La ceremonia de entrega del bastón cumple 19 años

La inestabilidad meteorológica con la que comenzó la jornada del

Jueves Santo, pese a coincidir el día  con el inicio de la primavera, aportaba mayor vigencia al “Stabat Mater Dolorosa”, de la poesía religiosa de José  María Pemán que dice : ... Tronaba el cielo rugiente. La tierra se estremecía. Bramaba el agua...”.

Un año más la iglesia de las Concepcionistas Franciscanas, ahora ausentes por las obras en su convento en cuyo coro bajo lleva también dos años por eso sin entrar el Nazareno, se convertía en el referente de la devoción de los gaditanos.

A la una de la tarde, siguiendo la tradición iniciada en 1989, cuando un devoto regaló a la imagen un bastón de regidor, que el alcalde debe custodiar durante el año,  Teófila Martínez llegó al templo, acompañada de una amplia representación del equipo de gobierno municipal, siendo recibida por el hermano mayor, Santiago Posada, y su junta.

Luego, en presencia de numerosas personas, entre ellas el presidente del Consejo y el director del Secretariado Diocesano de hermandades, Miguel García y Alfonso Caravaca, respectivamente, y hermanos mayores, la alcaldesa depositó el citado bastón a los pies del Nazareno, ya en su paso de misterio, cantándole Pepi la de Ignacio la primera saeta, a la que siguieron muchas más,  dedicadas también a la Virgen de los Dolores, en su paso de palio y en su capilla, junto a la placa en memoria del que fuera su prioste (1933-1981), del que son los versos del comienzo: “...María estaba, sencillamente”.

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