"Polillas siempre será mi banda"

  • Antonio Letrán Iglesias fue el primer rufante de la Agrupación Musical Los Polillas, siendo su padre, Antonio Letrán Fernández, uno de los instructores de la banda en su nacimiento

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Uno de los mundos  dentro de la Semana Santa gaditana que ha experimentado una mayor evolución es el del acompañamiento musical. Agrupaciones y bandas de cornetas y tambores han dado un gran giro en el último cuarto de siglo.

Polillas, desde hace 20 años, ha ayudado a dar un salto de calidad a las bandas gaditanas. Antonio Letrán Iglesias fue uno de los primeros miembros destacados de la agrupación musical, de la que fue rufante

Antonio recuerda a su padre, Antonio Letrán Fernández, para hablar de los principios de la Polillas. "Mi padre era miembro de la Banda de Música de la Guardia Civil de Valdemoro y de la de Cornetas  y Tambores de Cádiz. Yo de chico le acompañaba a las actuaciones y una vez le dije que por qué la asociación no se hacía cargo de una banda aquí en Cádiz", cuenta.

A partir de esto, Antonio explica que "una vez encontrados a la gente, el primer año fue para enseñarles a tocar. De todos los que estábamos, los que sabíamos algo de instrumentos éramos yo, un primo mío y poco más. Entre mi padre, Francisco Moya y Ángel Ruiz, los tres instructores, se encargaron de enseñar a tocar a los chavales."

Seis meses tuvo Polillas para preparar la primera salida procesional tras el paso del Nazareno del Amor con un repertorio de seis marchas. "El primer día estábamos muy nerviosos. Había gente con mucha experiencia dándonos consejos y ánimos. Hubo muchos fallos ya que había niños con seis o siete años. De hecho, tres meses antes todavía se estaban repartiendo instrumentos", explica Antonio.

Uno de los aspectos que más impresionó a los cofrades aquella Semana Santa fue la disciplina que mostraba Polillas en la calle. "Días antes fuimos a un peluquero militar para que todos fuéramos igual. Además, nos inculcaron la disciplina en la calle para hacer un firme como cualquier militar", dice Letrán.

Tras esta primera piedra de toque, la agrupación ha cambiado mucho. "Pasamos a ensayar con partituras. En el tercer año ya grabamos el primer disco y hubo autores como José Luis Reina o Herrera Raya que se quedaron alucinados con la afinación que ya tenía la banda", asegura Letrán.

De esta manera, Polillas comenzó a ser las referencia en Cádiz en el apartado musical, ya que  "antes, solo estaban Cirineos y Jácome y entre ellas se repartían las cofradías. Cuando entramos nosotros, al comenzar a evolucionar, ellos también lo hicieron".

Uno de los recuerdos que guarda Antonio sobre su trayectoria en la banda fue cuando el maestro Guerrero escuchó la adaptación de la marcha Nazareno del Amor. "Le gustó tanto la adaptación que le dio dinero al director para que invitara a merendar a toda la banda" , afirma Antonio.

Entre las anécdotas que guarda en su memoria, Antonio explica una que pasó en Setenil un Sábado Santo en el que "nos contrató una de las dos cofradías de allí, entre las que hay mucha rivalidad. Entre ellas, competían para llevar a las mejores bandas. Cuando salimos a la calle, lo que nos pedían eran pasodobles en vez de marchas y nos quedamos extrañados ante la disciplina que mostrábamos".

A pesar de no poder salir tocando la caja desde hace unos diez años, Antonio afirma que "Polillas siempre será mi banda". No sería capaz de salir en otras bandas, ya que "soy muy fiel a mis ideas y no sería capaz de hacerlo. No puedo decir de este agua no beberé. A lo mejor mañana me ofrecen algo que me guste y acepto, pero es complicado".

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