Reencuentro con la calle

  • El Perdón vuelve a procesionar, con ciertas dudas a última hora por la probabilidad de lluvia

  • Posiblemente el de ayer fue el día con más público en la ciudad

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El momento más esperado de la Semana Santa llegó, al fin justo cuando la Madrugada empieza a contar sus horas. En una fría noche, la cofradía del Perdón volvía a encontrarse con Cádiz, después del plantón del pasado año a cuentas de su hora de salida. Por eso, la plaza de Fray Félix colgó el "no hay billetes" para ofrecer a la cofradía un espectacular lleno que se prolongó hasta el Campo del Sur para dar la bienvenida a la hermandad. Tímidos aplausos para recibir a una Cruz de Guía que aún tuvo que esperar diez minutos sobre el horario previsto para a las doce y veinte de la noche volver al fin a las calles de la ciudad.

No ha sido fácil, nada fácil, el regreso a las calles de esta cofradía. Hasta el último momento ha tenido que ir sorteando obstáculos de cara a la salida procesional; el último de ellos, justo el día de ayer, fue el parte meteorológico, que libraba del peligro a todas las cofradías del Jueves (incluida en este bloque Descendimiento este año, al obligarla el Consejo a salir a la calle a las once de la noche para configurar la jornada) pero amenazaba con entorpecer el tramo final del trayecto del Perdón por la aparición de la lluvia. Era el último capítulo de un difícil camino que ha tenido que ver cómo hay que ampliar el itinerario por no pasar físicamente por determinadas calles, o que ha tenido que cambiar, bien entrada ya la Cuaresma, la banda de música del palio por un desacuerdo final con la inicialmente contratada (precisamente a consecuencia de la alteración del itinerario y la ampliación horaria que conllevaba). De hecho, hasta que la hermandad no comunicó de manera oficial, a las nueve y cuarto de la noche, la decisión unánime de la junta de desafiar a la lluvia, hubo todo tipo de especulaciones durante la jornada.

El público llenó la plaza de Fray Félix para dar la bienvenida a la cofradía tras su ausencia en 2017

Los preparativos en el interior de la iglesia denotaban cierta dosis de nerviosismo unida a la emoción, porque como expresó el hermano mayor, Manuel Garrido, justo antes de salir "hemos pasado momentos muy malos en la cofradía", pidiendo que ese "dolor y sufrimiento lo pongamos hoy a los pies de nuestros titulares". Emotivas fueron también las primeras levantás de los pasos procesionales, la primera protagonizada por el que fuera su capataz, Antonio Santana, y la segunda por una mujer, Paula Criado, que acaba de superar un cáncer de mama. También estuvo muy presente el manigueta del paso de misterio, Manuel Sanz Duvidu, fallecido recientemente; y Miguel Jiménez, otro cargador que fallecía el pasado Lunes Santo.

Con la magnífica trasera del palio de la Virgen del Rosario y ese manto bordado por manos gaditanas en la casa de hermandad del Perdón se completaba una jornada -Jueves Santo y Madrugada- que sigue pendiente de resolver. O que ha encontrado la fórmula menos mala con la división que hizo este año el Consejo, que es algo que las hermandades tendrán que analizar en apenas tres días.

Lo que sí está claro es que el debate sobre la debilidad de la Madrugada gaditana no se correspondía con la estampa que ofreció la ciudad durante toda la tarde-noche de ayer (hasta el cierre de esta edición, al menos). Posiblemente haya sido el día que más público había en la calle viendo procesiones, llamando especialmente la atención la ingente cantidad de personas que se congregaron en la plaza de San Juan de Dios cuando coincidieron en sus itinerarios las hermandades del Huerto (por carrera oficial) y Nazareno (dirigiéndose a Canalejas para iniciar, precisamente, esa carrera oficial). Además, fueron contínuas las colas en las paradas de autobuses, que iban y venían cargados de usuarios tanto los urbanos como los interurbanos; las colas en los accesos a los aparcamientos subterráneos del entorno de la carrera oficial; o las colas de motos aparcadas sobre las aceras. Confirmando todo eso que el Jueves Santo sigue siendo un día grande para la ciudad, más allá del número de hermandades que salgan a la calle y de la configuración horaria que se establezca cada año. Y aún más grande ayer con el reencuentro de la hermandad del Perdón con la ciudad.

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