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Todos atentos a su astillero

  • El fin de la carga de trabajo en Navantia La Isla preocupa a la plantilla, instituciones y partidos, conscientes de su importancia para la ciudad

Última protesta de la plantilla a las puertas de la factoría isleña, en el pasado mes de febrero. Última protesta de la plantilla a las puertas de la factoría isleña, en el pasado mes de febrero.

Última protesta de la plantilla a las puertas de la factoría isleña, en el pasado mes de febrero. / román ríos

La pronta botadura del buque Audaz deja a cero la construcción naval en Navantia San Fernando, cuyos trabajadores aguardan con incertidumbre la llegada de más encargos que solventen el futuro de los astilleros, más alla de que siga adelante la actividad en reparaciones (con un número elevado de trabajadores desplazados a la base de Rota para el mantenimiento de los buques del escudo antimisiles y del buque de la Armada española Juan Carlos I) y la sección de sistemas (Faba). La preocupación en la factoría es contagiosa en la ciudad, consciente -al menos entre su instituciones y agentes económicos y sociales- del vínculo existente entre ambas. "Cuando Navantia para, la ciudad lo nota y sale perjudicada", aseguraba hace unos días la alcaldesa, Patricia Cavada, que defendía la concreción de carga de trabajo, la que traería el contrato con Arabia Saudí.

La antigua Bazán, a pesar de la reducción de actividad y de plantilla que ha ido viviendo de manera paulatina con el paso de los años, sigue siendo el principal motor económico y de generación de empleo. Por eso, el municipio, con un paro registrado de 12.275 personas, necesita que su actividad industrial no se frene. No puede permitirse siquiera que la plantilla pierda más efectivos, aún cuando se vaya por el camino de la subcontratación. Así lo cree Podemos San Fernando, cuyo secretario local, Ernesto Díaz, se mostraba partidario de que los trabajadores den el paso de llevar sus movilizaciones a la calle -una vez más- para hacer visible la situación a la ciudadanía y que la sociedad se sume a esas reclamaciones que luchan por el presente de los astilleros, pero también miran más allá. En la línea institucional, la regidora isleña anunciaba el jueves su intención de impulsar una declaración conjunta con los grupos políticos, entidades y colectivos representantivos de la localidad "para mostrar que este asunto es de máximo interés e importancia para la ciudad". La idea es entregársela a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, el día 30 de marzo, cuando está prevista la botadura del nuevo BAM (Buque de Acción Marítima) que se ha construido para la Marina española. A ella se dirigirá, explicó, para manifestarle su preocupación por la falta de carga de trabajo y para reclamarle que el Gobierno central consiga para la factoría nuevos encargos "para que no pare el reloj en Navantia San Fernando". Cavada había mostrado su desacuerdo por la presencia de un miembro del Ejecutivo en este acto -Cospedal será madrina de la botadura de Audaz- cuando aún no se ha cerrado el acuerdo con Arabia Saudí, que confirme las expectativas de construcción de cinco corbetas para su marina. De hecho, entre los pasos que se quieren dar sobre este tema desde el equipo de gobierno está solicitar una reunión conjunta con la presidenta de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), Pilar Platero, para aclarar los términos del contrato. "Es una cuestión de ciudad y debemos estar unidos", apuntaba al reclamar un amplio apoyo.

La alcaldesa recuerda que cuando Navantia para, la ciudad lo nota y sale perjudicada El futuro de Navantia se trata y debate con propuestas de C's o Podemos en el Congreso

Ciudadanos apuesta por este relanzamiento de la actividad constructiva en La Carraca. "Si termina cuajando -expone, prudente, el diputado Javier Cano- será necesario un incremento de la mano de obra, y así lo defenderemos". Con sus palabras sacaba a relucir las dudas que han suscitado los planes de la empresa que hablan de "medidas laborales pactadas y negociadas con los trabajadores". "En la respuesta que nos dan no se habla expresamente de reducción de la plantilla sino de rejuvenecimiento y reorganización, para dar paso a mano de obra más joven, instruida por quienes tienen los conocimientos y la experiencia", planteaba el político isleño, que había preguntado sobre los planes de Navantia en la Bahía de Cádiz para desarrollar el proyecto Astillero 4.0 (que, eso sí, es una cuestión global).

Con una media de edad entre 52 y 55 años entre sus empleados, según los datos hechos públicos sobre la plantilla de esta compañía naval, todas las partes están de acuerdo en la necesidad de que entre savia nueva. Tras los planteamientos de la empresa, sin embargo, no todos ven las mismas intenciones. El comité de empresa isleño traduce la reorganización en una nueva reconversión: prejubilaciones que vengan a mermar más las plantillas sin que conlleve la entrada de nuevo personal. De posibles despidos hablaba Ernesto Díaz, frente a la necesidad que asegurar el futuro de la factoría. "Aumentaría la subcontratación cuando debería aumentar el personal de la matriz", decía convencido de que la intención de la SEPI es reducir la plantilla. "Nosotros defenderemos que la mano de obra se mantenga, que siga el mismo nivel de empleabilidad. Y no sólo eso, sino que se incremente para cumplir con el contrato de las corbetas de Arabia, porque necesitarán más trabajadores", dejaba clara su postura Cano.

Pero estas no son las únicas reclamaciones que mantiene vivas el comité de empresa y los trabajadores, que tienen abiertos otros frentes con la dirección. Hace unos días cuestionaban la forma de la empresa de cubrir las plazas vacantes: por no permitir en muchos casos que los trabajadores de la compañía los ocupen a pesar de sus deseos (ante la negativa de sus jefes); por acudir a empresas de trabajo temporal e incluso por que se estén incorporando técnicos superiores cuando las bajas, jubilaciones o fallecimientos, se están produciendo en personal de convenio. En este sentido, consideraban que había "falta de transparencia" en las incorporaciones.

Otra lucha es que una vez anulado por el Supremo el IV convenio colectivo, se vuelva a aplicar el anterior, algo que por el momento, critican, no se está haciendo Navantia. Igualmente, se refieren a las reivindicaciones de los técnicos superiores de recuperar el 5% perdido del salario perdido y su incorporación a convenio. Estas cuestiones han llevado a movilizaciones en las instalaciones y fuera de ella (en la Delegación de Hacienda en Cádiz o en Madrid ante las oficinas de la SEPI).

Precisamente, estos temas están recogidos en la proposición no de ley que Ciudadanos tramita en la comisión de Industria. Entienden que es necesario que se negocie un convenio colectivo único, detalla Javier Cano, que incluya a todos los empleados, también los técnicos superiores. Además, demandan un política de recursos humanos para promover el talento basadaen los principios de "transparencia, igualdad, mérito y capacidad". No se olvida la formación de exigir que se impulse un plan estratégico, que contemple la actividad estratégica tanto en el ámbito naval como la diversificación necesarial. El plan tendría que recoger a su entender los recursos de plantilla necesarios (con el mencionado rejuvenecimiento), también la apuesta por el I+D+i.

Esta propuesta muestra la implicación de los partidos en el futuro de Navantia, porque también Unidos Podemos llevará al Congreso otra en la que reclama un plan industrial. Eso sí, Cano matiza que presentarán una enmienda para que no sólo se ciña a los astilleros de Ferrol sino a todo el territorio nacional, incluida la Bahía.

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