Justo Mata, el pionero televisivo

  • En 1992 se estrenaron las retransmisiones televisivas locales de la mano del veterano informador · Los primeros años hubo cofradías que se negaron a pasar por la zona del cableado

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En 1992 había quien se extrañaba de ver cámaras retransmitiendo la Semana Santa en directo. Incluso existían cofradías que se negaban a cruzar por el Palillero si no se retiraba parte del cableado. Eran otros tiempos. Los pioneros de las emisiones televisivas de ámbito local se enfrentaron al desconocimiento y abrieron camino a las nuevas generaciones, a las cabezas calientes y a las decenas de cámaras repartidas por la carrera oficial. Uno de aquellos valientes pioneros fue Justo Mata, el primero en tener un programa de Cuaresma en Canal Cádiz y en retransmitir desde una tarima situada en la plaza de Candelaria el procesionar de las hermandades. "Eran otros tiempos", recuerda Justo, que actualmente colabora con una emisora de radio local y con la revista San Fernando Cofrade que edita en La Isla nuestro compañero José Carlos Fernández. "No quiero pecar de prepotente, pero ojalá hubiera contado yo con los medios que existen ahora", dice. "Para nosotros el Domingo de Ramos era un mal trago porque siempre se estropeaba algo a última hora; de hecho, era raro el año que podíamos emitir el paso de La Borriquita en directo".

Recuerda Justo que en su día quiso montar una grúa con una cámara (una especie de cabeza caliente), pero se lo impidieron desde el Consejo de Hermandades porque aseguraban que no cuadraba con la estética.

Justo no estaba sólo en las retransmisiones. Le acompañaban cuatro fieles colaboradores: Miguel Ángel Novo, Antonio Vega, Juan Antonio Verdía y Ángel Mozo Polo. Con el paso de los años todos fueron abandonando menos Mozo Polo, que le acompañó durante todos sus años de retransmisiones televisivas. "Cada uno se encargaba de hablar de una cosa: de poesía, música, imaginería... intentábamos hacerlo lo más ameno posible".

Los últimos años Justo Mata se situó con su set televisivo en El Palillero, frente a la calle Montañés. En 2007, su última vez, vivió un momento muy especial, "ya que mi hija Belén, que ha estudiado Periodismo, me acompañó en la retransmisión. Fue muy emocionante para mí".

Justo reconoce que las cofradías viven una evolución "constente y positiva" y rememora cómo gracias al empeño de él y de sus colaboradores se cambiaron algunas cosas en la Semana Grande gaditana, "como por ejemplo que los maniguetas llevaran gato. Algunos me decían que sólo se lo ponían para pasar por Palillero para que no los criticáramos. También hacíamos hincapié en que las mujeres de mantilla no se pusieran el clavel reventón, que eso era para los toros, pero no para la Semana Santa", recuerda.

Justo lamenta que habiendo sido uno de los pioneros de las retransmisiones actualmente "nadie se acuerde de mí en la Semana Santa de Cádiz, aunque sigo colaborando en todo lo que puedo".

Al preguntarle si le hubiera gustado dar algún año el pregón de la Semana Santa gaditana dijo que no. "Creo que para eso no estoy cualificado; me pondría muy nervioso. No tengo ninguna espina clavada con ese tema, la verdad".

También cuenta algunas anécdotas de las retransmisiones. Sobre todo sonríe mientras recuerda cómo la gente "con la típica guasa de Cádiz, empezaba a decirnos cosas cuando La Gloria nos llevaba a El Palillero unos saladitos y empanadas para que cenáramos nosotros y nuestros invitados. Como estábamos en alto, en una especie de tablao, la gente se volvía hacia nosotros mientras comíamos y decía que parecíamos la Santa Cena".

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