El Amor

Amor eterno y nuevo en San Francisco

  • El Nazareno del Amor se luce en una salida donde se dan cita hermanos de toda la vida y jóvenes que se estrenaban en el cortejo

Petalada a la Virgen de la Esperanza en la Calle Pelota. Petalada a la Virgen de la Esperanza en la Calle Pelota.

Petalada a la Virgen de la Esperanza en la Calle Pelota. / Fito Carreto

SAN Francisco rezuma tradición cada Lunes Santo. Amores que se heredan, amor eterno, amor blanco y puro, y amor verde de esperanza, amor de quien lleva medio siglo acompañando al Nazareno de San Carlos, como Miguel Cuesta, o de jóvenes cofrades que se estrena este año ante la atenta mirada de su madre, el caso de Pancho, deseoso de procesionar en la misma cofradía en que tantos años lo hiciera su abuela. Amor en el abrazo que Pablo Domínguez Mompell le da a Juan, el que fuera su primer capataz hace ya 34 años, poco antes de volver a coger la manigueta del hermosísimo palio que refulge verde con los rayo de sol franciscano.

Como siempre, la salida del Nazareno del Amor congregó a un gentío en la plaza de San Francisco. El numerosísimo cortejo se organizó en el interior del templo tras la misa. Por allí, como siempre, algunos de los fundadores de la hermandad, aquellos jóvenes comprometidos que tuvieron hasta que exagerar sobre su edad para obtener los permisos necesarios. Han pasado muchos años, pero la ilusión en sus ojos se mantiene, y brilla cuando ve que la cofradía que crearon sigue creciendo y tiene el futuro asegurado, al menos así se pudo comprobar ayer con un grupo de monaguillos donde había al menos una treintena de chiquillos, algunos de ellos hasta con el chupete, dispuestos a enfilar hacia la calle San Francisco.

Alejandro Fuentes, capataz del misterio, dirigió sin problemas la maniobra de salida del templo, al igual que poco después lo hizo Francisco José Benítez Rey, capataz del palio. Este dedicó unas bonitas palabras a sus hombres justo cuando la Señora de San Francisco se encontraba bajo el dintel de la puerta de la iglesia. "Vamos a repartir esperanza por Cádiz, que a mucha gente le hace falta".

Esperando al paso del Nazareno blanco en la plaza de San Francisco no se encontraba este año la Agrupación Musical Polillas sino la Banda de Cornetas y Tambores Entre Azahares de Dos Hermanas. El cambio de estilo musical es una de las grandes novedades de esta cofradías este año. Tras la Marcha Real, el misterio inició su camino con la tradicional Nazareno del Amor del maestro Salvador Guerrero.

La Virgen de la Esperanza llevaba por acompañamiento la Filarmónica de Conil, magníficamente llevada por su director, como siempre. Para realizar el primer giro y ponerse de cara a la calle San Francisco sonaron los bellos acordes de Esperanza franciscana, en lo que se ha convertido ya en otra tradición. Como los amores heredados.

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