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La hora de reivindicar tu valía a los 45

  • Militares de tropa y marinería denuncian la situación que viven cuando se les da de baja al cumplir 45 años y reclaman una solución, incluso a las trabas que sufren para acceder al mercado laboral

Enrique Estévez (izquierda) y Daniel Jiménez posan con camisetas con el logo de '45 Sin Despidos'. Enrique Estévez (izquierda) y Daniel Jiménez posan con camisetas con el logo de '45 Sin Despidos'.

Enrique Estévez (izquierda) y Daniel Jiménez posan con camisetas con el logo de '45 Sin Despidos'. / román ríos

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Veintiún años, cuatro meses y veinticuatro días es el tiempo que Enrique Estévez ha dedicado a las Fuerzas Armadas. Como marinero ha estado cerca de media vida en la Armada, y sin embargo justo antes de cumplir los 45 años la ley dice que ya no sirve para el servicio. Debe irse a la calle. En esa situación están muchos integrantes de Tropa y Marinería que han llegado también a esa edad o que la alcanzarán en los próximos años. Algo que preocupa porque ya en la cuarentena, y con una familia a sus espaldas, deben enfrentarse a un mercado laboral en el que tampoco entran con buenas condiciones, porque las formación recibida en esos años de trabajo para uno de los tres ejércitos no se les tiene en cuenta en la mayoría de los casos. Enrique forma parte de la plataforma 45 Sin Despidos que reivindica una solución para estas personas.

De ahora a 2021 se advierte de que se producirá una gran salida de soldados y marineros en la provincia de Cádiz. "En San Fernando, en la Bahía, va a ser bastante fuerte el impacto", señala Estévez, que ya sufre esta situación desde hace unos meses, concretamente desde el 12 de noviembre cuando le dieron de baja. "Un día antes de mi cumpleaños", insiste para poner énfasis en esa edad límite que fija la Ley 8/2006 de Tropa y Marinería para la finalización de la relación laboral con el Ministerio de Defensa. Entonces pasan a ser reservistas de especial disponibilidad con una asignación de 618 euros al mes, que no cotiza a la Seguridad Social, y durante dos años pueden cobrar el paro. La alternativa es recibir un finiquito a cambio de desvincularse.

La formación recibida en las Fuerzas Armadas no está homologada para el mercado laboral civil Tras una vida de trabajo y preparación te vas a la calle con una mano delante y otra detrás"

En estas circunstancias son varias las reclamaciones que hace el colectivo, y que detalla José Manuel Cintado Pedro, secretario de 45 Sin Despidos. Para empezar apunta que los oficiales de complemento a los que también se les da de baja reciben una paga más alta, de 1.200 euros, pero además reciben el finiquito. No tienen que renunciar a una de las opciones. Pero además pone en tela de juicio el montante total que deberá desembolsar el Estado para hacer frente a esta paga que abonará hasta los 65 años y para pagar al nuevo personal que deberá incorporar para cubrir las tareas que estas personas realizaban y su formación para ello.

La posibilidad de pasar, durante su trayectoria en la Armada, en el Ejército de Tierra o en el Ejército del Aire, a ser permanentes tampoco es viable dadas las escasas plazas que sacan. Ninguna para los marineros de primera o soldados desde 2006, según los datos de la plataforma; mínimas para cabos y los cabo primero. En el Aire fueron 35 plazas para 4.000 efectivos, 16 de Marina y 14 de Infantería de Marina en la última convocatoria. Incluso hay gente que aprueba pero no consiguen plaza.

Otro elemento que centra muchas de las reclamaciones es la formación. Primero porque la Ley establece que antes de la salida deben recibirla dos años. No se está cumpliendo, cuando podría reservarse para ellos plazas de talleres de empleo que el Sepe ofrece en las instalaciones del Acuartelamiento de Camposoto para civiles, ponen de ejemplo. Y segundo, y muy sorprendente, es que la especialidad que hayan recibido en las Fuerzas Armadas no está homologada por el Ministerio de Educación y por tanto no se admite fuera de su ámbito. Las razones que se aducen es que se trata de una formación centrada en el tema militar. No tienen homologados los carné como conductores, ponen de ejemplo. Ni los cursos de director de toma de helicópteros, ni contraincendios, ni de prevención de riesgos laborales, ni de trabajos en altura.

Es la situación que se ha encontrado Enrique Estévez cuando ha acudido al Servicio Andaluz de Empleo (SAE) y le han recomendado que se olvide de "las cosas de Marina". Esto quiere decir que debe renunciar a presentarse como mecánico especializado en instalaciones de vapor o como conductor de vehículos pesados; y a recoger en su currículum el resto de su formación en mantenimiento e incluso de sanitario. En su último destino, la Junta de Deportes de la Armada, en las instalaciones militares de San Carlos, se encargaba precisamente de cuestiones de mantenimiento y de labores de sanitario.

Nada de eso le sirve para enfrentarse al mercado laboral. "Tampoco valen la misiones en el extranjeros, ni la medallas suponen puntos para trabajar en la Administración del Estado", se queja Estévez, que ha estado en hasta 18 misiones en la Isla de Alborán o en Indonesia cuando el tsunami; ha participado en la operación Atalanta o contabiliza 14 destinos, entre ellos el Arsenal de La Carraca o el último, ya mencionado, en la Junta de Deportes. "Después de una vida trabajando y con preparación te encuentras en la calle con una mano delante y otra detrás", lamenta sin entender muy bien por qué no se acepta su formación o ese trabajo que ha desempeñado.

En estos meses fuera de las Fuerzas Armadas ya ha probado la crudeza del mercado laboral. Ya ha comprendido que no le han preparado para buscar empleo en la calle, y se ha enfrentado a la realidad. En una oferta para conserje en Cádiz que le llegó por internet quedó descartado por no tener una minusvalía. "Me hubiera quedado en la siguiente pregunta sobre la edad, por tener 45 años", añade.

Una edad que se pone de límite pero con la que se consideran aptos para seguir prestando servicio en las Fuerzas Armadas. "Nos dejan de reservistas por si es necesario activarnos, pero entonces sí tenemos capacidad", cuestiona al repecto. Porque entienden que aunque no participen en unidades operativas sí pueden seguir con un trabajo de logística. "Por cada persona en zona de combate son necesarias ocho de logística", comenta Cintado, que está en el Ejército del Aire y que en dos años se verá en la calle. Es la cuenta atrás que también se cierne sobre el futuro de Daniel Jiménez, integrante del Ejército del Aire. Bombero desde 1992, ha vivido y se ha visto afectado por las cuatro reformas que ha habido de la ley. De hecho estuvo dos años en la calle. "En el 95 me presenté a unas oposiciones y no me baremaron la formación de las Fuerzas Armadas ni la participación en la Administración del Estado", explica como otro ejemplo más de qué se encuentran cuando salen fuera del cuerpo.

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