El estado del Mercado de la Paz se agrava a la espera de su demolición

  • Hay informes que advierten de su ruinoso estado

  • La actuación, que se incluye en un convenio urbanístico de 2004, corresponde a la iniciativa privada

  • El Ayuntamiento quiere que se ejecute

Aspecto exterior del antiguo Mercado de la Paz, desde hace años cerrado y en un alarmante estado de conservación. Aspecto exterior del antiguo Mercado de la Paz, desde hace años cerrado y en un alarmante estado de conservación.

Aspecto exterior del antiguo Mercado de la Paz, desde hace años cerrado y en un alarmante estado de conservación. / Román Ríos

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El Mercado de la Paz cerró definitivamente sus puertas en marzo de 1996 tras 31 años de trayectoria. No obstante, durante los dos años previos -el Ayuntamiento anunció el cierre en 1993, hace 25 años- su actividad fue prácticamente inexistente y el estado del edificio, inaugurado en 1964, era ya preocupante dada la falta de mantenimiento que arrastraba desde hacía tiempo. De todo eso hace un cuarto de siglo. Y, evidentemente, el paso del tiempo sin que se haya hecho gran cosa en más de dos décadas para asegurar su conservación no ha contribuido sino a empeorar la situación hasta llegar al límite. Hoy, el inmueble de titularidad municipal presenta un aspecto completamente ruinoso e, incluso, hay informes técnicos que están sobre la mesa desde el mandato anterior que advierten de su precaria conservación. Su acceso está prohibido ante el riesgo evidente de derrumbe en su interior. Los vecinos -y recientemente también el PP- han alertado de su mal estado.

Eso sí, el edificio -que a finales de los 90 el Ayuntamiento quería transformar en un centro polivalente para actividades juveniles y que también acogió prácticas de escuelas talleres para jóvenes a principios de la década pasada- tiene los días contados. Su demolición está prevista en el Plan Especial de Protección Interior del Casco Histórico (Peprich) y se enmarca dentro de una operación urbanística bastante conocida que incluye la apertura de la calle para prolongar el viario de Santo Domingo, la recuperación del histórico Patio Olea y un desarrollo residencial que implica la construcción de 33 viviendas en un ámbito de gestión de 3.361 metros cuadrados y con una edificabilidad máxima de 3.263 metros cuadrados.

Todo ello se recoge en el convenio urbanístico que el Ayuntamiento aprobó el 30 de diciembre de 2004. Y su ejecución, en realidad, tiene luz verde desde que el año pasado la junta de gobierno local aprobara el proyecto de reparcelación que incluye la apertura de la calle Santo Domingo hasta su confluencia con Bonifaz. Nada impide que esta actuación se ponga en marcha ahora mismo. Eso sí, su desarrollo depende -según este acuerdo de hace trece años- de la iniciativa privada, lo que ahora mismo supone un problema. Desde el Ayuntamiento -ayer lo advertía la concejala de Desarrollo Urbano, la socialista Claudia Márquez- se quiere agilizar todo lo posible la puesta en marcha de este desarrollo que cambiará sustancialmente esta zona cercana a la plaza del Merendero e implicará también el derribo de las instalaciones del Mercado de la Paz, cuyo estado de conservación -se admite- es preocupante. Ahora mismo hay conversaciones en este sentido para apremiar a los promotores a los que corresponde por convenio esta actuación y se espera que den un resultado positivo en unos plazos razonables. De no ser así, desde el Ayuntamiento se tendrá que recurrir a otras opciones para reclamar el cumplimiento de este acuerdo urbanístico.

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