Caridad comparte en la calle la fuerza de un aniversario

  • La popular hermandad conmemora sus 75 años de vida en una tarde histórica y memorable

Por la calle Comedias comenzó el recorrido sentimental que la hermandad de la Caridad realizó ayer tras salir de la castrense para conmemorar sus 75 años de vida cofade. No podía ser por otro sitio, evidentemente. La cuesta de las grandes emociones de la noche del Martes Santo se convirtió así en el punto de partida de una tarde extraordinaria y prometedora que seguiría luego por las Siete Revueltas. Y tuvo como cometido marcar la pauta de lo que aguardaba a La Isla, al barrio de San Francisco y a los hermanos de la Caridad a lo largo de las horas siguientes y hasta bien entrada la madrugada.

El peculiar itinerario que llevó a la Virgen de la Caridad y al Cristo de la Salvación a encadenar marchas de la antigua banda de la Cruz Roja (Maestro Agripino) y mecíos de su cuadrilla de los Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC) por las calles de sus devociones, por el corazón del centro e, incluso, por el barrio de la Iglesia propagó el aniversario más allá de San Francisco, hizo que fuera compartido por la ciudad. Y de alguna forma vino a representar, a materializar ese largo recorrido de 75 años de historia que la hermandad acaba de cumplir.

La tarde fue todo un regalo cofrade marcado por la excepcionalidad que supuso poder ver al misterio de la Caridad en la calle en pleno mes de septiembre, celebrando por todo lo alto -con la única salida procesional extraordinaria que ha tenido- su gran aniversario. El mejor ambiente posible rodeó a la cofradía en una destacada jornada que hizo historia en el seno de la hermandad. Los hermanos tenían las emociones a flor de piel. Eso se palpaba con solo ver el cortejo de cirios que precedió al paso de misterio y que formaron hasta cuatro secciones con las insignias más destacadas y representativas de la hermandad. Y eso siempre contagia. Así que La Isla cofrade se dejó llevar con el entusiasmo de su pasión favorita y de la mano de una de sus devociones marianas más consolidadas, soñando las noches de los mejores Martes Santo.

Y para una tarde extraordinaria, la hermandad se reservó detalles extraordinarios. Una alfombra de sal para la recogida, cánticos a los titulares, petaladas, calles engalanadas con banderolas y reposteros... Y el gran estreno. El espectacular manto bordado -en una primera fase- que ha salido de los talleres de José Muñoz Moreno y que ha donado un grupo de hermanos. Aunque no fue la única novedad de la jornada. Por la mañana, se bendijo también un azulejo de Antonio Linares que se colocará próximamente en la fachada lateral del templo castrense. Y junto al misterio lució también un nuevo ángel de imaginería, obra de Manuel Madroñal. Así, rodeada de un ambiente entusiasta, cofrade y multitudinario, Caridad celebró de la mejor manera posible su aniversario: en la calle.

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