El Espíritu Santo, presente con la Humildad

  • La convento de las religiosas comendadoras acogió por segundo año la salida y recogida de la hermandad

  • El paso por la calle Zarza, en el Barrio Alto, volvió a ser uno de los momentos más esperados del recorrido

Por segundo año consecutivo las puertas de la iglesia del convento del Espíritu Santo se abrieron ayer para la salida procesional de la Real Hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora del Desconsuelo. Desde mucho antes de las cinco de la tarde había personas esperando ya a las puertas de la capilla, que se abrieron puntuales para dejar salir al Señor de la Humildad, una magnífica talla anónima del siglo XVII que representa a Jesús esperando el momento de la crucifixión.

La maniobra de salida desde el convento es complicada, debido a la estrechez de la puerta del templo, lo que obliga a utilizar unas guías para sacar a la calle tanto el paso de misterio como el Palio, para después, ya en Espíritu Santo, proceder a la levantá de las imágenes por parte de los costaleros.

También debido a la escasa capacidad en el interior de la iglesia conventual, los penitentes aguardan su incorporación al cortejo en dependencias de las bodegas El Cortijo, situadas justo enfrente del templo de las religiosas.

Este año, como novedad, el paso del Cristo recuperaba las figuras de Barrabás y Martillo, los sayones que preparan la Cruz antes de la crucifixión. Estas figuras, así como otros dos romanos que completaban el paso, fueron retiradas en 2014 para su restauración, incorporándose este año dos de estas figuras secundarias.

También para este Jueves Santo se ha llevado a cabo la restauración de el tallado de los laterales del paso de Misterio.

El paso del Cristo volvía a lucir un sencillo y bello calvario de flores moradas, mientras avanzaba a los sones de la banda de música del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia. A su paso por una de las puertas del convento, las hermanas del Espíritu Santo de nuevo cantaron a los titulares de la hermandad, en lo que se ha convertido ya en una tradición desde que la Humildad fue acogida en el Espíritu Santo, debido al pésimo estado que presenta su sede canónica, la Capilla de la Aurora.

A las cinco y media de la tarde, y con una rápida maniobra a pesar de la estrechez de la puerta del templo, se asomaba a la calle Espíritu Santo Nuestra Señora del Desconsuelo, una dolorosa cuya cabeza se atribuye a Luisa Ignacia Roldán, La Roldana, datándose a finales del siglo XVII.

Acompañaba al paso de Palio una vez más la banda de música de Cuevas del Becerro (Málaga).

La hermandad se fundó en el año 1610, celebrando en 2010 su 400 aniversario.

Tras salir de la calle Espíritu Santo, el cortejo tomó la calle Albareda para seguir por Ángel Urzáiz, Larga, Caldevilla, Diego Niño, descalzos y Jesús Cautivo (siendo esta parte del recorrido nueva con respecto al pasado año, cuando discurrió por el tramo entre Cielo y Santa Clara).

Ya en el Barrio Alto, uno de los lugares más característicos de esta hermandad, se vivieron algunos de los momentos más esperados cada Jueves Santo, como los cantos de saetas y la lluvia de flores en la calle Zarza, uno de los lugares más emblemáticos para ver el paso de esta cofradía.

Cerca ya de las diez de la noche pasaba la hermandad por la Carrera Oficial, regresando por Larga, Chanca y Albareda a su templo, de recogida, donde la esperaban al filo de las once de la noche los numerosos portuenses y visitantes que no querían perderse este momento.

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