Para seguir siendo grande

  • La Semana Santa isleña goza de buena salud, pero sigue teniendo retos a corto plazo que afrontar

Hay Semana Santa para largo en La Isla. Los días que han quedado atrás -y que han contado con un tiempo excelente- han permitido brillar en todo su esplendor y poner de manifiesto lo mucho que han cambiado en un periodo relativamente corto, de apenas dos décadas. Imágenes secundarias, nuevos pasos, dorados, títulos que en cierto modo vienen a reconocer el trabajo llevado a cabo... Y también una mayor conciencia del papel que debe tener una cofradía el día de la salida -en la calle- y durante el resto del año. Cada hermandad además ha ido afinando su propio sello personal, su estilo. Atrás quedaron los años en los que las cofradías se limitaban a sobrevivir, a plantear estrenos en su mayor parte modestos y a afrontar con la mayor dignidad posible su salida a la calle. Hoy se habla de Semana Santa con mayúsculas. Y no solo en estos días. La actividad cofrade que se despliega a lo largo de todo el año, la intensa agenda de la Cuaresma que ha quedado atrás, los altares de culto que han podido verse a lo largo de esas semanas, los programas de actos que se han previsto celebrar para los aniversarios que coinciden este año, las iniciativa solidarias que se ponen en marcha, las bolsas de caridad, las campañas de apoyo a la donación de órganos... Todo incide en esa empuje cofradiero que no pierde gas. Antes bien, las hermandades han puesto estos días sobre la mesa que gozan de muy buena salud. Esta Semana Santa ha quedado patente. Y La Isla tiene en esta fecha la que sin duda alguna sigue siendo su mayor celebración. No hay otra fecha del año en el calendario que se pueda comparar a lo que, siempre que el tiempo acompañe, se puede ver en las calles durante estos días.

El mayor reto que se les presenta a las hermandades ahora es, quizás, ese. El de mantener esa tendencia al alza, el de seguir la estela de los últimos años dejando bien clara la función y el papel que una hermandad debe tener, un mensaje que siempre debe estar muy claro. Juntas de gobierno y grupos jovenes lo saben, pero trasladarlo a la calle el día de la salida -el día en el que todas las miradas se posan en la hermandad y en el que salen cientos de hermanos- sigue siendo un reto que hay que abordar desde el ejemplo y la insistencia. Las normas más elementales de seriedad y respeto en las que hace unas décadas tanto se incidía siguen estando vigentes. Y sin duda es la mejor imagen que se puede proyectar hacia el exterior -hacia el público- si se quiere obtener una respuesta equivalente.

El equipo de gobierno asegura que quiere incrementar las ayudas a las cofradías

Pero la Semana Santa de La Isla tiene también otros retos por delante a los que dar respuesta. El presidente del Consejo, Manuel A. García, reconocía hace unos días en una entrevista realizada por este periódico que existe una petición formal, en el marco de unas relaciones institucionales de lo más correctas, para que el Ayuntamiento incremente la cuantía de las subvenciones que se conceden a las hermandades para ayudar a afrontar sus salidas procesionales teniendo en cuenta, precisamente, ese impacto económico que arrastra la Semana Santa y también, cómo no, su dimensión social y cultural que sirve de gancho para promocionar la mayor celebración de la ciudad.

En el equipo de gobierno aseguran compartir el mismo criterio y apuntan a un incremento de estas ayudas directas que se reflejen en los próximos presupuestos municipales que ahora se están elaborando y que, claro está, tienen que negociarse con otras formaciones políticas.

Pendiente sigue también la remodelación de la Carrera Oficial y su traslado al atrio del Ayuntamiento que se propuso a principios de mandato y que incluso se recogía en el programa electoral con el que el PSOE se presentó a las elecciones municipales de 2015. Mucho se ha hablado de este cambio, que hasta ha desatado críticas políticas y cierta incertidumbre entre los cofrades que ha menudo se ha interpretado como una negativa anticipada. Lo cierto es que no tiene pinta de que esta propuesta vaya a llevarse a cabo de cara a la única Semana Santa que media antes de la próxima cita con las urnas. Sobre todo porque su ejecución depende de -primero- de las obras de rehabilitación que se están llevando a cabo en el Ayuntamiento, que en teoría no acabarán hasta el verano, y de la proyectada remodelación de la plaza del Rey, que también está sobre la mesa. En lo que toca al cambio de sitio de los palcos hay una propuesta firme de la alcaldesa, que se ha trasladado incluso al Consejo de Hermandades y a los hermanos mayores. Pero no se cuenta todavía con ningún proyecto en firme. El Consejo, por su parte, asegura como ha hecho en anteriores ocasiones que cualquier decisión a favor o en contra de este proyecto de la Carrera Oficial corresponderá a los hermanos mayores.

Este reto se vincula necesariamente a otro del que se viene hablando desde hace largo tiempo: la incidencia que tendrá la puesta en marcha del tren-tranvía con la ubicación de la Carrera Oficial en la calle Real. Más de diez años lleva el 'fantasma' del tranvía acechando a las hermandades y a la Semana Santa isleña sin que todavía se haya despejado la incógnita de si verdaderamente afectará o no. Junta y Ayuntamiento insisten en que no. Las hermandades dudan.

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