La estatua de Varela podría 'salvarse' por su valor artístico

  • Haría falta un informe favorable de la Junta. En todo caso cambiaría de emplazamiento

La estatua ecuestre de Varela, tomada de cerca. La estatua ecuestre de Varela, tomada de cerca.

La estatua ecuestre de Varela, tomada de cerca. / román ríos

Que la estatua de Varela en la Plaza del Rey tiene los días contados se sabe desde hace tiempo. No es ningún secreto. Hace más de dos años ya que su retirada fue aprobada por una amplia mayoría del pleno -solo votó en contra el PP- si bien esta controvertida actuación se ha demorado intencionadamente en el tiempo a la espera de la remodelación de la Plaza del Rey, un proyecto que languidece a la espera de las ayudas prometidas desde la Junta de Andalucía.

Lo que no está tan claro, sin embargo, es si finalmente dicho monumento que desde 1948 preside el punto más céntrico de la ciudad y que tanta polémica ha suscitado a lo largo de la última década se conservará y mantendrá expuesto en una nueva ubicación atendiendo única y exclusivamente a su valor artístico, una de las premisas que siempre han esgrimido los partidarios de proteger la estatua del general Varela al tratarse de una obra de Aniceto Marinas, uno de los escultores contemporáneos más reconocidos.

Está pendiente un decreto que aclare el tema de los informes jurídicos de la Consejería

La propia Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, que entró en vigor hace un año, es la que abre esa puerta en su artículo 32, en el que se contempla una posible excepción -la única además- en este sentido. "No se considerará que concurren razones artísticas o arquitectónicas para el mantenimiento de los elementos de exaltación de la Dictadura, salvo informe favorable técnico jurídico en tal sentido de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico, que se emitirá por ésta en el plazo de tres meses a solicitud de la persona interesada, en los siguientes supuestos: placas, escudos, insignias, inscripciones sobre edificios o lugares históricos; alusiones que desmerezcan a la legalidad republicana y sus defensores; alusiones a los participantes, instigadores y/o legitimadores de la sublevación militar de 1936 y de la Dictadura franquista", señala.

Se trata -según explicó ayer el concejal de Presidencia, Conrado Rodríguez- de una cuestión que la Junta tiene pendiente de desarrollar más pormenorizadamente en un decreto futuro en el que se fijen los pasos a dar en este tipo de casos. Y la suerte de la escultura dependerá en última instancia de ese informe. Eso sí, parece bastante claro que -de conservarse- la estatua no se quedaría en el emplazamiento más relevante de la ciudad, donde además el gobierno municipal apuesta por un espacio diáfano que, al hilo de la rehabilitación del Ayuntamiento, canalice su intención de convertir la plaza del Rey en el centro neurálgico de la sociedad isleña y de sus fiestas. El lugar al que, llegado el caso, se trasladaría la estatua ecuestre es algo que ni siquiera se ha planteado por el momento.

Todo esto viene al caso de la carta que el Ayuntamiento ha recibido de la Dirección General de Memoria Democrática, en la que -cumplido ya un año de la entrada en vigor de la nueva ley que obliga a los municipios a retirar definitivamente símbolos y monumentos franquistas- se le requiere que informe de las actuaciones emprendidas en este sentido.

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