La carrera de los sentidos

  • El paso por carrera oficial en sentido inverso al habitual en la jornada de ayer resultó positivo en líneas generales · El Domingo de Ramos deparó imágenes inéditas en los cuatro recorridos

Buenas sensaciones.A falta de un análisis profundo de los propios afectados, el cambio del sentido de la carrera oficial fue muy positivo. En primer lugar porque los horarios se cumplieron en líneas generales salvo algunos retrasos originados por Borriquita. Segundo porque fue una delicia ver bajar la mayoría de los pasos por la calle Novena con un andar lento y solemne, muy alejado de los arreones que se producen en muchas ocasiones. Tercero porque el recorrido por el Palillero también resulta más estético, a lo que ha contribuido la eliminación del escalón que había antaño con la instalación de una pequeña rampa.Buen detalle en todos los pasos al no tocar las horquillas al pasar por la parte metálica. Cuarto, porque es una estampa inigualable ver entrar por la calle Ancha a todas las cofradías a plena luz del día. Quinto, la bajada por la puerta principal de la Catedral es muy elegante.

Pero como todas las historias, nunca resultan perfectas. Las horas de paso de las cofradías deben ajustarse un poco más. Borriquita pasó muy lenta por todos los puntos de la carrera oficial. Mientras que unos se lo tomaban con tranquilidad, otros quisieron correr más de la cuenta, como Humildad y Paciencia, que se vio obligada a estar mucho tiempo parada en el cruce de San Pedro con SanJosé, con lo que volvió a demostrarse que se emplean más horas en las calles de las que necesitan cualquier cofradía.

Por otro lado, si se continúa con este sentido en la carrera oficial, habrá que plantear un cambio en la disposición de las sillas y palcos, ya que en algunos sitios no se ve nada. Esto se corroboró ayer, por ejemplo, en algunos puntos de Palillero donde las sillas se quedaron vacías. Asimismo, en caso de invertir el sentido de la carrera habría que acometer una reestructuración de los palcos de Catedral, que se estrenaron el año pasado, ya que la zona de Arquitecto Acero cobraría una importancia que requieren de la instalación de los mismos, que actualmente carece esta zona.

Este balance en líneas generales deberá ser ahora tenido en cuenta por los hermanos mayores y la permanente del Consejo, que tienen ante sí la decisión de perpetuar el sentido de la carrera oficial de ayer o dejarlo como se venía haciendo hasta ahora y como se retomará desde hoy. ¿Pero cómo se vivió ayer la jornada del Domingo de Ramos en los puntos más importantes de la carrera oficial? ¿Cómo resultó el cambio de sentido en cada uno de ellos?

calle ancha

Con un ambiente extraordinario en la calle Ancha y sus alrededores, la cofradía de la Borriquita llegaba puntual a la hora establecida de entrada en la carrera oficial. Eran las cinco y cuarto de la tarde y comenzaba entonces la Semana Santa gaditana, con algunas zonas de sillas que no se ocuparían en toda la tarde, impidiendo el lleno en la calle Ancha (como ocurrió también en todos los puntos de la carrera oficial). A esa misma hora, el cortejo de Humildad y Paciencia ya estaba cercano a la esquina de San Pedro y San José, al que llegaría con bastante antelación sobre el horario previsto.

Las palmas de la Borriquita iban poblando la calle Ancha camino de Novena a plena luz del día, lo que suponía ya la primera imagen histórica de la carrera oficial de este año. A las cinco menos veinte hacía su entrada el paso de misterio, que brillaba gracias a la restauración del dorado en su parte frontal y trasera. Con Esperanza de Triana Coronada entraba también a su hora el palio de la Virgen del Amparo, con un andar elegante de los cargadores de José Julio Reyero, muy buen exorno floral y un destacado acompañamiento musical a cargo de la banda de música Pedro Álvarez Hidalgo, de Puerto Real.

