Lunes Santo

Vera-Cruz

  • La hermandad de la Vera-Cruz realizó una procesión con el Lignum-Crucis en San Francisco tras suspender la estación de penitencia

La hermandad de la Vera-Cruz fue la única que decidió no realizar la estación penitencial ante el riesgo de que las previsiones meteorológicas se cumplieran y la lluvia les sorprendiese en algún momento del itinerario.

La cofradía más antigua de la ciudad inició la jornada recuperando una tradición que se iniciara en 1994 y se prolongó hasta 2000, cuando la banda de cornetas y tambores Fundación Musical  Ciudad de Cádiz y luego la de Nuestra Señora del Rosario ofrecían al titular de la hermandad la marcha Requiem, de Bienvenido Puelles Olivers.

Ayer, al mediodia, la agrupación musical Sangrada Cena interpetó ante los titulares de la hermandad la marcha Soledad, Madre y Soberana, del músico sevillano José María Sánchez Martín.

A las seis y media de la tarde, cuando por la plaza de San Francisco pasaba la cofradía del Prendimiento, los  hermanos que iban  a procesionar llegaban al templo seráfico y por orden de antigüedad pasaban a ocupar el lugar asignado a cada uno de ellos en  los banccos de la iglesia.

También estaban en el interior de la iglesia ambas cuadrillas de cargadores, comandandas por Benito Jodar y Manuel Cortés, ante sus respectivos pasos, a los que iban a acompañar la capilla musical Lignum Crucis de San Fernando al de misterio y la banda de música municipal de Chiclana a de la Virgen de la Soledad.

A las siete y cuarto el hermano mayor, Miguel Morgado, con su junta de gobierno y el franciscano Ramón Estíbaliz  se reunían en la sacristía y diez minutos después volvían al altar mayor.

Morgado se dirigió a los presentes para decirles que tenía que darles una mala noticia, pero que su responsabilidad como junta de gobierno le obligaba a tomar la decisión de no celebrar la salida procesional, ya que todos los partes meteorológicos consultados coincidían en que el tiempo no iba a mejorar.

Por el contrario añadió que todos ellos recogían que a partir de las once de la noche el riesgo de lluvia era de un 90%, por lo que salir sería contra natura.

También manifestó que quedaban muchos Lunes Santos  para seguir dando  un testimonio de fe en las calles gaditanas y animó a todos a acompañar al Cristo de la Vera-Cruz  en su traslado a la Catedral el próximo sábado a las ocho y media de la mañana, para participar en la procesión magna.

Asimismo se comunicó que tras el ejercicio de las Cinco Llagas quedaria abierta la capilla de la cofradía al público para que pudieran visitar a sus titulares.

Luego el Lignum Crucis fue trasladado sobre unas parihuelas al altar mayor,  seguido por los sacerdotes Rubén Virues, hermano de la cofradía, y los franciscano Ramón Estíbaliz y José Luis Millán.

Durante la ceremonia religiosa se interpretó también el himno de la hermandad, del que es autor Roberto Domínguez.

Luego los hermanos fueron abandonando la iglesia, con la intención de volver el sábado a las siete y cuarto de la mañana para acompañar a su Cristo hasta el primer templo diocesano.

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