Santo crucifijo de la salud

Silencio en la Madrugá

  • Solemne salida procesional del cotitular de Borriquita que se vio arropado por más público que en años anteriores

Momento de la salida del paso del Santo Crucifijo de la Salud, en la Madrugá. Momento de la salida del paso del Santo Crucifijo de la Salud, en la Madrugá.

Momento de la salida del paso del Santo Crucifijo de la Salud, en la Madrugá. / sonia ramos

La Madrugá volvió a ser el pasado jueves por la noche en Chiclana sinónimo de solemnidad, recogimiento, silencio y respeto al paso del Santo Crucifijo de la Salud, la imagen cotitular de la Hermandad de Borriquita que volvió a procesionar desde la medianoche por las calles del centro de la ciudad, acompañada, en esta ocasión, por más público de lo que venía siendo habitual.

Y es que, en los pocos años que esta joven procesión lleva siendo coprotagonista de la madrugá chiclanera, compartiendo algunas horas entre el Jueves y el Viernes Santo con el Nazareno por las calles del casco urbano, son muchos los fieles, visitantes y curiosos que se han sumado a la cita del recogimiento y la solemnidad con las que el sobrio paso de espinos y rosas camina silencioso, todo ello para no perturbar la quietud y el estremecimiento que la portentosa imagen del Cristo crucificado del escultor sevillano José María Leal transmite desde el monte de piedra en el que se encuentra clavado.

Sin duda, los ajustes también llevados a cabo en esta ocasión en los horarios y el recorrido de la cofradía en la calle hicieron que el sobrio cortejo lasaliano realizara estación de penitencia en esta ocasión más arropado que en otras ocasiones, encontrando además año tras año en mayor medida el respecto y la actitud adecuada en el público a su paso.

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