Armario pasa a primer plano en el gobierno al asumir el área de Inclusión

  • Cavada reorganiza su equipo tras la marcha de Lorenzo

  • La nueva edil, Carmen Toledo, asume las concejalías de Juventud y del Mayor y Claudia Márquez se pone al frente de Mujer

Jaime Armario asumirá un mayor protagonismo en el gobierno municipal al hacerse cargo del área de Inclusión y Políticas Sociales tras la dimisión de Ana Lorenzo, que se formalizó el pasado mes de mayo tras la polémica grabación en la que animaba a una familia a okupar ilegalmente una vivienda propiedad de una entidad bancaria.

El edil socialista -a pesar de su edad, todo un veterano de la política que estuvo al frente de la agrupación local durante más de una década- compaginará esta nueva responsabilidad con su cargo en la Diputación Provincial de Cádiz, donde está al frente del área de Desarrollo Económico y Servicios a la Ciudadanía. Precisamente, este otro cometido en el gobierno de Irene García era una de las razones que hasta ahora se había esgrimido para justificar que, a pesar de ser una de las figuras clave del socialismo isleño, adoptara un papel secundario en el ejecutivo de Cavada, al frente -primero de Fiestas y Seguridad Ciudadana- y luego, tras la reorganización de 2016, de Juventud.

Antonio Rojas se incorpora como "refuerzo" a Participación Ciudadana

Ahora, entrados ya en el segundo tiempo del mandato, pasará a ocupar un papel más relevante en el equipo de gobierno en un área bastante compleja y no siempre gratificante, pero esencial en el caso isleño. No solo al incluir todo lo relativo a los Servicios Sociales municipales y sus respectivos programas de ayuda, sino también la relación con las numerosas entidades de ayuda mutua que se emplazan en San Fernando y que se se pretende que confluyan en esa estrategia que Patricia Cavada recogía en su programa electoral y que llama la ciudad de la inclusión.

La remodelación del gobierno -que es la segunda que se lleva a cabo- se dio a conocer ayer por parte de la alcaldesa y del concejal de Presidencia, Conrado Rodríguez, tan solo un día después de que la nueva edil que ha entrado en la Corporación Municipal tras la marcha de Ana Lorenzo, Carmen Toledo Loaiza, tomara posesión de su acta de concejala en el pleno ordinario.

Toledo asumirá la Concejalía de Juventud, que deja Armario, y la del Mayor. Por su parte, Mar Suárez se pondrá de nuevo al frente Civismo y Cooperación, que es donde se incluye también Bienestar Animal. Y Claudia Márquez, responsable del área de Desarrollo Urbano, incorporará también a sus cometidos la Concejalía de la Mujer. De esta manera, las funciones que durante los dos primeros años de gobierno ha tenido Ana Lorenzo quedarán ahora repartidas entre varios ediles del equipo de Cavada.

Por su parte, Ignacio Bermejo, que durante el último mes ha estado al frente de todas las áreas que gestionaba Lorenzo de manera provisional, vuelve a ceñirse a sus antiguos cometidos como delegado del área de Administración Pública (que incluye entre otras cosas Contratación), Seguridad Ciudadana y Policía Local.

Esta nueva reorganización del gobierno motivada por la dimisión de la que fuera responsable de Inclusión y Políticas Sociales hasta el pasado mes de mayo afecta única y exclusivamente a las áreas y delegaciones que gestionan los socialistas. La parte andalucista del ejecutivo se mantiene exactamente igual que hasta ahora.

Los cambios de Cavada se completan con una delegación específica de nueva creación, la de Participación Ciudadana en Movimientos Vecinales, que asumirá el concejal de Infraestructuras y Mantenimiento Urbano, Antonio Rojas. La regidora, en este sentido, aclaró que Alcaldía seguirá manteniendo las competencias del área de Transparencia y Participación respetando el compromiso adquirido en su investidura. La incorporación de Rojas es pues "un refuerzo" y viene a reconocer lo que en la práctica ya se está haciendo al ser este edil, por sus otras responsabilidades, uno de los interlocutores que más se relaciona con los colectivos vecinales. Hay también que tener presente que los dirigentes vecinales no compartían el hecho el que la propia alcaldesa acaparara las competencias de Participación Ciudadana puesto que, por sus mayores responsabilidades, se hacía complicado mantener una relación fluida y prácticamente diaria.

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