Puentes entre culturas para curar el olvido

  • Mujeres de Clara Campoamor y María Zambrano visitan entidades de Tánger

Puentes para evitar el desconocimiento, puentes para profundizar en la pluralidad, en la diferencia y en la semejanza, en la igualdad de las desigualdades cotidianas. Puentes para la tolerancia. Porque estamos demasiado cerca y sabemos demasiado poco. Ésta es la razón por la que la asociación Pro Derechos Humanos organiza, desde hace tres años, las jornadas Creando puentes, mujeres de las dos orillas, en la que mujeres de uno y otro lado del Estrecho intercambian sus experiencias vitales y se conocen en primera persona, a ellas y a sus realidades, sus contextos vitales.

Por el momento han viajado asociaciones de Chiclana, Puerto Real y San Fernando, aunque los desplazamientos organizados este año son algo distintos, porque los realizan por separado. Así, La Isla ha visitado ya Tánger, y en noviembre se desplazará hasta Larache, algo más al sur. En su primera incursión, realizada hace un par de fines de semana, han sido doce las mujeres de las asociaciones Clara Campoamor y María Zambrano, y la experiencia, asegura Encarna Barroso, presidenta de la primera, ha resultado reveladora. "Me ha cambiado el concepto que tenía de Marruecos, de su forma de vivir, me he dado cuenta de que teníamos mucho desconocimiento", comentaba.

Ella, junto a las otras, ha estado visitando diversas entidades tangerinas de la mano de integrantes de pro derechos humanos. Asociaciones comandadas por mujeres en las que también están implicados los hombres, especialmente jóvenes. "Sin duda ése es el concepto que más me ha sorprendido, descubrir que los hombres están implicados, que algo está cambiando en las nuevas generaciones", aseguraba Encarna.

Tres fueron las que visitaron en su corto periplo. Todas de ayuda. La primera, para mujeres jóvenes embarazadas que han sido repudiadas por sus padres. La segunda recoge a niños abandonados de la calle y la tercera, se dedica a ofrecer formación también para los más jóvenes. "Acercarnos a esas realidades fue impactante porque son situaciones complicadas", explicaba Encarna y con sus palabras, expresaba la opinión de muchas de sus compañeras.

Una realidad dura, que también se manifiesta a pie de calle. De nuevo les llamó la atención, para bien y para mal. "Vimos mucha vida, amabilidad, mucha colaboración, y también por supuesto cosas que no nos gustaron, pero fueron menos de las que nos esperábamos", matizaba. Ellas han vuelto con otros ojos, unos ojos repletos de información construida a base de realidad. Y ansiosas por seguir conociendo.

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