Justo detrás del palio, como ocurriría también con las otras corporaciones, desfilaba la Cruz de Guía de Humildad y Paciencia, que pasada de cerrar cada año la jornada del Domingo de Ramos a hacerlo ayer en segunda posición, con un espectacular adelanto horario. Con un cortejo más comprimido que el de Borriquita, los penitentes iban avanzando hacia la calle Novena mientras que alrededor de las siete menos veinte de la tarde entraba en Ancha el soberbio paso de Cristo, acompañado con los clásicos sones de las cornetas y tambores. El palio, por su parte, lo hacía incluso con algo de adelanto sobre lo previsto, a los sones de La Macarena, una composición de Paco Lola quizá demasiado alegre para el carácter que debe definir a esta cofradía en la calle.

A esa hora empezaron a bajar las temperaturas, coincidiendo con la entrada en carrera oficial de la Sagrada Cena, que convirtió la calle Ancha en un reguero de capirotes blancos. Destacado fue también el paso de la Cena por este punto de la carrera oficial, una hermandad que ha ganado enteros con el dorado del paso y el plateado de los faroles (uno de los estrenos de este año) y que sigue aumentando en número de nazarenos.

Todas las cofradías esperaban en el punto de confluencia con la anterior su entrada en la calle Ancha, donde la puntualidad fue la nota predominante y cuidada con excesivo celo por los responsables de cada hermandad. Con la llegada de la Cruz de Guía de las Penas, último cortejo que recorría la carrera oficial, se encendía la luz en las farolas y en los focos instalados en la calle Ancha. La cofradía avanzaba hacia Catedral con el mismo ritmo constante y sin pausas ni cortes con que lo habían hecho las tres anteriores y a las ocho y cinco de la tarde hacía su entrada el paso de palio de la Virgen de Caridad, acompañada con los sones de la marcha Rocío. La noche acababa de caer y en este momento finalizaba el Domingo de Ramos en este tramo de la carrera oficial. Eran las ocho y veinte de la tarde. Algo inédito.

novena y palillero

La bajada de Novena gana en solemnidad a la subida. Especial mención a la Sagrada Cena, que con los sones de Consuelo Gitano, fue bajando a paso lento con una gran elegancia. Pero si algo llamó la atención fue el paso de palio de la Virgen del Amparo de la Borriquita, comandado por el experto José Julio Reyero. Con Madre de los Gitanos Coronada fue discurriendo por el Palillero demostrando que con una marcha de bulla se puede ir con mucho gusto. No hace falta hacer nada estridente ni mover el palio más de la cuenta, sino simplemente hacer lo que hizo ayer la cuadrilla de Amparo.

La Virgen del manto rojo fue la encargada de cerrar un cortejo que resultó tedioso. Si no había ninguna cofradía por delante, no tenía ningún sentido que hubiera tantos parones.

Más de 50 minutos antes del palio había asomado la cruz de guía y hasta 25 minutos después no lo hizo el paso de Jesús de la Paz, que fue avanzando siempre de frente y sin ningún alarde. Ambos pasos realizaron la maniobra de la vuelta en el Palillero con gran pericia. Precisamente esta revirá es mucho más natural que en el sentido inverso, a lo que ayuda mucho la pequeña rampa que elimina el escalón de antaño.

Como testigos de excepción estaban en el palco oficial el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Miguel García Díaz, que se estrena en esos menesteres.

Humildad y Paciencia es uno de los cortejos más largos que hay en la Semana Santa gaditana. Sin embargo, su paso por el Palillero no fue tan pesado como la predecesora.

El Cristo fue el único que paró delante de la tribuna oficial. Desde ahí realizó otro tramo a tambor hasta que sonaron lones de la marcha El Prendimiento. El capataz Francisco Álvarez tenía sus más y sus menos con el pertiguero de los acolitos para que le diera un poco de espacio para trabajar, ya que iban demasiado cerca del paso.

El palio llegó con su marcha, Amargura, uno de los himnos de la Semana Santa para discurrir con un paso mucho más lento y pausado del acostumbrado.

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