Lunes Santo

La Palma

  • Teófila Martínez y tres ex hermanos mayores siguieron la salida de esta Hermandad desde el interior del templo

Cuando uno entra en la iglesia de La Palma un Lunes Santo se respira algo especial. Puede que sea por la gente que se mueve allí, algunos de ellos historia viva de la Semana Santa gaditana en sus últimas décadas. Puede que también lo sea por la propia cofradía en sí, una de las más completas de cuantas salen en Cádiz. Incluso porque de la solemnidad que se palpa dentro, se nota que de puertas hacia fuera hay un barrio entero volcado.

Hay miradas que transmiten. En los ojos de Manolo Cerezo, hermano mayor de esta archicofradía entre los años 1987 y 1990, hay pasión. Con alguna nieta suya por allí, explica a este periodista con auténtica pasión algunos aspectos de la salida procesional. Y de reojo mira una medalla que lleva la Virgen de las Penas y que donó una vez que falleció su esposa Ana Caballero, que fue camarera. Y este año lleva también la de San Gregorio Magno, la distinción que recibió Cerezo  por parte del Papa.

A Francis Lucero, ex hermano mayor entre 1998 y 2008, donde suplió a su primo Antonio (1990-98), que también estaba presente se le encienden los ojos mientras que ayuda a poner la cofradía en la calle.

Emocionado y aguantando el tirón como podía estaba el empresario y constructor Agustín Rubiales, que estaba viviendo un día inolvidable en la cofradía viñera. Por la mañana recibió la medalla de la hermandad y por la tarde dio la primera levantá al paso del Cristo de la Misericordia. Uno de los hermanos Martín lo quiso dejar muy claro: “Un hombre que ha hecho mucho bien por la gente de Cádiz”.

Y Juan Antonio Guerrero, que posiblemente será más viñero y hermano de La Palma que concejal, porque aunque con ede esto último lleva ya casi 17 años, se acabará algún día: Sin embargo,  su otra condición no la perderá nunca.

La minúscula iglesia viñera que respiraba intimidad apenas media hora antes de salir, se convertía en un hervidero de gente cuando se abrió la puerta a las cinco menos cuarto de la tarde. Ya todo el mundo sabía que la cofradía iba a recogerse alrededor de las once de la noche porque poco tiempo después estaba prevista la lluvia. Y que esto lo haría recortando recorrido. En vez de hacer Rosa, Patrocinio San Félix y Virgen de la Palma, lo harían por Rosa y Martínez Campos. Sin embargo, en aquel momento la gente lo que tenía ganas era de disfrutar, aunque las incertidumbres empiezan a ser una costumbre cada Lunes Santo.

Y como testigo la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, que no se pierde una salida de esta hermandad y que una vez más recibió la tarjeta de faena por parte del capataz Ramón Velázquez que curiosamente ha sobrevivido a Cerezo, a los dos Lucero y ahora a Manuel Rodríguez.

Y si de barrio hablamos La Viña hace un guiño a Triana, a las Tres Caídas, aunque sea sólo a través de las cornetas, que tampoco son sevillanas porque vienen de la malagueña Arriate, pero que suenan muy bien en el Manué que le tocan al Cristo viñero tras la salida a la calle.

Y muy cerquita de Triana sale Cigarreras en Sevilla, de donde viene la banda de música de esta hermandad. Nada más tocar el tambor ya se sabe que estamos ante una gran banda. A Velázquez y los suyos y, sobre todo, a la Virgen de las Penas le toca la marcha que lleva su nombre para empezar y luego Virgen del Subterráneo para dar la primera vuelta y enfilar la calle que también lleva el nombre de la Dolorosa de la archicofradía de La Palma.

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