Cigarreras

Amarga clausura en Santo Domingo

  • La cofradía, que estrenaba el túnico del Señor, se queda en el convento tras 31 años saliendo de forma ininterrumpida

Resignación y entereza. Los miembros de la junta de gobierno de la cofradía de las Cigarreras estaban hechos a la idea desde la tarde del Martes Santo de que 2008 no iba a ser un buen año en lo que se refiere a la salida procesional. Los partes meteorológicos 24 horas antes de la salida resultaban poco halagüeños, lo que pasado ese tiempo se cumplió de manera casi exacta.

Por la mañana, en torno a la una, la hermandad tenía tomada la decisión de suspender la salida a la espera de una cita en la sede del Consejo Local de Hermandades, en la que se analizaron de nuevo los partes. Tras la misma, la decisión se mantuvo firme con más fuerza todavía.

Por la tarde, una hora antes de la que debía ser la salida de la corporación, muchos hermanos y fieles se fueron acercando a la iglesia de Santo Domingo. A medida que entraban, los miembros de la junta de gobierno iban comunicando el acuerdo alcanzado. Fue imposible que no se derramaran algunas lágrimas, sobre todo en los hermanos de fila más jóvenes que nunca se habían visto en la situación de no salir a la calle luciendo el hábito de su hermandad. Y es que Cigarreras acumulaba hasta ayer 31 años saliendo a la calle de manera ininterrumpida. Sólo hace unos pocos años tuvo que llegar a la Catedral y regresar a su templo sin hacer el resto del recorrido, aunque al menos los titulares vieron la luz de la calle y sintieron el fervor de sus devotos.

Ayer todo era distinto en Santo Domingo. Una nostalgia recorría la nave central y el patio del convento que se reflejaba en el rostro de los miembros de la junta de gobierno.

Pascual Saturio, el padre dominico, se dirigió a los fieles presentes en el interior del templo para lamentar con ellos la suspensión de la estación de penitencia, lo que explicó con más detenimiento a los más pequeños. Seguidamente, dio comienzo al ejercicios del Vía Crucis, que fue seguido por un templo repleto de personas.

Los hermanos y fieles asistieron al acto con respeto, en la mayoría de los casos, y con muchas miradas hacia los pasos de Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza. En el primero destacaba el nuevo túnico bordado que la hermandad tenía previsto estrenar ayer y que ha sido obra de Miguel Ángel Franco, quien estuvo presente en Santo Domingo. La pieza está realizada en terciopelo de seda granate y bordado en oro fino, y es una nueva joya para la ciudad.

Cuando finalizó el Vía Crucis, las mantillas y los hermanos se acercaron a los pasos, que estarán bajo el coro del templo hasta el Domingo de Resurrección, para lanzar sus últimas oraciones en un Miércoles Santo que definitivamente se había torcido.

Como las penas compartidas son menos penas, algunos miembros de la hermandad de la Sentencia se acercaron desde la cercana iglesia de la Merced a buscar y repartir consuelo con los de Cigarreras. También estuvo en el convento la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez.

Hasta las nueve de la noche las puertas de Santo Domingo permanecieron abiertas para que los titulares de Cigarreras recibieran la visita del Cádiz más cofrade, que ayer se quedó sin Salud con la Esperanza de saber esperar todo un año para el reencuentro.

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