La primera fase de la actuación en el entorno del Castillo estará en un mes

  • Ya ha finalizado el rebaje de la cota de suelo en el ala que colinda con Real

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Dos guías de cómo fue el foso defensivo que rodeaba el Castillo de San Romualdo quedan ahora al descubierto en el ala norte de la fortaleza, a las espaldas de la calle Real. Cinco metros de ancho y cuatro de profundidad en la parte más honda, separada otros siete de los muros a los que brindaron protección constituyen las medidas oficiales de este descubrimiento. La intervención supervisada por la empresa arqueológica Figlina (que curiosamente significa taller de alfarería en latín) está desvelando éste y otros muchos secretos que ayer fueron visitados por representantes municipales encabezados por el alcalde de la ciudad, Manuel de Bernardo.

Secretos como que en el siglo XVI este foso ya estaba colmatado, es decir, cubierto completamente por tierra a la misma altura que el resto del suelo. Un suelo sobre el que se fueron asentando posteriormente capas y capas de tierra a lo largo de los años hasta enterrar la fortaleza entre 60 centímetros y un metro, dependiendo del desnivel de la zona. La recuperación de esta cota original -una actuación de la que se está haciendo responsable la empresa Derribos Aragón- es el objetivo principal de esta primera fase de la obra del entorno, que estará lista, según comentaba el primer edil, aproximadamente a finales del mes de septiembre.

Ya ha sido retirada una gran parte del volumen del tierra sobrante, en el que ha aparecido una amalgama de restos con valor arqueológico y otros que apenas tienen, fruto de las últimas construcciones eliminadas. Especialmente adelantada se encuentra el ala sur, la frontal a la calle Real, que ya casi presenta el estado en que quedará una vez se termine esta primera fase de actuación. De hecho, se ha recuperado el nivel del suelo original en la zona más próxima al Castillo y se ha asentado el firme con una capa de albero. Algo más retrasada aparece una segunda capa de tierra, más elevada, bajo la cual aún se encuentran algunas instalaciones que se modificarán de ubicación una vez se acometa la peatonalización de la calle Real.

Porque la intención es que la fortaleza quede a ras de suelo, tanto en esta zona delantera como en la trasera, para la que también hay prevista una intervención y la construcción de un aparcamiento. Esta obra ha sido también adjudicada al arquitecto José Carlos Sánchez, responsable de las intervenciones del entorno y del interior de la fortaleza. Tras la culminación de la primera fase del entorno -presupuestada en 290.290 euros- quedan otras en las que no se descarta incluso la recuperación de un foso que por el momento quedará tapado.

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