La Madrugada vuelve a vestirse

  • Tras la ausencia en las calles el pasado año, la cofradía del Perdón inició ayer el reparto de túnicas

  • Más de sesenta altas de hermano se han dado desde noviembre hasta la fecha

Los cofrades del Perdón atienden a los hermanos en el primer día de reparto de túnicas, en la casa de hermandad. Los cofrades del Perdón atienden a los hermanos en el primer día de reparto de túnicas, en la casa de hermandad.

Los cofrades del Perdón atienden a los hermanos en el primer día de reparto de túnicas, en la casa de hermandad. / fito carreto

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En los últimos meses, los hermanos del Perdón están viviendo con satisfacción, o cuanto menos con alivio, los distintos pasos que se han ido dando para que la hermandad salga de la crisis surgida a raíz de la Cuaresma del pasado año. Y uno de esos días alegres fue el de ayer; después de dos años, volvían a repartirse las túnicas y los controles de salida a aquellos hermanos que participarán la próxima Madrugada en la estación de penitencia que no se desarrolló en 2017.

La casa de hermandad en la calle Ruiz de Bustamante era el foco de esta operación regreso, hasta donde iban acercándose ayer los hermanos. "La ilusión se tiene todos los años, pero este posiblemente todavía más", comentaba el hermano mayor, Manuel Garrido, esperanzado de que todo lo acontecido en la corporación en el último año sirva para "salir más fortalecida como hermandad"; algo que asegura estar notándose desde su desembarco el pasado noviembre "por el compromiso de los hermanos que se palpa día a día". Es más, desde la toma de posesión de la nueva junta el 1 de noviembre se han superado ya las sesenta altas de hermanos, que siguen produciéndose en estos días de Cuaresma.

Todo ello hace que las previsiones de la junta de gobierno sean superar los alrededor de 220 hermanos revestidos con la túnica, el antifaz y la capa que en los últimos años ponía la cofradía en la calle. "Se han hecho casi cuarenta equipos de túnicas nuevos, porque las perspectivas son buenas. Yo espero aumentar en número, pero como mínimo me conformo con llegar al de años anteriores", valora Garrido, en base también a ese boletín previo de reserva que la hermandad envía a los hermanos. "Espero que las horas de más que nos obliga realizar la nueva carrera oficial no provoque que los hermanos se echen para atrás", confiesa también el hermano mayor, preocupado por la amplia estación de penitencia que tendrán que hacer este año, de nueve horas como mínimo.

El reparto de las túnicas a los hermanos da a la junta de gobierno un soplo de alivio de cara a la Madrugada de 2018. Y es que el regreso de la cofradía a las calles de la ciudad no está siendo nada fácil. "Todo se complica desde el mismo instante en el que asumimos organizar en cuatro meses una hermandad no partiendo ya de cero, sino de menos..." indica Manuel Garrido en referencia al poco tiempo transcurrido desde su toma de posesión a la Semana Santa. A eso se le suma la notable variación horaria, adelantando en tres horas la habitual salida de Santa Cruz; el cambio de carrera oficial que tanto ha afectado a la hermandad; el posterior rechazo municipal al itinerario previsto, que ha obligado a recorrer otro que supone un gran rodeo y más horas de procesión; o el último percance con la banda de música que ha ocasionado esta ampliación horaria. Piedras todas estas en un camino que ya se disponen a recorrer los hermanos del Perdón en la próxima Madrugada.

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