Sanidad valora de forma "muy positiva" su cambio de jornada

  • El hermano mayor, Ildefonso Herrera, señala que "se han superado las expectativas", destaca el cortejo "por su cantidad y calidad" y lamenta la inestabilidad del tiempo

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La cofradía de la Sanidad disfrutó el Martes Santo un estreno muy esperado desde hace algo más de un año, cuando en un cabildo de hermanos se aprobó el cambio de día de la salida de la madrugada del Viernes al Martes Santo. La hermandad valora de forma muy favorable el cambio de jornada y entiende que sólo la inestabilidad del tiempo ensombreció en parte una estación de penitencia histórica. 

Ildefonso Herrera Barco es el hermano mayor de la corporación con sede canónica en la iglesia de Santa Cruz y la persona a la que le tocó exponer ante los hermanos hace 13 meses los motivos que planteaban el cambio. Ayer, pocas horas después de que esa variante ya reposaba en la memoria de los cofrades de la Sanidad, Ildefonso Herrera hizo balance de lo acontecido en la tarde-noche del Martes Santo.

"Lo primero que debo decir es que ha sido un éxito total y que se han superado las expectativas. No esperaba que en el primer año como hermandad del Martes Santo, todo iba a salir de esta manera". El hermano mayor cree que la opinión y la aceptación general "han sido muy buenas".

La hermandad se remite a datos objetivos para aplaudir el estreno del día, como son "el mayor número de hermanos de fila porque se han puesto en la calle más túnicas que otros años; más cantidad y calidad en el cortejo". "Y nunca -añade- tuvimos tanto público durante todo el recorrido pero especialmente en la recogida".

Hay un aspecto que agradó de forma importante a Herrera: la presentación de la procesión. "Me quedo con la disposición del cortejo, que cada año va más serio y tiene unos modales extraordinarios. Se nota la madurez cofrade que va adquiriendo porque estuvo en la calle ofreciendo una estampa maravillosa. La procesión va bajo el criterio que entiende la junta de gobierno que es nuestro sello", apostilla.

No obstante, el hermano mayor de la Sanidad temía el comportamiento que podía ofrecer el público en algunas calles del recorrido a pesar de que pasaba una cofradía de negro. "Puedo hablar de las secciones del Cristo, a las que vi desde la presidencia, y me impactó el silencio que se producía cuando el cortejo iba alcanzando una calle nueva. Fue especial en la Plaza de Candelaria, donde ese efecto es más complejo pero se logró. De hecho -continúa-, a mi lado iba el próximo pregonero de la Virgen de la Salud (Andrés García Requejo) y me exteriorizó los grandes momentos que estaba viviendo".

El aspecto más negativo del estreno de la Sanidad radicó en un aspecto que no dependía de la corporación, la meteorología. La inestabilidad del tiempo dio más de un susto, puso en serio peligro la salida, que al final se retrasó una hora, y "no me permitió disfrutar de la procesión con mayor tranquilidad". "Creo que todos los hermanos tuvimos ese temor".

Para acabar, relató el homenaje de la Sanidad con Ecce Homo, que se quedó sin procesionar por culpa de la lluvia. "Cuando el paso del Cristo llegó a la altura de San Pablo, el capataz Gerardo Navarro le cedió el martillo a José Luis Rodríguez (hermano mayor de Ecce Homo) para que diera la levantá".

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