sociedad

La Esperanza que nació para un grupo de mujeres

  • Esta entidad cultural surgió hace un año como lugar de encuentro donde disfutar de actividades de ocio

Algunas de las socias de La Esperanza, tras realizar un taller de ocio. Algunas de las socias de La Esperanza, tras realizar un taller de ocio.

Algunas de las socias de La Esperanza, tras realizar un taller de ocio. / d.c.

La asociación cultural La Esperanza nació hace un año. Su cometido estaba bien definido: acoger a mujeres de todas las edades, aunque la mayoría de las socias son mayores, para que disfrutaran de momentos de entretenimiento y diversión. En este tiempo de vida han dado los primeros pasos para conseguirlo. "Vamos por el buen camino", reconoce la presidenta, Rosario Sanjorge, que habla de las actividades que han ido organizando y de aquellas en la que tienen pensado participar.

La Esperanza es una especie de peña donde tienen cabida mujeres, en gran medida mayores, que consiguen hacer un paréntesis en sus vidas gracias a las acciones que sus responsables preparan. "Hacemos bolillos, corte y confección; jugamos al parchís y otros juegos", detalla Sanjorge, que explica la razón de la fundación de la entidad. "Algunas de estas mujeres estaban acostumbradas a ir a la asociación de las salineras que cerró, por eso vimos necesario que tuvieron una alternativa de ocio, para entrar, salir, romper la rutina", explica. Entonces se pusieron en marcha para buscar la solución, que estaba en crear una nueva asociación. Tuvieron la orientación del presidente de la Federación Isleña de Peñas y Entidades (Fipe), Luis de Celis. Hicieron primero una asamblea, para comenzar. Pero, además, hicieron todos los trámites para legalizar el colectivo, de manera que está inscrito en el registro de entidades de la Junta de Andalucía, "con los papeles al día, la documentación en orden", destaca.

La entidad, además de las opciones de ocio mencionadas, organiza de vez en cuando alguna comida para reunir a las socias, pero también se ha sumado a alguno de los talleres que pone en marcha el Ayuntamiento isleño. "El resultado fue muy satisfactorio, porque la idea era que las mujeres se distrajeran", comenta. Una monitora se encargó de dirigir las actividades, de risoterapia; "hacía que cantara una de las participantes, para que luego continuara otra la canción y se lo pasaron muy bien". El éxito fue tal que ya plantean apuntarse a todas las actividades que programe el Consistorio de San Fernando para el próximo ejercicio. "Yo pido cosas. Que si hace falta un lavabo, pues lo pido a quien se reúna con nosotros", cuenta la presidenta. Al colectivo ya lo han visitado la alcaldesa, Patricia Cavada, o el concejal del PP Daniel Nieto.

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