La Sagrada Cena

  • El paso de misterio metió hasta tres marchas seguidas en la primera tirada en la calle interpretadas por la Agrupación Musical Sagrada Cena.

SAGRADA CENA   

Un cargador de la Sagrada Cena se abrazaba a sus dos hijos pequeños que aguardan en un banco muy cercano al paso de misterio en la iglesia conventual de Santo Domingo. Ajeno a las horas de sufrimiento solo tiene ojos y mimos para sus pequeños. Con tacto, muy despacio y con también mucho mimo sale el enorme paso por la puerta trasera del templo conventual. Sobran unos pocos centímetros a cada lado de la puerta. Cariño el que se profesan unos hermanos a otros. Hay besos y abrazos sonoros momentos antes de la salida. Buenos deseos y algo así como que la suerte ya está echada.

Unos minutos antes el prior del convento de Santo Domingo, fray Pascual Saturio, explica a todos los hermanos de una manera catequética el simbolismo que rodea a la cofradía, por ejemplo el de la Inmaculada Concepción, con el hermano mayor Benjamín Muñoz a su lado. Y por allí va de un lado a otro el mayordomo José María Caro, que está omnipresente en los momentos previos a la salida. Lo mismo se dirige a todos los cargadores que da instrucciones acerca de cuándo se debe para el tañido de las campanas porque van a cantar una saeta que en este caso fueron dos, una de ellas interpretada por el cantaor Juan Romero.

En el patio del convento los cargadores calientan y se preparan para salir y recuerdan el accidente que tuvo el día anterior el cargador y caranavalero Fali Figuier en el movimiento del paso.

Lentitud, a veces excesiva pero totalmente justificada para poner la cofradía en la calle. A la Sagrada Cena no le iba más remedio que esperar un rato con su cruz de guía plantada en la frontera de Sopranis con la plaza de San Juan de Dios para que el Despojado pasara procedente de Santa María.

Y por ello no tuvo problemas para que el paso de misterio metiera hasta tres marchas seguidas en la primera tirada en la calle y dar varios pasos hacia atrás: Signum Fidei, Nuestro Padre Jesús del Milagro y En tu Santa Cena, interpretadas por la Agrupación Musical Sagrada Cena. Un recorrido que el hombre que da la voz debajo del paso dedicó "a los tres que trabajan fuera y a los 70 que tenemos el orgullo de portarlo".

Y en el Compás de Santo Domingo que no se cabía desde un buen rato antes veían perderse al paso de misterio camino de Sopranis con alegría pero con la inquietud de mirar un cielo que por unos momentos había vuelto a nublarse.

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