Un inmigrante con discapacidad abre su propio taller de zapatos

  • Una caída tras saltar la valla de Ceuta le produjo una lesión en la espina dorsal

Detrás del mostrador Makan, sentado en una silla de ruedas, sonríe de oreja a oreja al haber cumplido su sueño: ser dueño de su propio taller de zapatería. Miembros del Centro de Recuperación de Personas con Discapacidad Física (CRMF) de San Fernando; Manuel Prado, delegado de Promoción y Empleo; y una representación de la Confederación de Empresarios asistieron ayer a la apertura oficial del negocio de reparación de calzado de este alumno inmigrante del CRMF de la ciudad.

La mayor parte de los inmigrantes que llegan a las costas gaditanas sueñan con encontrar una vida mejor de la que le depara su país de origen, pero no son conscientes de los obstáculos que se encontrarán en el trayecto hasta llegar a la tierra soñada. El viaje de Makan Diarra, malí de 30 años, se truncó cuando hace nueve años, quiso dejar en Mali el trabajo que realizaba en el campo con su padre. Al saltar la valla que separa Marruecos de Ceuta, se encontró con un desnivel que le dejaría sentado en una silla de rueda para toda la vida.

Durante los 14 meses que estuvo en el hospital recuperándose del accidente que le produjo una lesión medular, tuvo la oportunidad de iniciar sus contactos con el Centro de Recuperación de Personas con Discapacidad Física (CRMF), a través de la asociación de inmigrantes Cardijn. En 2001, desde la asociación le animaron a que solicitara su ingreso en el centro. A partir de ahí comenzó a formarse en un taller de zapatería, reparación de calzado y elaboración de complementos de marroquinería. Además, recibió clases de integración cultural en la que le enseñaron el idioma para leer y escribir.

Gracias a una amiga, Makan inició unas prácticas de inserción laboral en el taller de Jerónimo Cruz, dueño de la zapatería situada en la calle Real 133. Junto a este artesano ha aprendido de cerca el oficio del zapatero y le ha aconsejado en el trato con los clientes.

Hace unos meses Jerónimo, viendo la valía de Makan, le propuso traspasarle el negocio. Fue entonces cuando el Centro de Recuperación y Cardijn iniciaron los trámites para que Makan recibiese un microcrédito, que ha posibilitado que desde hace una semana este malí con residencia en La Isla monte su propio negocio.

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