentidos dentro de las cofradías, de lo que me siento contento y por ello doy gracias a Dios.

-¿Y cómo valora que las cofradías y la Iglesia, sobre todo esta última, estén cada vez más presentes en las coplas del Carnaval que ha finalizado?

-¿Tú crees que ha finalizado? Yo sigo oyendo ruido de Carnaval por las calles y en muchos pueblos todavía están de Carnaval. Fuera de broma. También están presentes en las coplas, y a veces de manera cruel, otras instituciones como la monarquía, los políticos y qué se yo cuántas más. Una institución, como la Iglesia, que está en la mirada de muchos para encontrar en ella sus defectos, también es criticada. Esto nos debe hacer pensar y mostrar también la cara amable, comprensiva y misericordiosa que, no sé por qué, no sabemos muchas veces hacer presente y en otras ocasiones no quiere ser reconocida por algunos. Es el público el que en algunos momentos muestra su disconformidad, sobre todo en las expresiones, nada afortunadas, que hacen referencia a la fe y al misterio de Dios. Nos hace falta a todos algo más de respeto.

-Posiblemente sea su última Cuaresma como obispo de Cádiz y Ceuta. ¿Vivirá este 2011 de manera especial o diferente a las cuaresmas anteriores?

-La estoy viviendo como otras cuaresmas. Tampoco estoy seguro si será la última. Ya nada depende de mí. Será el Santo Padre quien desde Roma determinará el momento del nombramiento de mi sucesor. No puedo estar viviendo como si ya todo estuviera hecho o como si ya no se debiera hacer nada. Dios dirá, mientras tanto sigo trabajando por esta Iglesia de Cádiz y Ceuta en todas sus dimensiones y con mi mayor entrega.

-Entrando más de lleno en la labor de las cofradías, ¿qué le parece que Sevilla haya obligado ahora a que las mujeres puedan procesionar con sus cofradías, algo que aquí ya se implantó hace muchos años?

-Hay que reconocer que el campo de las cofradías se ha trabajado en la diócesis desde hace años. Se han ido consiguiendo muchas cosas y también se han encauzado muchas otras. Con Don Félix se organizó y recondujo el mundo de las cofradías; el Sínodo dedicó una larga reflexión a este tema incluyéndolo en una constitución sinodal dedicada a la piedad o religiosidad popular y finalmente la publicación de las Normas Diocesanas para las Hermandades y Cofradías nos ha orientado en este camino. Es cierto que hay cosas que se pueden mejorar y hay algunas que habrá que reformar, pero hay un deseo de caminar juntos y una buena intención de mejorar tanto a esta institución de las cofradías como a las personas que pertenecen a ellas que son, en definitiva, los que hacen posible la mejora.

-El año pasado hubo magna en San Fernando, este año será en Sanlúcar y en 2012 en Cádiz capital. ¿Qué valoración hace usted de estas procesiones magnas que se celebran de manera extraordinaria?

-Como dices se celebran de manera extraordinaria y con un motivo especial que, en este caso, es con relación a los eventos de 2012. Me parece que puede tener un significado especial si sabemos dar un matiz religioso a tantos actos que el año que viene vamos a tener en Cádiz. Ver y rezar con los pasos de misterio donde de manera pedagógica y catequética van apareciendo los momentos de la Pasión y Muerte del Señor, según nos narra el Evangelio y la tradición; contemplar la belleza de las imágenes y participar de forma devota en toda la celebración puede ser un momento de experiencia religiosa que nos haga, como te digo, rezar como lo han hecho tantos hombres y mujeres de los dos siglos anteriores. Habrá que organizarlo todo muy bien teniendo en cuenta el día y la hora para facilitar y priorizar las celebraciones del triduo pascual.

-¿Tiene el obispo algunos momentos especiales o vivencias significativas durante la Cuaresma o en Semana Santa?

-Estos días, precisamente, vamos a tener peregrinando por toda la diócesis la Cruz y el Icono de María como preparación de la Jornada Mundial de la Juventud. Esto puede resultar un acontecimiento y una gran experiencia religiosa tanto para los jóvenes como para los que no lo somos ya. Y, en cuanto a las celebraciones de la Semana Santa que tendrán lugar en la Catedral, procuro prepararlas y prepararme personalmente junto con los seminaristas. La mañana la dedicamos a reflexionar y a rezar el misterio que por la tarde vamos a celebrar.

-¿Qué le gusta de las cofradías de Cádiz?

-Debería decir que todo. Me gustan las imágenes, algunas de un gran valor y belleza; la organización y la religiosidad que van mejorando con el esfuerzo y trabajo de las juntas de gobierno, con la participación de los hermanos cargadores, los penitentes y la presencia de mucha gente joven, familias y niños. Es una fiesta especial en las calles que hasta huelen a Semana Grande.

-Un mensaje final para los cofrades durante esta Cuaresma.

-La mayoría están o estarán celebrando los cultos internos; esta es una buena ocasión para participar en ellos, rezar y formarse cristianamente. Os invito a participar en los actos cuaresmales que organice la comunidad parroquial donde se tenga la sede canónica, como son charlas y celebraciones comunitarias de la penitencia. Os invito a que caminemos bajo la cruz de Cristo durante este tiempo cuaresmal. Que todo ayude a acercarse más al Señor y a comprometernos con los hermanos que más necesitan de nosotros. Y una última reflexión: nos toca evangelizar en una sociedad de increencia; todo lo que hacemos en las cofradías debería ir encaminado a anunciar a Jesucristo hoy y ahora. Os invito a pensar, con la ayuda de Dios y la de vuestros directores espirituales, a pensar cómo proponer el mensaje de salvación para que sea creíble en este mundo de increencia; en cómo comunicarlo y anunciarlo y en cómo suscitar hoy la pregunta sobre Dios.

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