Cádiz vive una noche inolvidable de procesiones

  • Miles de personas abarrotan las calles del centro para presenciar la Pasión de Cristo, pese al tiempo transcurrido entre una y otra hermandad en su desfile por la carrera oficial

Cádiz vivió una esplendorosa Madrugada con las cuatro procesiones que salieron después de la medianoche más las dos que habían iniciado su recorrido el Jueves Santo y se recogieron ya en Viernes Santo. El público abarrotó las calles del centro de la ciudad, sobro todo la zona de la Catedral y el Pópulo, para disfrutar de una brillante jornada convertida en el punto más álgido de la Semana Santa gaditana.

El cielo se olvidó del agua permitió el recorrido de las procesiones, aunque hubo un pequeño amago de lluvia, bien entrada la madrugada, que metió el miedo en el cuerpo a cofrades y público. La gotas que cayeron, muy pocas, no consiguieron deslucir los desfiles procesionales que en la calle Ancha entraron con una visible distancia entre unos y otros, lo que hizo la espera larga en algunos tramos de la noche.

Sanidad

La iglesia de Santa Cruz recuperó su esplendor con la salida de la primera hermandad en la gran ‘madrugá’. La cofradía de la Sanidad lo hizo a oscuras desde el interior del templo y por las primeras calles de su recorrido. Un cortejo numeroso que confirma la tendencia al alza de esta corporación fue la antesala de los dos pasos, ambos exornados con muy buen gusto y en el caso del palio, exquisito en cuanto a la selección musical. Los Caballeros Hospitalarios, y la representación municipal y la de la Escuela de Audiólogos estuvieron en las presidencias.

Las filas de nazarenos ofrecieron un orden ejemplar a pesar de la excesiva juventud de algunos de ellos, lo que dio lugar a una bella estampa al ver el cortejo casi al completo en calles como Rosario y San Francisco. En una jornada de estrenos, como el bordado de la bambalina frontal del palio, trabajo que ha realizado Alberto Florido, Sanidad fue una de las grandes sensaciones durante su estación de penitencia.

Descendimiento

La hermandad del Descendimiento de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores realizó un desfile sobrio y austero ante un escrupuloso silencio por parte de los centenares de personas que no quisieron perderse a esta cofradía que salió de San Lorenzo y se adentró en una madrugada que resultó brillante. Compuesto por ocho imágenes cuidadosamente vestidas, el conjunto escultórico que representa a Cristo, ya fallecido, siendo descendido de la cruz, fue portado por la cuadrilla de 68 cargadores dirigida por José Joaquín Muriel Capilla acompañada de la capilla musical Optima Mater. La hermandad de San Lorenzo, cuyos penitentes vestían túnicas negras, pasó por primera vez por las calles Sacramento y Barrié al desviarse de su itinerario tradicional para sortear la carpa del Mercado Central. El único paso de esta procesión entró en el interior de la Catedral a las dos y veinte de la madrugada, con algo de retraso sobre el horario previsto.

Medinaceli

A las cuatro y media de la madrugada  las cuatro bocinas que precedían a la cruz de guía de la hermanad de Medinaceli se situaban frente al antiguo Casino Militar de la calle Ancha, a la que seguían ocho secciones de penitentes, que precedían al paso de misterio, en el que resaltaba el monte de claveles y el brillo de la  plata de sus respiraderos, dirigido por José Luis Pájaro.

La nutrida penitencia que formaba a continuación el cortejo llegó a ocupar la calle Ancha entera, desde San José a Novena, donde a las cinco de la mañana se encontraba el paso de palio con la imagen de la Virgen de la Trinidad, con toda la candelería encendida y con Manuel Alhambra como capataz de su cuadrilla, que a las cinco y veinte minutos de la madrugada entraba en la calle San José.

Perdón

Una media hora después, con menos público presenciando el cortejo, entraba en la calle Ancha la cruz de guía de la cofradía del Perdón, cuyo paso de misterio estrenaba los guardabrisas y en cuya presidencia se encontraba la concejala Carmen Sánchez, así como una representación de la cofradía del Prendimiento, con la que está hermanada.

Pasadas las seis y media de la mañana, a los sones de la marcha ‘Cádiz cofrade’, compuesta por Abel Moreno, interpretada por la banda de música de la Asociación Gailín  de Puerto Serrano, lo hacía el paso de palio con la imagen de la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos, un derroche de bordados desde las bambalinas a la caídas y con el manto como principal exponente.

A los acordes de “A tí  Manué” entraba en la calle San José cuando faltaban diez minutos para las siete de la mañana y enfilaba la recta final del recorrido que culminó, ya de día, con cientos de personas en la plaza de Fray Félix viendo la recogida.

Nazareno y Oración

La cofradía del Nazareno paseó al Regidor Perpetuo de Cádiz por el centro de Cádiz y por el barrio de Santa María, donde su paso fue especialmente emotivo tanto a la salida como de regreso a su templo. El desfile vivió un instante de tensión en la calle Ancha cuando cayeron unas pocas gotas de lluvia que aceleró por un momento el ritmo del recorrido del paso de palio. El agua apenas duró un minuto y la calma volvió rápidamente al seno de la cuadrilla de la Virgen de los Dolores.

Por su parre, Oración en el Huerto completó su recorrido, ya de madrugada, y se recogió en la iglesia de San  Severiano, de manera que hizo realidad su salida procesional 50 años después de su primer desfile.

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