Así es nuestro Rey Melchor

"Es un día mágico para niños y mayores"

  • El pediatra Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz será el primero de los monarcas de Oriente en la Cabalgata de la Ilusión, un reto que afronta emocionado y, por supuesto, en familia

Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz, fotografiado en su consulta. Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz, fotografiado en su consulta.

Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz, fotografiado en su consulta. / román ríos

Este Rey Melchor lleva más de 36 años curando a niños, así que a los peques de la casa los conoce bastante bien. Y sabe de las ilusiones que acompañan a la mágica tarde del 5 de enero cuando a uno le toca ejercer de monarca de Oriente. Hace precisamente cinco navidades que que su padre asumió también este mismo papel e hizo del primero de los Reyes Magos en la Cabalgata de la Ilusión. Y precisamente por eso, por aquello de no repetir con el apellido, hasta hace un par de meses ni se pensaba que su nombre pudiera estar entre los candidatos con opciones que manejaba la Asociación de Reyes Magos y el Ayuntamiento. Pero así ha sido, porque -huelga decirlo- méritos reunía de sobra tras una dilatada trayectoria profesional ligada a la medicina y al hospital de San Carlos, donde ha llevado a cabo buena parte de su carrera. Y a la familia -una familia bastante numerosa, por cierto- le ha tocado revivir de nuevo las emociones e ilusiones de un día inigualable que, eso sí, llega pendiente de la lluvia. "Parece mentira que una cosa que aparentemente es tan sencilla como es ser Rey Mago en una cabalgata pueda movilizar a toda la familia entera y unirla al completo", confiesa Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz. Y cuenta, por ejemplo, lo que le ha costado a su hija, que trabaja como profesora en Inglaterra, convencer a sus jefes para poder librar el día 5. Lo de los Reyes Magos, ya se sabe, no forma parte de las costumbres del país así que ni sabían de qué les estaba hablando cuando le explicaba que su padre hacía de Melchor en la cabalgata y que, lógicamente, a eso no podía faltar. "¡Y se ha marchado a principios de la semana para regresar el viernes porque no se lo quiere perder!", apunta asombrado. Pero así es. El Día de Reyes tiene esa virtud.

"Creo que a cualquier isleño le hace ilusión ser Rey Mago porque ese día es un día extraordinario. Y no solo para los niños. también para los adultos. La ilusión y la esperanza no es exclusiva de la infancia. Todos los adultos necesitamos momentos de ilusión para superar el día a día y encauzar el próximo año con optimismo. Es un día mágico para todos", reflexiona ante el encargo que asume para la jornada de mañana y para el que, desde hace unas semanas, se ha ido dejando crecer la barba blanca tan característica del primero de los de Oriente.

Además, a este Rey Melchor le toca la gran novedad de la Cagalta. Él será el encargado de repartir caramelos sin azúcar entre los niños de La Isla, una iniciativa que parte de la asociación Unidos por la Diabetes-San Fernando, que ha conseguido implicar al Ayuntamiento y que, de paso, ha enganchado a toda la familia, que ha colaborado para, entre todos, rozar la tonelada de golosinas, que es lo que de media suele tirar cada Rey Mago en la tarde del 5 de enero. Ha sido posible gracias a la aportación de 300 kilos que ha hecho el Ayuntamiento, a lo que ha conseguido recaudar la asociación Unidos por la Diabetes con una campaña navideña muy especial y también a la aportación de este Rey Melchor y su familia. "Me parece una iniciativa estupenda. Estas madres me contaban que el año pasado se llevaban caramelos sin azúcar en el bolsillo para ver la Cabalgata. Cuando el Rey los lanzaba y todo el mundo se agachaba para recogerlos los cambiaban para que sus hijos pudieran comerse una de estas golosinas. A mí eso me emociona", apunta. "Además, en San Fernando, la incidencia de la diabetes es bastante alta. Hay más de 15.000 adultos con diabetes del tipo 2", señala al hacer valer también su condición de médico y reconocer lo positivo de la iniciativa de este colectivo.

A la Cabalgata, como era de esperar, se ha enganchado toda la familia. "Tengo más de 20 sobrinos y todos querían ir... Hemos tenido que hacer una selección por edades porque no cabían en la carroza", afirma al referirse a los preparativos del gran día.

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