Ciencia La dura lucha para evitar el deterioro de los mayores

Hacer cuentas en grupo frena la pérdida de memoria

  • Mediante ejercicios de estimulación cognitiva, las personas que padecen alzhéimer pueden leer, escribir, hacer operaciones aritméticas y orientarse mejor

Dar cambio con diferentes monedas, resumir una noticia o dibujar diferentes horas en un reloj son los ejercicios que hacen en grupo cientos de mayores al año en un centro de Madrid para frenar la pérdida de memoria y superar así su aislamiento social.

A todo el que acude al Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo de Madrid se le hace un estudio para determinar si sufren este trastorno. Si se determina que no es así, se le da un informe en el que queda reflejado su buen estado; si por el contrario, la persona sufre un deterioro cognitivo leve se le incluye en los talleres de estimulación del centro, y si su deterioro es grave se transfiere a la sanidad pública.

Siempre se contacta con la familia para explicarle la situación e informarle de los recursos de que dispone, de manera que la atención al enfermo y su entorno es integral.

Haciendo ejercicios de estimulación cognitiva, estas personas pueden leer, escribir, hacer operaciones aritméticas y orientarse mejor de lo que lo hacían antes de la terapia, lo que mejora su autoestima y evita su aislamiento.

Hay talleres grupales en los que se completan cuadernos mientras se interactúa con los compañeros y talleres de ordenador en los que cada mayor hace sus ejercicios. Normalmente los pacientes participan en ambos y visitan el centro durante unos tres meses, a la vez que hacen "deberes" en casa.

En todos los casos, a pesar de las reticencias iniciales al ver los cuadernos y los ordenadores, los pacientes mejoran y además acaban contentos. Una de las participantes asegura que ir a los talleres con otras personas mayores "es también una terapia" que rompe la monotonía que había en sus vidas. Todos los de su mesa, de entre 70 y 81 años, están "más que contentos" con esta iniciativa y creen que los talleres deberían durar más, y aseguran que no les importa madrugar y atravesar Madrid para ir al centro.

Mientras, en un aula cercana hay quince personas mayores haciendo ejercicios en ordenadores. Ante la pregunta de si se apañan con estas máquinas, dicen que sí, y el director del centro, el psiquiatra Pedro Montejo Carrasco, confirma que "todos, hasta los de más de 80 años, los utilizan".

El doctor Montejo tiene un equipo multidisciplinar de 17 profesionales que atiende a unas 100 personas cada día y recibe unos 1.400 pacientes nuevos al año, de manera que en los casi cuatro años de vida del centro han atendido a unos 5.000 pacientes.

Montejo explica que no pueden impedir el desarrollo del alzhéimer, pero sí frenar algunos trastornos cognitivos y como ejemplo pone a una mujer que el año pasado dio unos resultados muy bajos en los test, cercanos a la demencia, y tras hacer los ejercicios va a clases de alfabetización.

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