El Despojao

  • El cortejo del Despojao, de casi 200 nazarenos, mantiene el crecimiento de esta cofradía

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DESPOJADO  

El colegio de Salesianos volvió a ser escenario ayer del estreno de la Semana Santa gaditana. Con un patio más nutrido de público que años anteriores, a las dos y veinticinco de la tarde la Cruz de Guía del Despojado fue recibida por aplausos cuando la puerta del pabellón desde el que la cofradía realiza su salida procesional se abrió. Media hora llevaba el público esperando ese momento, que parecía que no iba a llegar.

Los preludios a la salida, con la incertidumbre sobre la decisión que iban a adoptar los hermanos mayores, se vivieron con absoluta normalidad en el interior del pabellón. Los hermanos aguardaron sentados, divivididos en los correspondientes tramos, a conocer las noticias que a la hora de la salida trasladó el hermano mayor, Luis Manuel Rivero.

La espera sirvió también para saludar a las representaciones y autoridades que se acercaron hasta Salesianos (como la alcaldesa, los concejales Ana Mestre, Antonio Castillo, Jesús Tey o Carmen Sánchez, el presidente del Consejo, Martín José García, y varios miembros de su permanente, el delegado del Domingo de Ramos, Antonio Roa...). También estuvo en Salesianos el antiguo director del colegio, Juan Carlos Pérez Godoy, que no quiso faltar a la cita con la cofradía de la que fue director espiritual. Muchos de ellos hasta se hicieron fotografías delante del paso, como también lo hicieron muchos hermanos y cargadores.

A las dos y media de la tarde Joaquín Cortés levantó por primera vez el paso. Y cinco minutos más tarde el Despojado salía a la calle, acompañado en ese mismo instante por los rayos del sol y mostrando sus credenciales desde la Marcha Real (que la cuadrilla interpretó con izquierdos y doble paso), siendo la primera marcha, como todos los años, Cristo del Amor. La conjunción entre la banda del Rosario y los cargadores es perfecta, y como años anteriores, el público abarrotó Salesianos y su entorno para disfrutar con el cortejo de nazarenos blancos, fajines de esparto y cirios al cuadril y con los andares del paso de misterio camino del casco histórico.

En el cortejo, de casi doscientos nazarenos (además de muchos pequeños vestidos de monaguillo y de también una nutrida penitencia), destacaba la reliquia de San Juan Bosco, que ya el año pasado formó parte del mismo. En la presidencia, por su parte, figuraban el actual director del colegio, Javier López Luna; y el concejal de Turismo, Bruno García, que todos los años acompaña a esta cofradía.

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