la tribuna cofrade

La otra Candelaria

  • La mitad contraria a la que se utiliza en Semana Santa se muestra actualmente como mejor escenario para el tránsito de cofradías

  • La hermandad del Santo Ángel, sin vida y sin comisario

La otra Candelaria La otra Candelaria

La otra Candelaria

Ala plaza de Candelaria le ocurre como a la carrera oficial en sí; no gusta, a pesar de que casi se agoten cada año los abonos de las sillas. Es una plaza incómoda para el discurrir de las cofradías, a lo que se une esa práctica habitual de que allí cada uno campa a sus anchas y el que menos importa es el que lleva un capirote encima.

Mucho se ha intentado en los últimos años solucionar un punto de la carrera oficial que es de los peores, sino el peor, para el tránsito de su hermandad. Allá en tiempos de Miguel García, la permanente estuvo planteando discurrir por el interior de la plaza en lugar de rodearla por su lado derecho (si planta usted la cruz de guía en la desembocadura de la calle Santiago), planteamiento que se quedó en eso. Y en no pocas ocasiones se ha anunciado un intento de colocar vallas que delimiten la zona de los cortejos; pero en Cádiz resulta que esas vallas que se colocan en cualquier otro lugar del mundo, aquí nunca se puede; siempre hay un centímetro que no lo permite, una norma de seguridad que lo rechaza o cualquier otra excusa. Y mientras, la plaza sigue igual -a expensas de ver cómo funcionan esas vallas traseras que anuncia este año el Consejo-.

Si tiene usted ocasión estos días, haga el siguiente ejercicio: diríjase a Candelaria y haga el recorrido por la otra mitad (esto es, saliendo de Santiago y rodeando la plaza por la izquierda en lugar de la derecha), ahora que están los árboles podados. El suelo que pisa, las fachadas por donde transita, la amplitud de la calzada y la conexión con Montañés (vuelta de 90 grados incluida) confirman que esa otra mitad de Candelaria es mucho más apropiada para la Semana Santa. ¿O no?

Una vez puesto de relieve el buen trabajo realizado por la hermandad del Prendimiento, que brilló a gran altura el lunes, y reseñadas las leves novedades que mejoraron el acto, una de las cosas que llamaron la atención fueron las ausencias. Fueron notorias entre el clero, con sólo dos sacerdotes (Aquiles López y Rafael Fernández) que acudieron a acompañar a las cofradías sin tener encomendada misión alguna -en otro epígrafe habría que hablar también de la vestimenta de algunos de los sacerdotes que acudieron sin revestir-. Tampoco hubo representación municipal, ni del equipo de gobierno ni del resto de partidos políticos que conforman la Corporación (increíble). Hubo hermandades que no sumaron cuatro representantes en el cortejo, como establece el régimen interno que ellas aprobaron en su día. Y por faltar, también faltaron cofrades que mientras han ocupado cargo y vara eran los primeros en ponerse para la foto y que dejado el cargo, desaparecen. Contra esto, destacaremos a los Benito Jódar, Antonio Pérez, Paco Tinoco, Juan Manzorro o Ramón Velázquez -por citar sólo algunos ejemplos- que año tras año acuden a esta cita cuaresmal; tengan el cargo que tengan en cada momento, o participen o no en el cortejo o el rezo de las estaciones. Bien por ellos (y por todos como ellos).

Lo reflejamos hace algunas semanas: la revista del Consejo debería volver a denominarse Estandarte, como fue siempre. Hoy podemos adelantar que el presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado, ha iniciado las conversaciones con el director de Línea 6, Carlos Medina, para que este cambio de nombre pueda ser realidad en la Cuaresma del próximo año. Medina -recuerden- registró en su día (cuando colaboró en la edición de Estandarte en tiempos de Evelio Ingunza) el nombre de la publicación, aunque en 2004, con Rafael Corbacho de presidente, autorizó al Consejo el uso de ese nombre.

Hablando de ausencias, en el protocolo del cortejo fue nombrado la corporación, que anda en un momento grande de incertidumbre que hace pensar más en la disolución definitiva que en la solución a la crisis que atraviesa. Las últimas noticias que llegan es que el comisario que fue nombrado (Miguel García) ya no ejerce como tal, al presentar un buen día la dimisión. Por ahora, que se sepa, esta baja no ha sido repuesta. No pinta nada bien el futuro de la corporación de la Castrense, que para colmo parece tener algunos problemas en el plano económico.

Sigue el Consejo de Hermandades implicado en el fortalecimiento y la mayor presencia de los jóvenes cofrades, que ya tuvieron un espacio visible en el vía crucis del lunes. Lleva años este área del Consejo funcionando de manera positiva y organizando actividades y encuentros que sirven, entre otras cosas, para la interacción entre los grupos de jóvenes de las distintas cofradías. Esta Cuaresma dan un paso más, y anuncian la organización de la primera edición de un foro (de la mano de la Fundación Cajasol) en el que se quiere abordar el papel que tienen los jóvenes en las hermandades y las posibilidades de acción que giran en torno a ellos. Muchos son los jóvenes que hoy ocupan ya cargos de gestión en las hermandades y varios los hermanos mayores que en su día fueron integrantes de grupos jóvenes, así que preocuparse y abordar estas cuestiones es bastante importante. Este primer foro redondea una jornada en la que también habrá el vía crucis de la juventud que lleva varios años celebrándose, finalizando con una convivencia. La guinda de oro la pondría si ese día -el sábado próximo- se celebrara también el pregón de la Juventud Cofrade. ¿Será así en 2019?

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