Un comienzo de catorce estaciones

  • La imagen de Jesús Nazareno presidió anoche en la Iglesia Mayor el vía crucis del Consejo de Hermandades, con el que despegó definitivamente una nueva Cuaresma en La Isla

La Cuaresma se materializó a los sones de Jesús Nazareno en la Iglesia Mayor.La versión cantada por el coro San Juan de la Cruz que anoche arropó los primeros momentos del vía crucis, justo cuando la imagen del Regidor Perpetuo -portada en la parihuela por sus hermanos- se encaminaba con solemnidad hacia el altar mayor, marcó definitivamente el punto de partida de esta nueva espera. A medida que el Señor de las devociones isleñas avanzaba hacia el presbiterio, la ciudad cofrade se adentraba en su tiempo y las manecillas del reloj empezaban de nuevo a apuntar a un Domingo de Ramos y a una nueva Semana Santa que ya se perfila en el horizonte.

Así que una vez más fue el vía crucis del Consejo -el vía crucis de las hermandades- el que empujó definitivamente a La Isla en brazos de una nueva Cuaresma. Cierto que la ceniza del pasado miércoles había abierto ya la puerta a las semanas moradas del calendario. Y los últimos días, aún con las fiestas de Carnaval en todo su apogeo, no habían sido ajenos a este comienzo de las vísperas. Varias presentaciones de carteles, un concierto de marchas procesionales, el quinario de los Servitas y hasta otro vía crucis con otro Nazareno -el del Carmen- habían ido marcando el tono de las semanas que se avecinan.

La hermandad de la madrugada del Viernes Santo celebra este año su 250 aniversario

Pero no fue hasta anoche -finiquitadas ya del todo las fiestas del Carnaval- cuando la realidad de este nuevo tiempo de Cuaresma se hizo tangible con todo su poderío, cuando adquirió cuerpo definitivamente, cuando pudo paladearse el momento. Esa espera que tanto gusta en La Isla -la que aguarda impaciente siempre a un nuevo Domingo de Ramos- se materializó en la Iglesia Mayor, donde la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno -la del Nazareno de toda la vida y de tantas devociones- presidió el rezo de las catorce estaciones del vía crucis más tradicional. Lo hizo arropado por todas las hermandades, por sus juntas de gobierno y también por sus jóvenes, que ayer fueron los encargados de portar la cruz de guía de la cofradía para marcar esa ruta por los distintos pasajes de la Pasión que narran los Evangelios, una de las iniciativas de la vocalía de juventud de la nueva junta permanente del Consejo que se ha puesto en marcha. Y todo en el año en el que se conmemora el 250 aniversario fundacional de la hermandad, una efeméride cargada de actos conmemorativos que sin duda alguna marcará la Cuaresma, la Semana Santa que viene y buena parte del año cofrade que todavía queda por delante.

Hacía 17 años -desde el año 2001- que esta imagen no presidía el vía crucis del Consejo de Hermandades. Y el de ayer fue además un vía crucis diferente a los que se han visto en los últimos años al no implicar traslado de ida y vuelta de la imagen hasta el templo. Era la primera vez -desde que el Consejo optara por trasladar este acto penitencial al interior de la Iglesia Mayor- que lo presidía una hermandad radicada en esta misma sede canónica. Y eso privó de esa escena -ya típica- que regala cada año el primer lunes de la Cuaresma al contemplar la primera cera encendida en la calle y el primer cortejo en fila, cuando la hermandad encargada de presidir el vía crucis se dirige o vuelve del templo.

Eso sí, ni que decir tiene que la lección de la solemnidad es algo que todas las hermandades tienen sobradamente aprendido en lo que toca al vía crucis, que hace ya años que marcó una senda de la que raro es que alguien se salga. Ayer, a las meditaciones extraídas del devocionario de la hermandad que acompañaron el rezo de las estaciones -leídas por cada hermandad según el turno establecido- se sumaron los cantos del coro San Juan de la Cruz, especialmente preparados para la ocasión. Y la Iglesia Mayor, faltaría más, se llenó de fieles y cofrades para acompañar a la imagen de Jesús Nazareno en este acto penitencial que hizo despegar a la Cuaresma con una de las imágenes más señeras, características e icónicas de la Semana Santa de La Isla. Así entraron los cofrades en este tiempo de cuenta atrás que, un año más, empieza a mirar hacia una neuva Seman Santa.

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