Procesión de alabanzas del patrón Vísperas de la concesión de la medalla de la ciudad

Un 1 de mayo realmente especial

  • La hermandad de San José salió ayer desde la iglesia de San Francisco en una jornada extraordinaria marcada por el hermanamiento con Desamparados y la proximidad de la concesión de la medalla de la ciudad

Menos de un mes ha transcurrido desde que el Domingo de Resurrección pusiera el punto final a las procesiones de Semana Santa en un año que ha estado marcado por un acontecimiento realmente extraordinario como ha sido la Procesión Magna de la Semana Santa.

Ayer, sin embargo, el ambiente cofradiero que se respira al paso de una hermandad en la calle, el incienso, los cargadores, el público que sigue a la cofradía y las marchas volvieron al centro de la ciudad de la mano del Patrón San José que, como hace desde casi una década, se encargó de abrir la época de las Glorias que continuará luego con Santa Elena -este año, saldrá por primera vez a la calle como hermandad- y los cultos típicos del mayo mariano.

Fue un 1 de mayo especial en muchos sentidos. Primero, porque supuso la salida procesional previa a la concesión de la medalla de la ciudad de San Fernando, que el Patrón San José recibirá de manos del Ayuntamiento en el próximo mes de noviembre, coincidiendo con los cultos del voto.

Sin duda, un acontecimiento extraordinario que ha impregnado la vida de la hermandad y que se anuncia con un nutrido programa de actos que comenzó hace un par de semanas con la presentación del cartel conmemorativo y con el concierto de marchas procesionales de la asociación cultural filarmónica Santa María de las Nieves, de Olivares (Sevilla). Banda ésta -de gran prestigio cofrade- que ayer se encargó de acompañar a la imagen de San José en su recorrido procesional por las calles de la ciudad y que dio buenas muestras de su buen hacer tras un paso.

Y especial fue la jornada por la excepcionalidad que le confirió la salida procesional que se vio obligada a realizar la esclavitud josefina desde la parroquia vaticana castrense de San Francisco, donde el Patrón permanece desde hace varias semanas, ante el desarrollo de las obras que se están llevando a cabo la Iglesia Mayor Parroquial para su rehabilitación.

El cambio de sede obligó a modificar el itinerario habitual de la hermandad que, sin embargo, no perdió de vista los puntos centrales de su recorrido, a saber, la plaza de San José, donde realizó su habitual estación menor y donde de nuevo se congregó un numeroso público que hizo de estos momentos uno de los más intensos y especiales de la tarde al ser recibida la imagen del Patrón por una auténtica lluvia de pétalos por los vecinos. Y por supuesto las calles del barrio de la Iglesia: Jorge Juan, San Cristóbal, San Vicente. La corporación, no obstante, emprendió también su camino de regreso al templo castrense a través de General Valdés y la Alameda, un tramo del recorrido que ofreció una estampa insólita y de gran belleza.

Y especial fue también este 1 de mayo por el acto de hermanamiento con la hermandad de los Desamparados, que este año celebra su 25 aniversario, que se desarrolló por la mañana en San Francisco al terminar la eucristía preparatoria para la salida p rocesional del Patrón. Los josefinos, de esta forma, formalizaban la vinculación que, desde su reorganización, les une a la cofradía del Viernes Santo que se asienta en la antigua capilla de San José y que tiene también esta advocación entre sus titulares.

Los representantes de ambas cofradías, en un acto muy emotivo, suscribieron el protocolo de hermanamiento a los pies del Patrón, preparado ya para su salida procesional. Los actos de hermanamiento continuarán la próxima semana coincidiendo con la función dedicada a María Santísima de los Desamparados que esta hermandad celebrará el domingo 9.

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