San Francisco se tiñe de sagrado azahar

  • El Nazareno blanco y la Virgen de la Esperanza lucen su esplendor en unas calles del centro abarrotadas de público

Un intenso olor a azahar, preludio de la inminente primavera, recibió ayer en la plaza de San Francisco a la cofradía del Nazareno del Amor y Nuestra Señora de la Esperanza en su cita anual de penitencia en la tarde del Lunes Santo.

Las puertas de la iglesia conventual franciscana se abrieron poco antes de las cuatro y cuarto, hora fijada para la salida de esta hermandad que ayer inició su recorrido mirando con preocupación a un cielo que de repente se tornó gris e hizo temer lo peor.

La salida del paso con la imagen del Nazareno blanco coincidió con unos tímidos rayos de sol que aliviaron a los responsables de la cofradía, a los que por un momento les vinieron a la cabeza los disgustos de años anteriores por mor de una lluvia que finalmente ayer no apareció.

La cofradía celebró una misa en la iglesia poco antes de iniciar su recorrido por el casco antiguo de la ciudad. El pregonero de la Semana Santa de Cádiz de este año, el sevillano Antonio Bustos, mantiene una estrecha vinculación con la hermandad del Amor y ayer estuvo presente en la Eucaristía en la que se encargó de hacer las peticiones.

Tras la misa, una extensa hilera de penitentes abrió el desfile en una plaza de San Francisco abarrotada de un público de todas las edades que saludó con fuertes aplausos la salida del paso del Nazareno del Amor mientras la agrupación musical Hermanos Cirineos, que acompañó al Cristo en su recorrido, tocaba los sones del himno nacional de España.

“¡Viva el Nazareno del Amor, viva la Virgen de la Esperanza!”, gritaron con energía los cargadores que ayudaron al Nazareno blanco a llevar la pesada cruz bajo la dirección de Ricardo Vicente Carro.

Mientras el paso de misterio enfilaba el callejón del Tinte hacia la plaza de Mina, una larga fila de nazarenos (sobresalía un grupo de niños pequeños, la cantera de esta cofradía), precedía el paso de palio de la Virgen de la Esperanza, que cruzaba la puerta del templo  franciscano y revivía la escena vivida minutos antes: palmas, himno español y cientos de personas inmortalizando el instante con cámaras o teléfonos móviles.

La banda de música Pedro Álvarez Hidalgo (Puerto Real), una de las clásicas en la Semana Santa de Cádiz, marcó el ritmo del paso de palio de Nuestra Señora de la Esperanza, que estrenaba borlas, en su peregrinaje por el centro de Cádiz con la dirección de Javier Caro, Luis Álvarez y Manuel Lanzarote.

El desfile del Amor vivió, un año más, uno de sus instantes más emotivos a su paso por la residencia para mayores Alvernia, en la calle Santiago Terry, antes de buscar la calle San Francisco en dirección al primer templo de Cádiz y a la carrera oficial.

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