Las modificaciones del proyecto del Castillo afectarán a patio y cubierta

  • La aparición de los hallazgos en ambas zonas provoca la puesta en valor 'in situ' de algunos de los elementos · Las obras de urgencia acabarán en pocas semanas a la vez que arrancarán las del entorno

Un proyecto vivo, una actuación en constante cambio. Ésta fue la definición que aportó sobre la rehabilitación del Castillo de San Romualdo el arquitecto responsable de la misma, José Carlos Sánchez, días antes de que comenzaran los trabajos. Así quedó demostrado cuando hubo de transformarse el proyecto inicial -del que resta la mitad- para incorporar modificaciones de peso, debido sobre todo a los hallazgos arqueológicos que dataron la fortificación en el siglo XIII.

Estos descubrimientos han sido recogidos en un informe que ha servido de base para la modificación de este renovado proyecto en el que Sánchez trabaja actualmente y que ya se encuentra bastante avanzada, según él mismo afirmaba. De esta manera, la incorporación de estos elementos de valor al diseño definitivo será especialmente visible en dos zonas del Castillo.

Una de ellas, la cubierta, en la que apareció un conjunto de merlones cuando se descargaba el peso de las bóvedas de una de las alas de la fortificación. La otra, el patio, en el que surgieron restos de tumbas en uno de los laterales y pozos, que también se potenciarán. La fórmula será la puesta en valor in situ, es decir, su exposición al público mediante acristalamiento e iluminación adecuada. Al margen de estos elementos se mostrará la puerta originaria, que será la entrada principal al futuro centro de interpretación, ubicada en el centro del frontal del Castillo, que da a Real.

También existen otros hallazgos que, por su menor valor arqueológico o por las complicaciones que supondría para el desarrollo del edificio su puesta en valor, quedarán consolidados y protegidos y también, comentaba Sánchez, cubiertos por la tarima que servirá de piso para los visitantes a las instalaciones. Porque muchos de los hallazgos quedarán solapados, pero muchos otros serán realzados y potenciados al máximo. Para esto, entre otras cosas, se ha modificado el proyecto.

Pero además de trabajar en la reestructuración de este documento, la transformación integral del Castillo y sus inmediaciones también camina en otras direcciones. La primera de ellas, la culminación de las obras de emergencia, que fueron adjudicadas a la empresa Acrisur en abril por valor de 120.000 euros, una actuación necesaria para reforzar algunos elementos de la estructura principal del inmueble.

Explicaba Sánchez en este sentido que en estos días se dan los últimos pasos en esa obra, cuya culminación se solapará con el inicio de la transformación del entorno, adjudicada a Derribos Aragón. Esta remodelación tendrá dos meses para rebajar el nivel del suelo y crear una zona ajardinada con una disposición semejante a la de las proximidades propias de cualquier fortificación.

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