Viernes Santo

Siete Palabras se apodera del Viernes Santo gaditano

  • La hermandad de La Merced, la única que desafía a los desfavorables partes del tiempo para la tarde del Viernes Santo, jornada que se cobra las suspensiones de los cortejos de Expiración, Servitas y Buena Muerte

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La lluvia marcó de nuevo el Viernes Santo. Siete Palabras fue la única que se aventuró a hacer estación de penitencia en la Catedral pese a que las previsiones meteorológicas no eran nada halagüeñas. Expiración, Servitas y Buena Muerte decidieron suspender su salida, mientras que Ecce Mater Tua sí lo hizo ya en la madrugada.

expiración

Hay un refrán que dice que quien mal empieza, mal acaba. Posiblemente algún hermano de Expiración pudo pensar eso en la tarde del Viernes Santo cuando el vicehermano mayor de esta cofradía, José Antonio Cantero, comunicaba desde el altar que no se iba a salir. Y es que para Expiración había sido "un año muy duro", en palabra del hermano mayor, Vicente Rodríguez, debido al desalojo que tuvo que sufrir por el precario estado de la Castrense. Sin embargo, Rodríguez destacaba  que la suya es "una gran hermandad" para afrontar todas las adversidades que se puedan presentar en el camino.

Los partes que manejaba esta corporación sólo le daba una tregua de tres horas y, por lo tanto, la decisión más lógica era no salir.

Penitentes, mantillas, guardias civiles y cargadores, ante la suspensión de la salida, procedieron al rezo del vía crucis que ofició el director espiritual, César Sarmiento.

siete palabras

La hermandad de La Sed inició la jornada del Viernes Santo con el tradicional sermón de las Siete Palabras con la imagen titular, que estuvo a cargo del canónigo maestro de ceremonias del Cabildo Catedral, Rafael Vez Palomino, que salió de la parroquia de la Merced y recorrió diversas calles de los alrededores, si bien se tuvo que refugiar en la iglesia de Santiago debido a un chaparrón.

Por la tarde la hermandad decidió realizar la estación de penitencia y a las ocho menos cuarto la cruz de guía partía del templo mercedario, tras una oración previa que dirigió desde el altar mayor el párroco, Pedro Rodríguez, y la intervención de un miembro de la junta de gobierno, que pidió a los penitentes que demostraran en la calle que eran una cofradía seria. A las ocho menos diez el paso de misterio salía a la plaza de la Merced, bajo la dirección de Juan Manuel Nondedeu, faltándole al Cristo la corona de espinas, que se había dañado al montar el paso. Junto al director espiritual formaban la presidencia la concejala Clara Posada y y Aurora Aranda, de la Esclavitud de la Merced. En la Catedral el cortejo fue recibido por el canónigo Óscar González Esparragosa, si bien cuando concluía la estación penitencial llegó también el obispo diocesano, Antonio Ceballos, al que acompañaban el director del Secretariado Diocesano de Hermandades, Alfonso Caravaca, y el presidente del Consejo Local, Martín José García Sánchez. Cerraba el cortejo la banda de cornetas y tambores del Cristo del Perdón, de San Fernando, que aportaba gratis el acompañamiento musical, al carecer de fondos la cofradía para sufragarlo.

servitas

Calma y cordura en el interior de San Lorenzo cuando se dio a conocer que la Virgen de los Dolores suspendía su estación de penitencia. Los partes  del tiempo no eran favorables y Servitas no tuvo dudas para dejar su exquisito patrimonio en casa. Unos valiosos elementos que, no obstante, se podrán ver en la coronación de la Dolorosa, que tendrá lugar este mismo año. La Orden Servita realizó su oración como hace cada año antes de que su cortejo pise la calle Sagasta. Una cuidadosa ceremonia que no pierde el sello de elegancia que acompaña a esta peculiar hermandad.

En torno a las siete de la tarde se esfumó el sueño de ver a la madre de todos los palios gaditanos por las calles gaditanas. Sin dudas ni titubeos: Servitas  no sale. Los más jóvenes que iban a formar parte de la procesión lo llevaron peor, abrazados a sus padres y madres en busca de un consuelo imposible. A las siete y media se abrieron las puertas del templo para que los fieles entraran a rezar a su Virgen.

Los hermanos de Servitas tenían muy fresco lo sucedido pocas horas antes con el Descendimiento. No había lugar a una segunda temeridad desde San Lorenzo.

buena muerte

En la corporación que cerraba la jornada las cosas pintaban bastante claras desde primera hora de la tarde, aunque fue la última en anunciar su decisión (al ser la última en salir). Mientras la cofradía desarrollaba todos los cultos que tiene establecidos antes de la salida, los partes meteorológicos que llegaban no eran nada favorables a poner la cruz de guía en la calle.

Con las puertas de San Agustín abiertas y el Crucificado a los pies del altar mayor, los hermanos velaban durante toda la tarde la impresionante imagen, restaurada recientemente por Sánchez Peña, hasta el inicio de un vía crucis a las siete y cuarto de la tarde.

Posteriormente, la junta de gobierno se reuniría y tomaría la decisión: la cofradía este año no saldría a la calle, en función de los pronósticos. En su lugar, los hermanos ocuparon el interior de San Agustín para realizar la estación, consistente en un vía crucis que rezó el hermano mayor, Joaquín Fernández-Repeto, sin que la imagen del Crucificado hubiera sido trasladada a su paso. Fernández Repeto lamentaba la decisión, destacando el estreno de la cuadrilla de cargadores de la Virgen del Mayor Dolor o el recuerdo al hermano Francisco Colombo, entre otros hechos que hacían especial la truncada salida de este año.

ecce mater tua

La congregación mariana realizó su habitual recorrido, ya en la madrugada del Sábado Santo, sin problemas con la lluvia y con algunos estrenos que fueron contemplados por un público ansioso por ver procesiones.

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