Domingo de pasión Pregón de la Semana Santa

Bustos declara su amor por el sentimiento cofrade de Cádiz

  • El cofrade sevillano, que dividió su poética disertación en varios apartados, fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos del público que acudió al Falla

En las afirmaciones "cuanto os he dicho es realmente lo que siento" y "no tuve el honor de nacer en Cádiz, pero la quiero como el que más" puede resumirse el sentimiento y el amor hacia la capital gaditana que derrochó el cofrade sevillano Antonio Bustos Rodríguez sobre el escenario del Falla en su pregón de la Semana Santa.

El acto, que adelantó su inicio en quince minutos para rezar el angelus a las doce del mediodía, lo que llevó a cabo la consejera María Eugenia Cuenca, también concluyó antes que otros años, ya que el pregonero cumplió su promesa inicial de no emplear más de 45 minutos en su disertación.

El sacerdote gaditano Marco Antonio Huelga de la Luz, pregonero del pasado año, presentó a Bustos, del que expuso su curriculum como cofrade y pregonero para luego, utilizando su propia definición, decir que "es un poeta por vocación de existencia".

El pregonero dividió su disertación en varios apartados, partiendo de la salutación inicial en la que destacó en verso que esperaba no defraudar por el honor de haber sido nombrado pregonero, lo que agradeció seguidamente con un recuerdo especial para José Granados, por el que pregonó por vez primera a la Virgen de la Esperanza del Amor, y para Pablo Chaves, al que deseó un rápido restablecimiento.

Después se centró en los niños de La Borriquita, "los más ejemplares, los más admirables, los más queridos penitentes".

Seguidamente llegó el turno a las calles y las cofradías de Cádiz, comparando a las primeras con las de la vieja Palestina, "caminos de amargura para los nazarenos y crucifijos que se enmarcan en su evangélico paisaje", para referirse a continuación a los cargadores, para los que traía un abrazo de los costaleros sevillanos, "porque a todos nos impulsa lo más noble de la religiosidad andaluza".

Tampoco faltaron en su parlamento las iglesias y templos cofrades de Cádiz, entrando así en las distintas advocaciones que radican en las mismas, al igual que las plazas de la ciudad, itinerario que terminó en la del Palillero con el Nazareno, al que "como humilde devoto, andaluz y sevillano" pidió "que no haya guerras, que no haya terrorismo, ni tanto aborto, ni tanto matrimonio separado, que no haya barquichuelas ni más muertes de emigrantes en los mares y océanos y tanta desgracia y pobreza en la mayor parte del género humano".

Previamente al saludo final dedicó el último apartado a la mujer cofrade gaditana, "que enriquece con sus calidades y con su primor tan humano a todas las hermandades". Tras añadir que tenían que ocupar un lugar de honor en su pregón, las calificó como "quinta esencia de nuestras hermandades".

En su despedida Antonio Bustos se dirigió a los asistentes a los que rogó: "Cuando el domingo próximo salgan a vuestras calles las cruces de guía, cuando salgan de sus templos la noble y ejemplar historia de vuestras preciosas y admirables cofradías, dedicar un recuerdo al pregonero que se atrevió a venir al Gran Teatro Falla". El público, en pie, lo despidió con una prolonga ovación.

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