El retraso en el inicio de las obras hará difícil que el nuevo colegio esté en enero

  • El compromiso de la Junta de que Infantil se traslade al centro de Camposoto a principios de año queda cada vez más lejos · La actuación tuvo que salir de nuevo a licitación y los trabajos aún no han comenzado

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Un centenar de familias de niños de 3 y 4 años que deberán cursar sus estudios este curso en dos módulos prefabricados habilitados junto al colegio Constitución esperan como agua de mayo la entrada en funcionamiento del nuevo centro de Infantil y Primaria de Camposoto. Pero, a estas alturas, las obras de construcción aún no han arrancado debido a que la actuación dio un paso atrás a finales de julio volviendo al proceso de licitación por problemas con la adjudicataria. Este inconveniente hace cada vez más difícil que el aulario de Infantil, que constituye la primera fase, esté listo en enero, de forma que este grupo de alumnos pueda trasladarse y acabar el curso en su nuevo colegio.

Fue a raíz de la polémica suscitada por la decisión de instalar una segunda caracola (que es como se denominan popularmente a estas estructuras prefabricadas), cuando el delegado provincial de Educación, Manuel Brenes, se comprometió con los propios padres primero y luego públicamente a que la primera parte de la actuación concluyera en enero y pudiera realizarse inmediatamente dicho traslado.

No obstante, esta promesa cada vez resulta más complicada de cumplir teniendo en cuenta que, por mucho que el proyecto se adjudique en cuanto comience el mes de septiembre y se observen a rajatabla los 20 días para zanjar el proceso administrativo, la primera fase tiene un plazo de ejecución de 5,2 meses, por lo que estos primeros trabajos no estarían listos hasta la primavera al menos.

Y es que la primera parte de la actuación incluye no sólo las seis aulas de Educación Infantil sino también la biblioteca, la zona administrativa (que comprende el despacho del director, el del jefe de estudios, secretaría y archivo, sala de profesores, aula para la asociación de padres de alumnos, consejería y reprografía) y otros espacios complementarios (como es el caso de los aseos de Infantil, los espacios exteriores junto a las aulas, el comedor del centro y la cocina).

Si bien es cierto que los motivos que han propiciado este retraso no competen directamente al ente de Infraestructuras y Servicios Educativos (ISE) que adjudicó las obras a mediados de mayo. Lo que ocurrió realmente es que el banco no concedió el crédito a la empresa Tiferca S.A, elegida en principio por el ISE para ejecutar las obras. Así que el proceso, que hasta entonces marchaba según los plazos previstos, sufrió un retraso que lo condujo a la situación de varios meses atrás.

Ante este revés, el ISE reaccionó sacando a licitación por segunda vez, en esta ocasión por el procedimiento de urgencia, la iniciativa. La adjudicación, esta vez, será negociada; es decir, se eligen a priori las ofertas de tres empresas y los técnicos estudian sólo éstas, ninguna otra más. Lo malo es que a mitad del proceso emprendido a finales de julio llegó el mes de agosto, en que la actividad de las administraciones se ralentiza inevitablemente. Aunque lo más probable es que la adjudicación definitiva se firme por fin el mes próximo, ya que las gestiones se encuentran muy avanzadas.

Entretanto se dirime esta cuestión, la parcela cedida por el Ayuntamiento en terrenos de El Pedroso -en concreto, junto a la residencia de alzheimer de Afa-Vitae- espera a que den inicio de una vez por todas los trabajos. Únicamente el cartel del Consistorio en el que se informa a los ciudadanos del futuro uso que tendrá este suelo se exhibe en el solar, baldío aún y repleto de hierbas y rastrojos.

Vacío se encuentra también el segundo módulo prefabricado instalado junto al antiguo (del curso anterior) y junto al colegio Constitución, a la espera de que de comienzo el nuevo curso escolar a mediados de septiembre.

De las 450 plazas docentes que se crearán en total en el nuevo colegio de Infantil y Primaria, un centenar (50 del módulo de 3 años y 50 del de 4 años, divididas en dos grupos respectivamente) ya están adjudicadas a los alumnos que ocuparán las caracolas este curso. Pero, con este nuevo inconveniente, tanto el traslado como la inauguración del nuevo colegio se vislumbran más lejanos.

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