San José, Patrón de la ciudad, vuelve a pasear por las calles de La Isla

  • Con un cuidado repertorio musical, que incluía el Himno a San José y arropado por un barrio cada vez más volcado con su procesión, el Patrón San José culmina su salida procesional otro 1 de mayo

La jornada de ayer, primer día del mes de mayo, para los hermanos de la esclavitud de San José comenzaba bien temprano. Antes de la función principal de la hermandad -aplazada desde el pasado 19 de marzo, Miércoles Santo, a la jornada de San José Obrero-, celebrada a la una de la tarde y oficiada por el sacerdote Marco Antonio Huelga de la Luz, los miembros de esta joven pero consolidada hermandad ultimaban los preparativos para la salida, prevista para las siete de la tarde y que llevaría a la imagen Titular de esta corporación por el mismo itinerario que en años anteriores.

La imagen del Bendito Patriarca sobre su paso -último año en el que procesionará sobre él, tras la firma de ejecución de uno de nueva factura con el prestigioso tallista sevillano Antonio Ibáñez- se encontraba, minutos antes de su salida, junto al altar de la hermandad del Nazareno, donde se podía contemplar algunos de los estrenos que la hermandad sacaría a la calle. Entre ellos destacaron en la tarde de ayer el nuevo llamador que la cuadrilla de hermanos cargadores donó durante la solemne celebración eucarística y que, bajo diseño de Juan Pérez Bey y terminación en bronce, resaltaba en el frontal del paso. A su vez, también como novedad, la imagen del Bendito Niño lucía una nueva túnica bordada sobre tisú de tornasoles dorados (tanto los bordados como el soporte datan del siglo XIX), así como un fajín corintio a juego, con borlas del siglo XIX, realizado por Dolores González Fuentes, bajo diseño de Juan Ignacio Guerrero Pérez.

A las siete de la tarde, y tras el ritual de apertura de las puertas del primer templo parroquial por parte del diputado de cruz de guía junto a dos libreas, el cortejo de la esclavitud de San José se ponía en la calle. Este cortejo, cuidado desde su primera salida procesional, estaba encabezado por la cruz parroquial escoltada por sendos ciriales, tras lo cual se situaban las representaciones de las hermandades de la Iglesia Mayor, así como la hermandad del Carmen Coronada de la ciudad y la asociación parroquial de San José de Alcalá de los Gazules, que precedían a la bandera de la ciudad de San Fernando que abría el tramo de hermanos josefinos con cirios blancos. Dentro de él se situaban, en sus últimas parejas, las distintas representaciones de la Adoración Nocturna, tanto su sección masculina como femenina. La última de las representaciones que se situaban en el cortejo, la de la hermandad de los Desamparados, abría las distintas filas de la presidencia del cortejo, que junto con los acólitos y libreas se situaban antes del paso de San José.

El paso del Patrón, portado por la cuadrilla de hermanos cargadores, comenzaba el transcurrir por la calle Real a los sones de las marchas Himno a San José, San José y Corpus Christi, esta última como recuerdo de la presencia del Patrón en la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La interpretación de las mismas, en un cuidado repertorio que estuvo a cargo de la Banda de Música Municipal de la ciudad, destacó por la inclusión de una sección de cornetas de la Banda Municipal Maestro Enrique Montero de Chiclana de la Frontera, que maravilló a los cofrades que se acercaron a ver el paso de esta hermandad a los sones de María Santísima del Subterráneo en el giro entre las calles Pérez Galdós y San Cristóbal.

Antes de llegar a ese punto del itinerario, la hermandad realizó la Estación Menor ante Jesús Sacramentado en la capilla de María Santísima de los Desamparados, tras, como ocurrió el pasado año, la ofrenda que en forma de pétalos realizan los hermanos en la calle San José al paso del Bendito Patriarca, mientras a los sones de la marcha San José, de Juan Antonio Verdía, el paso se acercaba a su ritual encuentro con los ancianos de la residencia que lleva su nombre.

La última parte del recorrido del Patrón de la ciudad, esa que le lleva por las calles más concurridas de su barrio hasta su recogida, se convirtió como cada año en una nueva muestra de amor hacia el Santo Patrón, que finalizó al paso por el callejón de la Soledad, donde a los sones de Soleádame la mano se vivieron los últimos instantes de esta salida procesional, justo antes de su recogida, minutos después de las once de la noche.

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