El riesgo de lluvias, protagonista del viernes

  • Las dos cofradías que procesionaron en la tarde noche del Viernes Santo decidieron recortar sus itinerarios ante la probabilidad de que las precipitaciones hicieran acto de presencia

  • Pese a ello, un numeroso público arropó a los desfiles

La jornada del Viernes Santo se presentó desde primeras horas de la mañana con un elevado riesgo de precipitaciones durante la noche, circunstancia que obligó a las dos corporaciones chiclaneras que hacen estación de penitencia en dicha jornada a prever posibles cambios para evitar dicho riesgo.

Y con este objetivo, las juntas de gobierno de sendas hermandades mantuvieron diversos contactos desde por la mañana, tras los cuales se celebró una reunión a la que también asistieron miembros de la permanente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías. En dicho encuentro, finalmente, se decidió acortar los itinerarios de las dos cofradías, de forma que tanto Vera Cruz como La Soledad mantendrían su intención de procesionar por las calles de la ciudad, pero evitando las últimas horas de sus recorridos, en las que el riesgo de lluvias era más elevado según los partes meteorológicos.

La lluvia hizo acto de presencia a la hora que La Soledad tenía previsto recogerse inicialmente

Dicha decisión fue hecha pública ya desde la mañana, de forma que los cambios incorporados a los dos desfiles se conocían al detalle desde primera hora de la tarde, lo que propició una mejor coordinación y desarrollo de los mismos.

De esta forma, fue la Hermandad de Vera Cruz la encargada de abrir la tarde, con una salida repleta de público desde la Capilla del Santo Cristo, a la misma hora que estaba prevista inicialmente.

No obstante, la corporación del Viernes Santo optó por dirigirse directamente hacia la carrera oficial para recortar los primeros tramos de su itinerario y poder regresar de vuelta a su templo antes de que la lluvia hiciera acto de presencia.

Así, fueron muchos los que salieron a la calle antes de lo previsto para poder disfrutar del cuidado cortejo del Santo Cristo, en esta ocasión desfilando a un ritmo superior al habitual para agilizar los tiempos.

Como cada año, los tramos de nazarenos antecedían a una sección formada por mujeres de mantilla, seña de identidad también de esta cofradía en las calles.

En esta ocasión, el exorno del paso de misterio estuvo compuesto por una austera combinación de helechos, lentiscos y eucaliptos con la que se ofreció una imagen más campestre del monte sobre el que se erige la Cruz, una decisión motivada por la necesidad de reservar dinero para una próxima y necesaria restauración de la imagen del Cristo.

Tras el paso, se estrenaba como acompañamiento musical de la cofradía la Banda de Cornetas y Tambores Pasión y Esperanza, de Utrera, una agrupación que volvió a dotar a la corporación de Vera Cruz del carácter sobrio y añejo en el que vienen trabajando desde hace unos años.

Una vez en la estación de penitencia en la Iglesia Mayor, la caída de algunas gotas de lluvia motivó que, una vez pasada la nube, el cortejo se apresurara a encarar su capilla con celeridad para, una vez allí, recrearse en los instantes finales de su desfile.

Por su parte, la Hermandad de la Soledad también decidió acortar su itinerario en lo que a la zona más alejada de su capilla respecta, la Plaza Mayor y con ella la estación de penitencia, realizándola ésta en el interior de su templo antes de la salida. Asimismo, y ante el riesgo de precipitaciones que motivaran la necesidad de llevar a cabo movimientos rápidos y ágiles, la Junta de Gobierno de La Soledad también prefirió evitar la zona más cercana a la Capilla del Santo Cristo, para no interferir en el último tramo del itinerario de esta hermandad.

Pese a ello, fueron muchos los que acompañaron al Cristo Yacente y a Nuestra Señora de la Soledad por las calles del centro, sobre todo a partir de la Plaza del Retortillo en busca de la carrera oficial y ya en su barrio, de vuelta.

Además, y una vez analizado el resultado de las decisiones tomadas, los responsables de esta corporación se sentían ayer satisfechos con las mismas, dada la lluvia que finalmente cayó en torno a la una y media de la madrugada, hora a la que la hermandad hubiera estado aún en la calle según los planes iniciales previstos en el itinerario original.

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